Abandonan a Luna por no tener tiempo ni para pasearla y ahora busca cariño: “La tenían encerrada en una habitación”
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Luna es un bulldog francés, tiene un año y medio, un carácter dulce y una historia marcada por la irresponsabilidad de los humanos que la compraron. La han abandonado en el refugio Patitas&Rescue, fundado por Claudia Cañellas, con una excusa tristemente habitual: no tenían tiempo para ella.
El caso lo ha contado Cañellas en sus redes sociales con una frase directa y contundente: “A Luna la acaba de abandonar su familia en el refugio”. Detrás de esa frase hay una habitación cerrada, unos paseos que no llegaron y un final que, según Cañellas, no tiene nada que ver con la perrita.
La historia de Luna: sin paseos, encerrada y abandonada
La familia que tenía a Luna se lo explicó al refugio sin rodeos: no tenían tiempo para atenderla ni para sacarla a pasear, así que “la tenían encerrada en una habitación”, cuenta Cañellas. Una perra joven, sin ejercicio ni compañía, acabó rompiendo cosas. Y ese fue justamente el motivo para deshacerse de ella. Cañellas lo resume con ironía amarga: “Y como rompía cosas, la han abandonado”.
Según los veterinarios y etólogos caninos, este tipo de conducta no responde a la maldad o venganza, sino a la frustración, el aburrimiento o el estrés de un animal que no recibe la atención que necesita.
Esa falta de atención es justo lo que Luna reclama ahora. Según Cañellas, es una perra “hipercariñosa” y desde que está en el refugio “lo está pasando fatal”. Cada vez que ve a alguien del equipo, relata, “se pone a llorar y a gritar” para que le hagan caso y la cojan en brazos. Es la reacción de un animal que solo pide lo que en su casa no tuvo.
El abandono animal sigue siendo un problema que los refugios denuncian y las cifras confirman
Lamentablemente, Luna no es un caso aislado, y la fundadora lo recuerda en sus publicaciones cada vez que llega un nuevo abandono. Las cifras le dan la razón. El estudio “Él nunca lo haría” de la Fundación Affinity, con datos de 2025, recoge que “el año pasado ingresaron en los centros de acogida públicos y privados de España 285.720 animales de familia”: 169.268 perros y 116.452 gatos. La cifra es ligeramente inferior a la de 2024, pero la propia fundación habla de estancamiento más que de una mejora real y sigue considerando el abandono el mayor problema de bienestar de los animales de compañía en el país.
El informe también rompe con la idea de que solo se abandona a un perfil concreto: afecta a animales de todas las edades, tamaños y características. Y el caso de Luna conecta con una de las causas que señala el estudio. Los problemas de comportamiento explican el 9,8 % de los abandonos declarados por las entidades y, a la vez, son el principal factor asociado a las estancias largas en los refugios, según el 77,6 % de ellas. El estudio de la Fundación Affinity recuerda que suelen ser dificultades de convivencia y que, con ayuda profesional, “muchos de ellos pueden mejorar o resolverse”.
La adopción, afortunadamente, gana cada vez más peso, pero no todos los animales disfrutan de las mismas oportunidades. Los cachorros, según el informe, esperan una media de 2,7 meses, mientras que los perros mayores pueden estar años esperando que alguien los elija.
Luna, joven y de raza, lo tendrá más fácil que otros animales del refugio, y Cañellas lo admite: “le lloverán los formularios” y no tardará en irse. Aun así, deja claro que lo que le han hecho “no se lo quita nadie”.
Adoptar con responsabilidad: lo que el caso de Luna deja claro
Además de mostrar la realidad a la que se enfrentan los refugios todos los días, el mensaje de Cañellas deja una idea clara: “Nunca es un tema del perro”. Cañellas sostiene que quien no asume las obligaciones de convivir con un animal será irresponsable con “cualquier perro que tenga”, de manera que, en sus propias palabras, “ni los de raza se libran”. El caso de Luna ilustra ese razonamiento: lo que se presentó como un problema del animal era la consecuencia de una vida sin paseos ni compañía.
Los datos de la Fundación Affinity apuntan en la misma dirección. La fundación defiende una mayor educación sobre comportamiento animal y un acceso más fácil a recursos especializados, y presenta la adopción como una de las herramientas más eficaces para reducir el impacto del abandono.
Adoptar con responsabilidad empieza, por tanto, antes de rellenar ningún formulario. Implica preguntarse con honestidad si habrá tiempo para los paseos, el juego y la compañía que un perro necesita cada día, y plantearse si se podrá asumir el coste de su cuidado: alimentación, vacunas, revisiones y, llegado el caso, tratamientos veterinarios. En razas como el bulldog francés, la de Luna, este factor pesa todavía más. Según los veterinarios, es una raza predispuesta a problemas respiratorios por su condición braquiocefálica, dermatitis en los pliegues de la piel, úlceras oculares o luxación de rótula, entre otros.
También conviene tener en cuenta que, si surgen dificultades de convivencia, lo razonable es buscar ayuda antes que abandonar al animal. Luna, mientras tanto, espera que alguien esté dispuesto a darle lo que tanto le ha faltado: tiempo y cariño.
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