¿Hay que bañar a los gatos o se limpian solos? Descubre cuándo el baño sí es necesario según los expertos
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Los gatos tienen fama de ser extremadamente limpios, y no es casualidad. Dedican varias horas al día a su autoacicalado, usando su lengua para eliminar la suciedad de su cuerpo y mantener su pelaje en perfecto estado.
En la mayoría de casos, este hábito, complementado con cepillados más o menos frecuentes en función de cada manto, es suficiente para que los gatos luzcan sanos y perfectos. Sin embargo, hay algunas situaciones en las que bañarlos se vuelve imprescindible, por ejemplo, debido a la aparición de alguna enfermedad o cuando entran en contacto con sustancias peligrosas.
Autoacicalado felino: cómo tu gato cuida su pelo y su salud
Los gatos se mantienen limpios solos gracias a su gran trabajo de autoacicalado, al que dedican horas todos los días. Los gatos poseen una lengua rasposa que les facilita la retirada de cualquier suciedad, polvo o resto que se les haya adherido al pelaje. Además, pueden ayudarse con los dientes para eliminar, por ejemplo, parásitos como las pulgas o las garrapatas.
Por otra parte, la saliva que aplican ayuda a “suavizar” el pelo, evitando que se erice y contribuyendo, así, a que pueda cumplir su función aislante. En verano, humedecer el pelo sirve a los gatos para refrescarse mediante la evaporación de la saliva. Otras funciones del autoacicalado incluyen la ingesta de vitamina D, el alivio de la tensión social y los olores ajenos o la impermeabilización del pelo.
Si nos fijamos, veremos que siguen siempre un mismo patrón para repasar todas las partes de su cuerpo. Con esta limpieza suelen poder mantenerse limpios. Al menos, si se trata de ejemplares sanos que pasan la mayor parte de su tiempo en el interior del hogar. Como cuidadores, tan solo tendremos que cepillarlos alguna vez, en especial durante la muda, para favorecer la liberación del pelo. Pero el autoacicalado no será suficiente en algunas situaciones, como las que veremos en los siguientes apartados.
Cuándo es realmente necesario bañar a tu gato
Tradicionalmente, los cuidadores pensaban que, si descubrían que su gato tenía pulgas, la mejor idea era bañarlo con un champú antiparasitario. A día de hoy, contamos con diferentes desparasitadores que hacen efecto en cuestión de horas y pueden ahorrarnos el baño, como pastillas o espráis. Gracias a estos productos, el baño puede dejarse solo para casos concretos en los que no pueda usarse esta desparasitación.
Por otra parte, algunas enfermedades de la piel pueden hacer recomendable aplicar, cada cierto tiempo, un champú específico, que tendrá que prescribir el veterinario. Enfermedades digestivas que causan diarrea o urinarias que provocan incontinencia son algunas de las patologías que también es posible que hagan necesario darle un baño al gato, pues, sobre todo si es de pelo largo, es fácil que se manche. En ocasiones, habrá que recortar el pelo y lavar todo el cuerpo. No será suficiente con limpiar el área afectada.
Productos tóxicos y manchas: cuándo y cómo darle un baño
Los gatos suelen ser cuidadosos, pero pueden llegar a mancharse, sobre todo los ejemplares más jóvenes o activos, con sustancias como productos de limpieza, químicos o pegajosos, pinturas, grasas, alquitrán, etc. Este tipo de suciedad no la pueden retirar con su acicalado, de hecho, debemos evitar que se laman y traguen estas sustancias, ya que podrían intoxicarse.
Tendremos que encargarnos nosotros y, normalmente, hará falta un baño concienzudo e incluso un corte de pelo para poder eliminar la suciedad por completo. No suele servir pasar una toallita. En otras palabras, si la mancha es potencialmente perjudicial para la salud del gato, hay que eliminarla aunque el baño resulte para él una fuente de estrés o pudiera estar desaconsejado, por ejemplo, por ser demasiado pequeño. En estos casos, habrá que bañarlo con cuidado, evitando que se enfríe y secándolo bien. Pero no podemos dejar de bañarlo.
Los gatos mayores o muy pequeños pueden necesitar que los bañes
Los primeros meses y los últimos años de vida constituyen un periodo de especial vulnerabilidad para los gatos. En relación con su higiene, tanto los muy pequeños como los de edad avanzada pueden tener dificultades para acicalarse correctamente, acumulando una suciedad que tendremos que eliminar nosotros.
Los gatitos más jóvenes no solo pueden ser menos diestros en su higiene, sino que, por el afán explorador propio de la edad, es más fácil que se ensucien, incluso con sustancias potencialmente peligrosas para su salud. Dependiendo del grado de suciedad y del tipo de mancha, podremos higienizarlos con toallitas específicas para gatos, baños y/o cortes de pelo en zonas concretas o baños completos.
Por otra parte, los gatos ancianos pueden tener problemas de movilidad y dificultades para llegar a algunas partes del cuerpo. Además, es habitual que pasen más tiempo descansando, lo que puede hacer que descuiden su higiene. No es extraño que estos gatos presenten un manto con peor aspecto o suciedad evidente en algunas áreas, como las que rodean los genitales o la cola. Simplemente, ya no se llegan a todo el cuerpo. Al igual que en los gatitos, podremos higienizar zonas concretas o realizar baños completos. Esta misma situación puede verse, también, en gatos obesos.
Los gatos sin pelo también necesitan baños regulares
Aunque pueda parecer que los gatos sin pelo, como el esfinge, tendrán unos cuidados más sencillos al no disponer de pelo que se pueda enredar o ensuciar, lo cierto es que, precisamente por esta particularidad, van a necesitar baños regulares.
Los gatos esfinge, la raza desnuda más conocida, segregan aceites que, al no poder ser absorbidos por el pelo, se quedan sobre la piel. Por este motivo, si esta grasa se acumula, notaremos una textura oleosa que puede llegar a mancharnos las manos o las superficies sobre las que descansen. Para evitar esta acumulación vamos a tener que bañarlos, como mínimo, una vez al mes o, en su defecto, podremos pasarles toallitas específicas para gatos.
En resumen, aunque los gatos suelen poder mantenerse limpios solos, gracias a su intensa actividad de autoacicalado, lo cierto es que cuando son muy pequeños o ancianos, no tienen pelo, presentan alguna enfermedad o parásitos, o se han impregnado de una sustancia potencialmente tóxica, tendremos que darles un baño, siempre con productos de higiene específicos para gatos y asegurándonos de que los secamos bien.
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- Morris, Desmond (1994): Observe a su gato. Barcelona: Plaza & Janés.