Alfredo Molina, veterinario: “En sus últimos días tu mascota no necesita más tratamientos, te necesita a ti”
Sin duda, el final de la vida de los animales de compañía supone un momento de gran dolor para sus cuidadores. Sabemos que es inevitable, pero la manera en la que se afronte puede significar una diferencia importante para el animal e incluso para las personas que deberán enfrentarse, después, a un periodo de duelo.
Precisamente, el veterinario Alfredo Molina habla de este tema en sus redes sociales y ofrece consejos para que los cuidadores sepan actuar en estos últimos días de la mejor forma para el animal, forma que no siempre pasa por más intervenciones veterinarias.
Los cuidados veterinarios cuando la vida de tu mascota llega a su final
Cuando el veterinario nos indica que el final de la vida de nuestro compañero está cerca, es normal que la primera reacción sea de incredulidad y de resistencia, es decir, los cuidadores no quieren aceptar que su animal va a fallecer en cuestión de días. Por este motivo, no es raro que pidan la realización de más pruebas, la administración de más fármacos o incluso acudan a más veterinarios para obtener una segunda (o tercera) opinión.
En definitiva, tal y como señala el veterinario Alfredo Molina, se trata de “más intentos por ganar tiempo”. Pero es una batalla perdida de antemano. Eso sí, en este punto es importante señalar dos aspectos. En primer lugar, debemos contar con un veterinario de confianza. Es básico para poder confiar en el diagnóstico y el tratamiento que plantea.
En segundo lugar, que no se pueda hacer nada por recuperar a un animal con una patología terminal, no quiere decir que, solo porque sea mayor y sospechemos que le queda poco tiempo, no se le lleve al veterinario. Son muchas las afecciones que aquejan a los animales de edad avanzada, como la enfermedad renal o la artrosis, que, aunque no se pueden curar, sí se pueden tratar, consiguiendo una buena calidad de vida el tiempo que sea.
Cómo acompañar a tu mascota en sus últimos días
Según Alfredo Molina, desde su experiencia clínica de más de 20 años, una vez recibimos la noticia de que ya no es posible hacer nada más por nuestro animal, toca “asumir la realidad”. Esto implica dejar de buscar más pruebas o más tratamientos y centrarse en lo “esencial”.
Para el veterinario lo esencial es ofrecerle al animal más paz, presencia, calma, caricias, compañía, contacto con la familia, “voz tranquila” y unas “rutinas estables”. En resumen, hay que estar para él, pendiente de sus necesidades y, por qué no, de sus caprichos.
Es el momento de ofrecerle la comida que más le gusta aunque no sea la más sana, de llevarlo a esa playa o parque donde le ha encantado siempre estar o de propiciarle la visita de una persona que le guste especialmente. A la vez, habrá que reducirle el estrés lo máximo posible, así como los traslados a la clínica o las intervenciones innecesarias.
Los animales viven el presente, no el futuro ni el pasado
Para ayudar a aceptar la situación y facilitar el tránsito del animal en sus últimos días es interesante la reflexión que comparte Alfredo Molina sobre la percepción del tiempo que tienen los animales, muy diferente a la de los humanos. Así, los animales “no piensan en el futuro, viven en el presente”.
Por este motivo, si en sus últimos días se les ha proporcionado un ambiente tranquilo, siguiendo los consejos que hemos dado, y se respetan sus ritmos, los animales percibirán seguridad y se sentirán calmados y confiados. Ellos no ven más allá. Viven en ese presente y esa paz y vínculo es lo que les importa, mucho más que vivir más o menos años.
La eutanasia: una decisión para evitar el sufrimiento
No podemos terminar este artículo sin mencionar la eutanasia. Eutanasia significa, literalmente, “buena muerte” y es el procedimiento por el que un veterinario puede administrar una serie de fármacos que terminan con la vida del animal sin ocasionarle ningún dolor.
La eutanasia de los animales de compañía está regulada en la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales. En esta norma se especifica que solo un veterinario puede realizar una eutanasia y que esta solo es admisible cuando el profesional certifica que el animal está sufriendo un padecimiento incurable que genera un dolor imposible de paliar.
Es importante señalar que algunos veterinarios ofrecen este servicio a domicilio, lo que ayuda a cumplir las pautas que marca Alfredo Molina: el animal fallecerá en su hogar, en su espacio seguro y acompañado de su familia, sin tener que someterse al estrés que para muchos supone desplazarse hasta la clínica.
En definitiva, como cuidadores debemos intentar que los últimos días de nuestro animal transcurran de la forma más tranquila posible, ofreciéndole presencia amorosa y evitando provocarle estrés. Al final de la vida va a valorar más este espacio seguro que las intervenciones veterinarias que tan solo postergarán lo inevitable, aumentando el sufrimiento. Una despedida respetando sus ritmos es la mejor manera de demostrarle amor y de iniciar el duelo.
Si deseas leer más artículos parecidos a Alfredo Molina, veterinario: “En sus últimos días tu mascota no necesita más tratamientos, te necesita a ti”, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Cuidados básicos.
