La UE cambia las normas: a partir del 31 de agosto de 2036, los propietarios de perros y gatos deberán cambiar el microchip si es ilegible

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 15 octubre 2026
Imagen: Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea / Europa Press

La identificación de los animales de compañía entra en una nueva etapa en la Unión Europea. El Reglamento (UE) 2026/1818, aprobado en junio y publicado el 10 de agosto de 2026, introduce requisitos comunes para garantizar que todos los perros y gatos puedan identificarse correctamente durante su vida. Una de las novedades afecta a los microchips que dejan de funcionar o que ya no pueden leerse.

La norma establece distintas fechas para su aplicación, entre ellas el 31 de agosto de 2036 para los propietarios particulares de perros. Sin embargo, esa fecha puede generar confusión en España, donde la identificación mediante microchip ya es obligatoria. Por tanto, conviene distinguir entre las nuevas exigencias europeas y las responsabilidades que los tutores de mascotas tienen actualmente.

Los microchips ilegibles deberán sustituirse, pero los que funcionan seguirán siendo válidos

El artículo 20 del nuevo reglamento europeo establece que todos los perros y gatos deberán contar con un dispositivo de identificación electrónico individual, conocido como transpondedor, que incorpore un microchip legible y cumpla los requisitos técnicos exigidos.

La disposición más importante para los propietarios aparece en su apartado sexto, que señala: “Cuando un transpondedor sea o resulte ilegible”, el responsable del animal deberá asegurarse de que se implante uno nuevo y se actualice su identificación en la base de datos correspondiente.

La medida significa que no basta con haber identificado al perro una vez. Si el dispositivo deja de poder leerse, será necesario reemplazarlo y registrar correctamente el nuevo número.

No obstante, la Unión Europea aclara que los microchips implantados conforme la legislación nacional o comunitaria antes del 31 de agosto de 2028 seguirán considerándose válidos, siempre que puedan leerse. Por tanto, no será necesario cambiarlos simplemente por su antigüedad.

El calendario de aplicación de las obligaciones de identificación y registro distingue tres tipos:

  1. 31 de agosto de 2030: criadores, establecimientos y personas que comercialicen perros y gatos.
  2. 31 de agosto de 2036: propietarios particulares de perros que no los comercialicen.
  3. 31 de agosto de 2041: propietarios particulares de gatos que no los comercialicen.

Estas diferencias permiten una adaptación progresiva de los países europeos, aunque no aplazan las obligaciones que ya estén vigentes en cada Estado.

En España, el microchip ya es obligatorio y no cumplirlo puede acarrear multas

En España, la obligación de identificar a las mascotas no comenzará en 2036. La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales ya establece en su artículo 51 que los perros, gatos y hurones deben llevar microchip y estar inscritos en el registro de animales de compañía de su comunidad autónoma.

Esto implica que los propietarios españoles no pueden esperar a la entrada en aplicación de los nuevos plazos europeos para identificar a sus animales.

Además, la legislación española contempla consecuencias económicas para quienes incumplan sus obligaciones. El artículo 74 considera infracción grave no cumplir los requisitos de identificación, mientras que el artículo 76 establece multas de entre 10.001 y 50.000 euros para las infracciones graves. La imposición y cuantía concreta de una sanción dependerán de las circunstancias y del procedimiento administrativo correspondiente.

La nueva regulación europea refuerza un aspecto fundamental: mantener una identificación legible y asociada a información correcta. El microchip, por sí mismo, contiene un código único, pero los datos del animal y su propietario se encuentran en un registro.

Como explicamos en ExpertoAnimal al abordar las diferencias entre el microchip y el supuesto DNI para mascotas, la identificación electrónica no debe confundirse con un documento de identidad físico.

Un microchip ilegible no siempre está averiado: cómo comprobarlo

A diferencia de un localizador GPS, el microchip no permite conocer dónde se encuentra una mascota. Se trata de un dispositivo electrónico que transmite un código cuando se aproxima un lector compatible.

En condiciones normales, está diseñado para permanecer operativo durante toda la vida del animal. Sin embargo, pueden producirse problemas que dificulten su lectura. Uno de ellos es el desplazamiento del dispositivo bajo la piel, que puede hacer que no se encuentre en el lugar habitual. También pueden existir dificultades relacionadas con el lector utilizado.

Por eso, si un veterinario no consigue leer el microchip al primer intento, no significa necesariamente que esté averiado. Lo recomendable es efectuar una revisión más completa, comprobar otras zonas del cuerpo y, si corresponde, utilizar un lector compatible diferente.

Cuando se confirme que el dispositivo ya no resulta legible, deberá implantarse otro y actualizarse el registro para que la mascota pueda seguir identificándose correctamente. La nueva normativa europea establece, con su calendario de aplicación, un plazo general de dos días hábiles para registrar al animal después de su identificación.

También es aconsejable comprobar que el teléfono, el domicilio y los demás datos del responsable estén actualizados. Un microchip que funciona perfectamente puede perder buena parte de su utilidad si la información asociada es incorrecta.

La UE refuerza la identificación de perros y gatos para frenar el tráfico ilegal

La sustitución de los microchips ilegibles forma parte de una reforma más amplia sobre bienestar animal y trazabilidad.

La Comisión Europea señala que las nuevas disposiciones buscan mejorar el control de la cría, la comercialización y la identificación de perros y gatos, así como combatir el tráfico ilegal y las prácticas fraudulentas.

El objetivo es que cada animal pueda vincularse de manera fiable con sus responsables y que su identificación resulte útil incluso cuando haya cambios de propietario o desplazamientos entre países.

Para quienes conviven con un perro o un gato en España, la recomendación práctica es sencilla: comprobar periódicamente que el microchip puede leerse, mantener actualizado el registro y acudir al veterinario si surge alguna incidencia. No es necesario esperar a 2036 para tomar estas precauciones.

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