La insuficiencia renal en gatos avanza en silencio: las señales que permiten detectarla antes de que sea tarde
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La insuficiencia renal o enfermedad renal es una de las patologías más frecuentes en gatos, especialmente a partir de los siete años. Puede aparecer de forma aguda, normalmente por intoxicaciones, ciertos fármacos o deshidrataciones repentinas, aunque la más habitual en gatos mayores es la crónica, que avanza poco a poco con el paso de los años y suele estar muy relacionada con el envejecimiento.
El problema es que la enfermedad renal crónica en gatos apenas da señales al principio y muchos cuidadores no detectan los cambios hasta que el daño ya es importante. Por eso, prestar atención a pequeños cambios en el apetito, el peso o el consumo de agua puede marcar la diferencia y ayudar a detectarla mucho antes.
Los riñones del gato cumplen funciones esenciales para su salud
Los riñones felinos desempeñan funciones fundamentales en el organismo. Intervienen en la filtración de la orina a través de los glomérulos renales y ayudan a regular la presión arterial, el equilibrio ácido-base, el volumen plasmático y la osmolaridad de la sangre. Cuando no funcionan correctamente, la tasa de filtración disminuye y se acumulan toxinas y productos de desecho en la sangre, lo que aumenta la presión sanguínea y provoca desequilibrios electrolíticos y malestar en el gato, además de otros signos clínicos.
Esto es lo que ocurre en la insuficiencia renal crónica, ya que los riñones pierden capacidad de filtración con el paso de los años debido a la pérdida irreversible de nefronas, las unidades funcionales encargadas de filtrar la orina. Por otro lado, la insuficiencia renal aguda se produce por un daño repentino en el riñón y los síntomas aparecen en cuestión de horas o días, siendo generalmente reversible.
Estas son las señales más tempranas de enfermedad renal que muchos cuidadores pasan por alto
Los síntomas de la enfermedad renal son progresivos. Entre los más habituales se encuentran:
- El aumento de la sed y de la producción de orina (poliuria-polidipsia).
- La pérdida de peso.
- La reducción del apetito.
- El cansancio.
- Los vómitos.
- El mal estado del pelaje.
- El mal aliento.
- Los cambios en el comportamiento, mostrándose más irritables o apáticos.
En las fases más avanzadas pueden aparecer hipertensión, deshidratación, debilidad extrema y anemia. Cuando un gato ya presenta esta sintomatología, el daño renal suele ser importante e irreversible, ya que los riñones han perdido gran parte de su capacidad funcional. De ahí la importancia de prestar atención a los primeros signos clínicos que puede provocar la insuficiencia renal.
Los cambios iniciales suelen ser muy sutiles y, en muchas ocasiones, pasan desapercibidos o se asocian al envejecimiento natural. Entre ellos, destaca una ligera pérdida de apetito, dormir más horas de lo habitual, comenzar a beber más agua o perder peso sin una explicación aparente.
La prueba veterinaria que ayuda a detectar la insuficiencia renal antes de los síntomas graves
Sí, en medicina veterinaria existen pruebas que permiten detectar la enfermedad renal antes de que aparezcan los síntomas más evidentes, algo fundamental para controlar la patología en fases iniciales y retrasar su progresión.
Tradicionalmente, el diagnóstico de la enfermedad renal crónica en gatos se realizaba mediante análisis de sangre para medir los niveles de creatinina y urea. Cuando estos parámetros aparecían elevados, indicaban azotemia y pérdida de funcionalidad renal.
Sin embargo, en los últimos años se ha incorporado una prueba más sensible: la medición de SDMA (dimetilarginina simétrica). A diferencia de la creatinina, que aumenta cuando el daño renal supera el 75 %, la SDMA permite detectar la enfermedad de forma mucho más precoz, ya que puede elevarse cuando se ha perdido menos del 25 % de la función renal.
Además de estas mediciones, también suelen realizarse urianálisis para evaluar la capacidad de concentración de la orina y detectar proteinuria, algo frecuente en la enfermedad renal porque los riñones dejan pasar proteínas que antes no eliminaban. Asimismo, la medición de la presión arterial y las ecografías renales son pruebas habituales.
En cualquier caso, un gato mayor de siete años debería realizarse un chequeo anual con medición de SDMA para detectar la insuficiencia renal en etapas iniciales y así mejorar los resultados del tratamiento y su calidad de vida.
Cómo reducir el riesgo de insuficiencia renal en gatos y proteger sus riñones
Existen causas de enfermedad renal crónica que no pueden prevenirse, como las nefropatías genéticas, los tumores renales o la amiloidosis. Sin embargo, en los casos relacionados con el envejecimiento sí es posible reducir el riesgo o detectar la enfermedad de manera temprana, algo que mejora considerablemente el pronóstico.
Para ello, es recomendable realizar revisiones veterinarias periódicas, controlar el peso del gato, ofrecer una alimentación equilibrada y, sobre todo, mantener una correcta hidratación, ya que la deshidratación es un importante factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad renal.
La combinación de alimento seco con alimentación húmeda, así como ofrecer extras de hidratación como sopas o leche específica para gatos, puede ser de gran ayuda. También es recomendable fomentar el consumo de agua mediante fuentes con agua en movimiento, ya que muchos felinos prefieren beber de ellas.
Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.
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