Los veterinarios coinciden: “La persona favorita de un perro es siempre la que le hace sentir seguro y comprendido, no necesariamente quien le da de comer”

 
Por Eva López, Editora Sénior. 30 octubre 2026

Los perros pueden querer a todos los miembros de una familia, pero eso no significa que se relacionen con todos de la misma manera. En muchos hogares hay una persona a la que siguen más, saludan primero, buscan cuando tienen miedo o con la que parecen sentirse especialmente tranquilos. Y, aunque es habitual pensar que su favorita será quien les da de comer o les dedica más tiempo, los veterinarios señalan que no siempre es así.

Según explican los expertos en comportamiento canino, la preferencia de un perro por una persona está muy relacionada con el vínculo de confianza que construye con ella. La coherencia, el respeto por sus necesidades y la capacidad de transmitirle seguridad son algunos de los factores que influyen en esa relación. De hecho, no siempre coincide con quien se encarga de sus cuidados diarios: a veces, la persona a la que más busca es sencillamente aquella con la que se siente comprendido y protegido.

Los perros no eligen a su persona favorita por la comida, sino por el vínculo

Compartir casa con un perro permite comprobar que, como nosotros, también puede establecer vínculos diferentes con cada miembro de la familia. Por ejemplo, puede recibir a uno con especial entusiasmo, buscar el contacto físico de otro y acudir a un tercero cuando necesita tranquilidad. Sin embargo, suele haber una persona con la que desarrolla una conexión más especial, aquella a la que considera su principal figura de referencia. Pero, ¿de qué depende que elija a una persona por encima de las demás?

El veterinario Manuel Manzano explica en uno de sus vídeos de YouTube que la persona favorita no tiene por qué ser quien le da de comer, lo pasea o se encarga de sus cuidados. Para entender esta preferencia, habla del apego seguro, que define como una relación basada en la coherencia y la confianza. “Es una persona que no engaña al perro, que lo ha educado desde el respeto y la empatía”, explica. Así, el animal aprende que puede confiar en alguien porque sabe cómo va a responder.

Esta idea coincide con la teoría de la base segura que explica el educador canino Juan Manuel Liquindoli en sus redes sociales. Según señala, los perros también pueden identificar a una persona como figura de referencia: “Todos necesitamos alguien que nos dé seguridad para habitar en el mundo”. “Este no aparece de un día para otro, se construye en lo cotidiano”, añade, mediante el juego, los momentos de calma y el respeto por las necesidades del animal.

Por eso, la forma de relacionarse con el perro importa tanto como los cuidados que recibe. Manzano destaca la importancia de educarlo desde la empatía y permitirle desarrollar comportamientos naturales, como olfatear durante los paseos. En la misma línea, la etóloga canina Marta Sarasúa pone el foco en que el animal se sienta comprendido y pueda confiar en la persona que tiene a su lado: “Un perro que se siente comprendido y respetado por su tutor generará un vínculo mucho más estrecho con él, pues este le aportará confianza y seguridad”.

Con todo ello, los expertos dejan claro que los perros suelen elegir como persona favorita a quien les transmite confianza, respeta sus necesidades y les permite sentirse seguros. No depende tanto de quién les dedica más tiempo o se ocupa de sus cuidados, sino de cómo se sienten cuando están con esa persona.

Las señales que revelan quién es la persona favorita de un perro, según los expertos

Aunque los perros no pueden decirnos quién es su persona favorita con palabras, sí muestran sus preferencias a través de su comportamiento. Hay algunos gestos cotidianos que pueden ayudar a identificar con quién han desarrollado un vínculo más especial.

Según los expertos, una de las señales más visibles es cómo reciben a esa persona cuando llega a casa. Pueden mostrarse especialmente efusivos, buscar su contacto físico, seguirla por las habitaciones o intentar descansar a su lado en el sofá.

Sin embargo, hay otras señales que tienen que ver con la seguridad que sienten. Juan Manuel Liquindoli recomienda observar a quién mira el perro cuando algo le genera dudas, con quién busca acercarse cuando tiene miedo y junto a quién consigue relajarse. Como explica, estas reacciones permiten reconocer quién es su figura de referencia.

La etóloga canina Marta Sarasúa, no obstante, advierte de que no todos los comportamientos que interpretamos como muestras de cariño indican necesariamente un vínculo seguro. Seguir a una persona constantemente, obedecer todas sus órdenes o buscar continuamente sus caricias no significa por sí solo que sea su persona favorita. También pueden ser señales de miedo o dependencia.

Por eso, más que fijarse en un gesto aislado, conviene observar cómo se comporta el perro en conjunto. Cuando existe confianza, puede buscar compañía y contacto, pero también descansar tranquilo y explorar su entorno con autonomía. Al fin y al cabo, sentirse seguro con alguien no significa necesitar estar pegado a esa persona en todo momento, sino saber que puede recurrir a ella cuando lo necesita.

Los gritos y los castigos pueden hacer que un perro obedezca por miedo y no por cariño

La forma de educar y relacionarse con un perro también influye en el vínculo que establece con las personas. Puede tener cubiertas todas sus necesidades básicas y, aun así, no sentirse seguro con quien se encarga de sus cuidados.

Manuel Manzano diferencia entre el apego seguro y el inseguro. Este último puede aparecer cuando se recurre habitualmente a los gritos y los castigos para educar al animal. “Son personas que gritan al perro, que le castigan continuamente”, explica el veterinario. Aunque el perro obedezca, esto no significa necesariamente que confíe en esa persona: puede estar actuando por miedo.

La etóloga Marta Sarasúa también respalda esta idea y advierte de las consecuencias de esta forma de educar: “El castigo sistemático genera miedo en el perro, convirtiéndose este en el único motor por el cual el can responde ante las peticiones de su tutor”. De esta manera, la obediencia no debe confundirse con la confianza, ya que un perro puede cumplir órdenes sin sentirse cómodo o protegido junto a quien se las da.

Por eso, es importante optar por una educación respetuosa, que tenga en cuenta las necesidades del animal y permita construir una convivencia basada en la confianza.

En definitiva, ser la persona favorita de un perro no consiste en conseguir que obedezca siempre o dependa constantemente de nosotros, sino en convertirse en alguien con quien pueda sentirse tranquilo, comprendido y protegido.

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