Lo abandonaron con dos días de vida y hoy es un perro terapeuta que ayuda a muchas personas: la emotiva historia de Haru

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 19 junio 2026
Imagen: Haru en una sesión de terapia asistida con animales / Instagram (@fundacionaffinity)

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Cuando apenas tenía dos días de vida, Haru fue encontrado en una gasolinera. Solo, indefenso y sin apenas posibilidades de sobrevivir por sí mismo, este perro mestizo necesitaba cuidados constantes para salir adelante. Y el destino quiso que alguien decidiera dárselos.

Aquel cachorro logró superar las dificultades de sus primeras semanas de vida y crecer hasta convertirse en un perro lleno de energía. Hoy forma parte del equipo de Terapias Asistidas con Animales de una fundación especializada y desempeña una función muy distinta a la que muchos imaginarían cuando apareció abandonado siendo apenas un recién nacido: ayudar a otras personas.

La historia de Haru refleja además una realidad cada vez más conocida por profesionales sanitarios, psicólogos y educadores: los animales pueden desempeñar un papel importante en determinados procesos terapéuticos.

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Así ayuda Haru en las sesiones de terapia con animales

Según explican desde la entidad, Haru destaca por su carácter alegre, su predisposición al juego y su capacidad para conectar rápidamente con quienes participan en los programas. Es un perro especialmente valioso en las sesiones más dinámicas, donde la actividad física, la interacción y la motivación ocupan un lugar central.

Gracias a esa combinación de vitalidad y sensibilidad hacia el entorno, Haru consigue generar pequeños momentos de conexión que resultan significativos en el contexto terapéutico. Son instantes breves, pero suficientes para despertar sonrisas, incentivar la participación y mejorar la disposición emocional de quienes forman parte de las sesiones.

Imagen: Haru en una sesión de terapia asistida con animales / Instagram (@fundacionaffinity)

Las terapias asistidas con animales mejoran la salud emocional y el bienestar de las personas

Las intervenciones asistidas con animales son programas estructurados en los que un animal especialmente seleccionado y entrenado participa como parte de un proceso terapéutico, educativo o de apoyo social.

Aunque los perros son los animales más utilizados, también existen experiencias con caballos, gatos, conejos e incluso delfines. En el caso de los perros, su capacidad para establecer vínculos estrechos con las personas los convierte en candidatos especialmente adecuados para este tipo de programas.

La organización estadounidense Pet Partners, una de las referencias internacionales en este ámbito, define estas intervenciones como actividades orientadas a mejorar el bienestar físico, emocional, cognitivo o social de los participantes.

La investigación científica ha acumulado cada vez más evidencia sobre el impacto positivo de estas terapias en determinados contextos. La revista Frontiers in Veterinary Science ha publicado un informe que destaca el papel de las intervenciones asistidas con animales en la reducción de los niveles de estrés, la mejora del estado de ánimo y el impulso a la interacción social en distintos grupos de población.

Otra revisión publicada en PubMed Central analizó numerosos trabajos sobre terapia asistida con animales y encontró beneficios especialmente relevantes en personas con trastornos emocionales, problemas de salud mental y enfermedades crónicas.

Los programas de terapia asistida con perros se utilizan actualmente en contextos muy diversos. En centros educativos, algunos proyectos ayudan a mejorar habilidades sociales y emocionales en niños. En hospitales, los perros participan en actividades destinadas a reducir el estrés asociado a tratamientos médicos o ingresos prolongados. También existen programas específicos para personas mayores, especialmente en residencias y centros de día.

La Fundación Affinity, una de las organizaciones que más ha investigado la relación entre personas y animales en España, ha destacado en numerosos informes el potencial de estos programas para combatir la soledad y favorecer el bienestar emocional. Haru forma parte de esta entidad, junto con otros perros de terapia.

Las personas con discapacidad intelectual o trastornos del desarrollo también forman parte de los colectivos que más frecuentemente participan en este tipo de intervenciones.

No todos pueden convertirse en perro terapeuta: deben tener estas características

No cualquier perro puede desempeñar este trabajo. Los especialistas explican que los animales seleccionados deben reunir determinadas características de comportamiento. Se valora especialmente la sociabilidad, la capacidad de adaptación, la ausencia de miedo excesivo y una buena tolerancia a entornos nuevos, ruidos o interacción con desconocidos.

Además, el entrenamiento no se centra únicamente en obedecer órdenes. Los perros aprenden a trabajar en situaciones concretas, mantener la calma ante estímulos diversos y responder adecuadamente durante las sesiones.

El bienestar del propio animal es una prioridad. Organizaciones internacionales como la International Association of Human-Animal Interaction Organizations recuerdan que estas intervenciones solo son éticamente aceptables cuando también protegen la salud física y emocional de los animales participantes.

La historia de Haru demuestra el valor de dar una segunda oportunidad

Resulta difícil no encontrar cierto simbolismo en la historia de Haru. Un cachorro abandonado con apenas dos días de vida terminó convirtiéndose en un perro capaz de ofrecer apoyo emocional a otras personas.

Su caso también pone de relieve una realidad que las protectoras recuerdan con frecuencia: el origen de un animal no determina necesariamente su futuro. Muchos perros rescatados desarrollan después una vida plenamente integrada y, en algunos casos, incluso llegan a desempeñar funciones de enorme valor social.

Hoy Haru tiene 10 años y sigue participando en programas de terapia asistida, aportando aquello que mejor sabe hacer: jugar, acercarse a las personas y crear conexiones espontáneas. Para muchos usuarios, esas interacciones duran apenas unos minutos. Para otros, representan una ayuda importante en momentos especialmente difíciles.

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