Curiosidades del mundo animal

La psicología dice que las personas que sienten culpa cuando dejan solo a su perro no lo hacen porque sean demasiado sensibles: hay un motivo detrás

 
Marta Sarasúa
Por Marta Sarasúa, ATV y etóloga. 7 octubre 2026
La psicología dice que las personas que sienten culpa cuando dejan solo a su perro no lo hacen porque sean demasiado sensibles: hay un motivo detrás
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A veces, dejar al perro solo en casa puede generar un sentimiento de tristeza y culpabilidad, sobre todo cuando sabes que vas a estar fuera varias horas. La situación se vuelve especialmente complicada si el peludo en cuestión presenta dificultades para tolerar la soledad, es un cachorro o padece ansiedad por separación. En estas circunstancias la sensación de incomodidad se multiplica y hay tutores que incluso renuncian a salir de casa más allá de lo estrictamente necesario, para evitar que su perro lo pase mal.

A primera vista, este remordimiento que sienten muchas personas podría interpretarse como una excesiva sensibilidad hacia los animales, pero realmente hay mucho más allá. El vínculo que se establece entre un tutor y su perro puede generar una gran intensidad emocional y el hecho de ser una persona más o menos sensible no define, por sí solo, el tipo de relación que se establece entre el can y el humano, pues hay muchos más factores implicados.

La razón psicológica por la que dejar solo al perro genera culpa en algunas personas

Para muchos, es completamente inevitable sentir una sensación de culpa cuando salen por la puerta para ir a trabajar, a comer con amigos o a hacer la compra, sabiendo que su perro se va a quedar totalmente solo durante unas horas. Por lo general, estos tutores tienen pensamientos recurrentes sobre si su perro estará triste, asustado, aburrido o si se sentirá abandonado, y el hecho de no poder dar una respuesta a estas cuestiones favorece que se cree un circulo vicioso de remordimientos y desconsuelo.

Sin embargo, no todas las personas se sienten igual al salir de casa y esto no significa que unos sean más sensibles que otros, ni que quieran más o menos a sus peludos, sino que existe toda una serie de factores que determinan el comportamiento y la personalidad de cada tutor.

Por una parte, hay que considerar la relación de apego que hay entre perro y humano. Existen diferentes tipos y grados de apego y tanto el animal como el tutor experimentan distintas emociones en función del mismo. Mientras que un apego seguro aporta confianza y bienestar, un apego ansioso o inseguro puede favorecer sentimientos de estrés o incomodidad frente a una separación.

Por otro lado, otros rasgos de la personalidad del tutor, y no exclusivamente su nivel de sensibilidad, están, según la psicología, fuertemente ligados a la sensación de culpabilidad. Por ejemplo, niveles altos de empatía pueden provocar que una persona piense constantemente en cómo se estará sintiendo su peludo, y un alto grado de responsabilidad induce a pensar que, al ser el perro dependiente de su cuidador, su ausencia podría estar afectando negativamente al animal, aunque objetivamente el perro se encuentre bien. Por su parte, aquellos tutores que presentan personalidades más neuróticas también tienen tendencia a sobrepensar y mantenerse constantemente preocupados por lo que le pudiera ocurrir a su animal.

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Saber que el perro sufre al quedarse solo aumenta el sentimiento de culpa del tutor

Aunque cualquier tutor pueda sentir, en cualquier momento, culpabilidad al dejar a su perro solo en casa, este sentimiento se multiplica cuando se es consciente de que el peludo padece un problema de comportamiento. La ansiedad por separación se define como una alteración conductual en la cual el animal experimenta un sentimiento de profunda angustia al separarse físicamente de su figura de referencia, generalmente su tutor.

En estas circunstancias, el animal eleva sus niveles de estrés y expresa una serie de comportamientos entre los que destacan vocalizaciones constantes (aullidos, gemidos y/o ladridos), eliminaciones inapropiadas (orina y/o heces), destructividad, jadeo incesante, estereotipias o autolesiones en los casos más graves.

En este contexto, los tutores suelen experimentar una profunda culpa al dejar solo a su perro y no es porque sean personas especialmente sensibles, sino porque saben con certeza que el animal lo va a pasar mal y que, probablemente, vayan a recibir quejas de los vecinos. Como consecuencia, tanto animal como tutor desarrollan un sentimiento de profunda ansiedad cada vez que se separan y esto puede, a largo plazo, afectar negativamente a la relación entre ambos.

Es por ello que, ante cualquier señal de que el perro está desarrollando dificultades para quedarse solo en casa, te recomendamos consultar cuanto antes a un etólogo que pueda emitir un diagnóstico fiable y establecer un tratamiento de modificación de conducta.

Sentir culpa no significa necesariamente que el perro esté sufriendo

Más allá de los casos de ansiedad por separación, muchos tutores simplemente consideran que sus perros deben de sentirse tristes y aburridos cuando están solos en casa. Este pensamiento es muy característico de aquellas personas que tienen una personalidad muy perfeccionista y que tienen la necesidad de mantener las cosas siempre organizabas y bajo control.

En su rol de tutores, estas personas tienden a crear rutinas muy estables con sus perros y dan mucha importancia a aspectos como el enriquecimiento ambiental, la socialización, el establecimiento del vínculo o la educación de sus peludos. Cuando salen de casa, muchas veces encuentran una clara discrepancia entre lo que creen que deberían estar haciendo y lo que realmente pueden hacer. Es decir, mientras se encuentran fuera viajando o trabajando, están intranquilos porque consideran que deberían estar pasando tiempo con sus perros, garantizando su pleno bienestar y felicidad.

No obstante, hay que tener en cuenta que las expectativas o preocupaciones del tutor no se traducen, necesariamente, en un sufrimiento real por parte del animal que, si está acostumbrado a pasar tiempo solo, lo más probable es que simplemente dedique este tiempo a descansar.

En definitiva, sentir culpa al dejar solo al perro no significa que esté sufriendo: muchas veces, ese sentimiento habla más de las preocupaciones y expectativas del tutor que del bienestar real del animal.

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