Antes de compartir sandía con tu perro, conviene retirar esta parte que puede causarle problemas
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La sandía es una de las frutas más típicas del verano. Refrescante, ligera y con un alto contenido de agua es ideal para los postres, las meriendas o para comer en cualquier momento del día. Por eso, se convierte en una de las frutas estrella de los meses de calor.
Por este motivo, es fácil que los perros la vean y la pidan y es igualmente fácil que los cuidadores quieran compartirla con ellos. Y es una excelente idea, ya que es una fruta apta para ellos, con un gran contenido en agua que puede ayudarles a mantenerse hidratados cuando hace más calor. Eso sí, la sandía no puede darse entera. Solo es aconsejable ofrecer la pulpa.
Los expertos avisan: la sandía es muy buena para tu perro, pero cuidado con las pepitas y la cáscara
La sandía es una fruta totalmente apta para los perros. Su consumo es seguro y, al igual que ocurre en las personas, su alto contenido en agua (hasta el 95 % de su peso), puede ayudar a mantener la hidratación durante los días de más calor o aportar un extra de líquidos a aquellos perros que, por diferentes motivos, como una enfermedad, beben menos de lo recomendable.
Además, aporta vitaminas A y C y minerales como el potasio, el calcio y el fósforo. También es una fruta baja en calorías, por lo que puede ofrecerse, con moderación, a perros con sobrepeso o que estén siguiendo una dieta de adelgazamiento.
Eso sí, los expertos recomiendan ofrecer únicamente la pulpa, retirando siempre la cáscara y las pepitas. Conviene aclararlo porque es habitual que muchos perros intenten comerse el trozo de sandía entero, sin distinguir entre la parte comestible y el resto.
Aunque la cáscara y las pepitas no son tóxicas, sí pueden causar problemas. La cáscara es dura y difícil de digerir, por lo que puede provocar molestias gastrointestinales. Por su parte, las pepitas pueden llegar a causar una obstrucción intestinal si se ingieren en cantidades importantes, especialmente en perros de pequeño tamaño.
La forma correcta de ofrecer la pulpa de la sandía a tu perro
Una vez retirada la cáscara y las pepitas, la sandía puede ofrecerse directamente al perro. Lo más recomendable es cortar la pulpa en trozos pequeños, adaptados a su tamaño, para reducir el riesgo de atragantamiento. Si es la primera vez que la prueba, conviene empezar con una cantidad pequeña y observar su reacción durante las horas siguientes. Aunque la sandía sea una fruta segura para los perros, no todos la toleran igual y, en algunos casos, puede provocar molestias digestivas o diarrea.
En cualquier caso, la sandía debe ofrecerse como un premio ocasional, no como un alimento habitual. No hay que olvidar que la base de la alimentación canina debe ser la proteína de origen animal, presente en alimentos como la carne o el pescado, mientras que las frutas solo deben complementar la dieta de forma puntual.
Además, la fibra y el elevado contenido en agua de la sandía favorecen el tránsito intestinal. Por ello, puede resultar beneficiosa para perros con estreñimiento o tendencia a padecerlo. Sin embargo, un consumo excesivo puede producir el efecto contrario y provocar heces blandas o diarrea, especialmente en perros sin problemas digestivos. Además de fresca y troceada, la pulpa de la sandía también puede ofrecerse congelada, convirtiéndose en un premio muy refrescante durante los meses de más calor.
Las razas de perro para los que no es recomendable comer sandía
A pesar de los beneficios de la sandía para los perros, su consumo debe controlarse. No solo retirando la cáscara y las pepitas, como hemos explicado, sino también teniendo en cuenta que no es la mejor opción para todos.
Por ejemplo, hemos comentado que es una fruta apta para perros con sobrepeso o que siguen una dieta de adelgazamiento, pero, por su contenido en azúcares, es importante controlar las cantidades. Un consumo excesivo podría resultar contraproducente. En las porciones adecuadas no tendría por qué haber problemas, pero conviene consultar con el veterinario antes de ofrecer sandía a perros con diabetes o con enfermedad renal, en este último caso por su contenido en potasio.
En definitiva, los perros pueden comer sandía siempre que antes se retiren la cáscara y las pepitas y se ofrezca en cantidades moderadas, como un premio ocasional. De esta forma, se reducen los riesgos asociados a un consumo excesivo o inadecuado.
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- Fundación Española de la Nutrición (FEN): Sandía. Disponible en https://www.fen.org.es/MercadoAlimentosFEN/pdfs/sandia.pdf
