Antes de dar huevo a tu perro, conviene conocer este detalle que muchos pasan por alto: “No siempre es seguro”
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Son muchas las personas que disfrutan compartiendo comida con sus perros. Es una muestra de cariño que, además, ellos reciben con entusiasmo, ya que suelen mostrar un gran interés por todo lo que hay en el plato de los humanos.
Pero, aunque parezcan dispuestos a comer casi cualquier cosa y recurramos a alimentos muy habituales en nuestras despensas, lo cierto es que no todos los ingredientes son aptos para ellos. Algunos, incluso, pueden causarles problemas importantes. Por eso, el huevo sí puede formar parte de su alimentación, aunque conviene conocer un detalle antes de ofrecérselo.
La parte del huevo que puede dar problemas si no se prepara correctamente
Los huevos son un alimento excelente gracias a sus propiedades nutricionales, que pueden aprovechar tanto las personas como los perros. Son ricos en proteínas de alta calidad biológica, ácidos grasos monoinsaturados, minerales como el fósforo, el sodio y el potasio, además de vitaminas como la A, la D y las del grupo B.
Por ello forman parte de muchas dietas equilibradas y también pueden incluirse en la alimentación canina como recompensa o como un ingrediente más dentro de una dieta casera. En este último caso, será un experto en nutrición canina quien deba elaborar el menú para garantizar que cubre todas las necesidades del animal.
Ahora bien, la clave está en la forma de ofrecer el huevo. La clara cruda o poco cocinada contiene avidina, una proteína capaz de dificultar la absorción de la biotina, una vitamina del grupo B. Por este motivo se considera un antinutriente.
La biotina desempeña un papel fundamental en el metabolismo y en el mantenimiento de la piel y el pelo del perro. Una deficiencia prolongada podría favorecer problemas cutáneos o pérdida de pelo. Además, los alimentos crudos siempre implican un mayor riesgo de transmisión de bacterias como Salmonella, que puede provocar diarrea, vómitos y otros trastornos digestivos.
La forma más segura de darle un huevo a tu perro sin poner en riesgo su salud
Los problemas que puede suponer el huevo crudo se resuelven de una manera muy sencilla, ya que, para prevenirlos, tan solo habría que darle al perro el huevo cocinado. La cocción, en el caso de los huevos, favorece que el perro asimile mejor sus nutrientes.
Podemos optar por cocerlos, pasarlos por agua o prepararlos en forma de revuelto o de tortilla francesa, siempre sin sal ni ningún otro condimento. La cocción destruye tanto la avidina como las bacterias, con lo que evitamos los riesgos potenciales asociados al consumo de huevos crudos de los que hemos hablado.
Además de la cocción, hay que tener en cuenta que el huevo es un alimento que podemos añadir al menú canino a modo de recompensa, con lo que el consumo será puntual. No se puede perder de vista que la proteína procedente de la carne o del pescado debe ser la base de la alimentación de los perros. No puede sustituirse por un consumo excesivo de huevos que pueda desequilibrar el menú y traducirse en carencias nutricionales.
Insistimos en que, de querer ofrecer al perro una dieta natural hecha en casa que introduzca el huevo como un ingrediente más, tendremos que ponernos en contacto con un experto en nutrición canina que pueda elaborar un menú completo y equilibrado.
De todas formas, siempre conviene ofrecer el huevo y observar la reacción del perro, pues a algunos ejemplares podría sentarles mal. Si es el caso, cabe recordar que no es obligatorio que un perro coma huevos. Los nutrientes que aportan pueden cubrirse con otros alimentos.
No todos los perros lo toleran igual: así puedes comprobar si le sienta bien
Siempre es recomendable ofrecer una pequeña cantidad de huevo la primera vez y observar la reacción del perro durante las horas siguientes. Aunque la mayoría lo tolera sin problemas cuando está bien cocinado, algunos perros pueden presentar molestias digestivas o no digerirlo correctamente.
A veces ante la falta de pienso, se suelen buscar alternativas que puedan aportar nutricionalmente a nuestro perro. En cualquier caso, no es un alimento imprescindible. Si al perro no le sienta bien o simplemente no le gusta, los nutrientes que aporta pueden obtenerse a través de otros alimentos incluidos en una dieta equilibrada.
La cáscara del huevo también puede darse, pero solo en determinadas situaciones
Con el auge de las dietas naturales para perros, la cáscara de huevo se ha convertido en otro ingrediente que algunos cuidadores incorporan a su alimentación. Puede ofrecerse, siempre triturada para facilitar el aprovechamiento de nutrientes como el calcio y siguiendo las indicaciones de un profesional.
Este último punto es especialmente importante porque algunos cuidadores, sobre todo si tienen un cachorro de raza grande o una hembra gestante, pueden pensar que añadir calcio por su cuenta será beneficioso. Sin embargo, cuando el perro ya consume una alimentación equilibrada, no es necesario suplementar este mineral y hacerlo sin control podría resultar contraproducente.
En definitiva, el huevo puede formar parte de la alimentación de los perros gracias a su elevado valor nutricional, pero es recomendable ofrecerlo siempre cocinado para evitar que la avidina interfiera en la absorción de la biotina y reducir el riesgo de bacterias. En cuanto a la cáscara, solo debería incorporarse siguiendo el consejo de un veterinario o un especialista en nutrición canina.
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- Fundación Española de la Nutrición (FEN): Huevo. Disponible en https://www.fen.org.es/MercadoAlimentosFEN/pdfs/huevos.pdf