Muchos gatos mayores pierden peso sin que sus dueños le den importancia y podría ser una señal de alarma: las enfermedades que puede esconder
Las personas que conviven con gatos son cada vez más conscientes de los cuidados que estos animales necesitan para conseguir una vida larga y saludable. Pero, a día de hoy, todavía hay algunas personas que consideran que las anomalías que detectan en los de edad avanzada, como un descenso en la actividad física o cambios en el peso, se deben al normal proceso de envejecimiento y, por lo tanto, no es necesario intervenir, ya que se trata de un deterioro inevitable.
Sin embargo, lo cierto es que, incluso aunque la pérdida de peso se produzca por patologías asociadas a la edad incurables, es posible tratarlas para mejorar la calidad de vida del animal en sus últimos años.
La edad afecta, pero no enferma: los cambios en un gato mayor que no debes ignorar
Lógicamente, en nuestro gato de edad avanzada vamos a ir notando modificaciones relacionadas con el envejecimiento. Así, aproximadamente a partir de los 10 años, es normal que esté algo menos activo, descanse más horas o notemos que su masa muscular disminuye. También hay una pérdida de la agudeza sensorial y de la capacidad cognitiva, que igualmente se relaciona con la vejez y que puede provocar modificaciones en la conducta o el apetito.
Pero nada más. Si el gato muestra cualquier síntoma de enfermedad, adelgazamiento notable, ya sea progresivo o brusco, o cambio significativo en sus rutinas, por ejemplo, dejar de subirse a los sofás, es imprescindible no achacarlo a los años y pensar que es inevitable y consultar con el veterinario.
En general, aunque no se presente ninguna anomalía, la recomendación para estos animales es acudir a revisiones veterinarias al menos una vez al año. En estas visitas el veterinario realizará un examen general y una analítica de sangre y orina. Incluso aunque nos parezca que el gato está sano, con estas pruebas es posible detectar dolencias en fases iniciales, mejorando el tratamiento y, en algunos casos, el pronóstico.
Por qué adelgazar en la vejez puede ser una señal de alarma para los gatos
Hemos explicado que, con la edad, es normal que la masa muscular del gato vaya menguando, lo que hará que lo veamos un poco más delgado, sin que suponga que padezca ninguna enfermedad. Pero una pérdida de peso notable no se puede relacionar solo con la edad y la disminución de la musculatura, sino que podría ser un signo clínico de una patología importante, que tendrá que diagnosticar y tratar el veterinario. Y habrá que visitar a este profesional tanto si la pérdida de kilos es progresiva como mucho más rápida.
Cáncer, enfermedad renal, hipertiroidismo, gingivitis o diabetes son de las dolencias más comunes que se diagnostican en gatos de edad avanzada y que pueden cursar con adelgazamiento, entre otra sintomatología, como cambios en la ingesta de agua y comida y en la eliminación de orina, hipersalivación o deshidratación.
Es cierto que enfermedades como la renal o algunos tumores no van a tener cura, pero sí es posible que el veterinario paute un tratamiento que le ofrezca al animal calidad de vida y mejore sus molestias. En otros casos, lo importante es el manejo. Por ejemplo, cuando el gato tiene artrosis podemos adaptar el hogar para que alcance con facilidad sus sitios favoritos, modificando la disposición del mobiliario o añadiendo elementos auxiliares, poniendo más areneros, bebederos y comederos para que siempre tenga alguno cerca y no deba desplazarse mucho, etc.
Pesar al gato y vigilar cuánto come permite detectar cambios a tiempo
Como vemos, el peso de un gato puede darnos información relevante sobre su salud. Pero es fácil que los cuidadores, que ven al animal todos los días, puedan no notar pequeños descensos, aunque sean importantes en relación al tamaño del gato.
Por este motivo, se recomienda vigilar este aspecto, pesando al gato con regularidad, aproximadamente una vez al mes, para detectar, lo antes posible, cualquier oscilación. Además, y no solo en esta etapa, conviene que pesemos la comida que le damos y ceñirnos a las cantidades recomendadas para descubrir, con rapidez, si la ingesta está siendo la habitual o no.
Un gato que deja comida acabará por adelgazar, pero también puede darse la situación de que adelgace comiendo lo mismo o incluso más, por ejemplo, si padece hipertiroidismo, una enfermedad que acelera el metabolismo, lo que lleva al gato a comer más de lo habitual, a la vez que no deja de perder peso.
En definitiva, es cierto que los gatos mayores pueden verse más delgados como consecuencia de la pérdida de masa muscular que se produce por la edad, igual que no es extraño que muestren una disminución en la agudeza de sus sentidos. Pero los cuidadores deben saber que el adelgazamiento puede ser síntoma de enfermedades que, aunque asociadas a la vejez o incluso incurables, sí se pueden tratar para proporcionarle al gato una buena calidad de vida hasta el final.
Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.