En 1971 desaconsejaron criar esta raza de gato por los daños en el cartílago, pero hoy sigue siendo una de las más populares: la mutación no afecta solo a sus orejas

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 2 octubre 2026

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Sus pequeñas orejas dobladas hacia delante han convertido al scottish fold en una de las razas de gatos más reconocibles. Su aspecto redondeado y sus grandes ojos también explican buena parte de la popularidad que ha adquirido en las redes sociales. Sin embargo, detrás de esa apariencia existe un problema que lleva décadas preocupando a veterinarios y organizaciones de bienestar animal.

En 1971, el Governing Council of the Cat Fancy (GCCF) británico dejó de registrar al scottish fold. Conviene precisar que no se trató de una prohibición general de tener estos gatos en Reino Unido, como a veces se afirma, sino de una decisión de la principal organización británica dedicada al registro de gatos de raza. Actualmente, el GCCF mantiene su negativa a reconocer al scottish fold y recomienda expresamente al público no adquirir ejemplares debido a sus problemas de salud.

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El origen de las características orejas dobladas del scottish fold

La historia de la raza se remonta a Escocia. El rasgo que terminaría haciéndola famosa se observó en una gata llamada Susie, encontrada en 1961 y caracterizada por unas inusuales orejas plegadas.

Pero lo que inicialmente parecía una particularidad estética resultó estar relacionado con una alteración del desarrollo del cartílago. Actualmente se sabe que el aspecto del scottish fold está asociado a una variante del gen TRPV4, relacionada con una enfermedad denominada osteocondrodisplasia del scottish fold.

En otras palabras, el mismo mecanismo genético que provoca que el cartílago de las orejas no mantenga su posición normal puede afectar también a otras partes del esqueleto. La enfermedad puede producir anomalías en las articulaciones y los huesos, especialmente en las extremidades y la cola.

Una investigación publicada en Australian Veterinary Journal ya describió alteraciones en la maduración y funcionamiento del cartílago de estos animales. Los investigadores observaron diferentes grados de osteocondrodisplasia y concluyeron que evitar la reproducción de ejemplares de orejas plegadas era la mejor forma de impedir la transmisión del problema.

El scottish fold puede desarrollar problemas óseos de distinta gravedad

La gravedad puede variar considerablemente entre individuos. Los gatos que heredan dos copias de la variante genética presentan generalmente alteraciones mucho más graves, razón por la cual durante años algunos criadores han cruzado ejemplares fold con gatos de orejas rectas.

Sin embargo, heredar una sola copia tampoco garantiza que el animal esté libre de alteraciones. Un estudio sobre scottish fold heterocigotos (animales con una sola copia de la variante) encontró osteocondrodisplasia en gatos de orejas plegadas, aunque la intensidad de las lesiones variaba entre ejemplares. Algunos gatos con alteraciones leves podían incluso no mostrar síntomas clínicos evidentes.

Otra investigación radiográfica publicada posteriormente encontró que las anomalías de algunos ejemplares heterocigotos podían ser mucho más leves que las descritas anteriormente, lo que muestra que existe debate científico acerca de la intensidad y evolución de la enfermedad. No obstante, los autores confirmaron la asociación entre las orejas plegadas y la variante de TRPV4 que afecta al desarrollo del cartílago.

Cuando la osteocondrodisplasia progresa, pueden aparecer rigidez, cojera, dificultades para moverse, deformidades en las extremidades, una cola gruesa o poco flexible y enfermedad articular degenerativa. En los casos graves, el dolor puede limitar comportamientos normales del gato, como correr o saltar.

La cría del scottish fold ya está prohibida en otros países por sus problemas de salud

El caso plantea una cuestión que va más allá de esta raza: ¿es aceptable seleccionar deliberadamente una característica estética cuando está vinculada a problemas de salud?

El propio GCCF responde de manera contundente. Explica que no tiene intención de reconocer al scottish fold porque el gen responsable de las orejas plegadas también causa anomalías esqueléticas y señala que incluso los animales con una sola copia pueden desarrollar rigidez anormal.

La cuestión también está llegando a la legislación. Desde el 1 de enero de 2026, Países Bajos prohíbe tener nuevos gatos con orejas plegadas, aunque existen disposiciones transitorias para animales que ya se tenían antes de esa fecha.

En España existe además un principio especialmente relevante. La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales prohíbe expresamente “llevar a cabo actuaciones o prácticas de selección genética que conlleven problemas o alteraciones graves en la salud del animal”. La norma establece asimismo que la cría de animales de compañía debe realizarse por criadores registrados.

Por eso, antes de buscar un scottish fold únicamente por la peculiar forma de sus orejas, resulta fundamental conocer qué provoca realmente ese aspecto. El pliegue que hizo famosa a la raza no constituye un simple detalle externo: es la manifestación visible de una mutación que puede afectar al cartílago y al esqueleto del gato durante toda su vida.

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