Curiosidades del mundo animal

Durante años se recomendó castigar al perro cuando hacía algo mal: lo que sabemos ahora sobre cómo aprende realmente

 
Marta Sarasúa
Por Marta Sarasúa, ATV y etóloga. 4 octubre 2026
Durante años se recomendó castigar al perro cuando hacía algo mal: lo que sabemos ahora sobre cómo aprende realmente
¿Ya nos sigues? Márcanos como medio preferente
Perros

Ver fichas de Perros

Durante décadas la educación canina estuvo basada en un sencilla idea: cuando el perro hace algo inapropiado, se le debe castigar con severidad para corregir su comportamiento y que no se vuelva a repetir. A raíz de esta creencia, muchos animales siguen hoy en día siendo sometidos con regularidad a gritos, tirones de correa y castigos físicos y, paradójicamente, la gran mayoría de ellos no solo no cambian la conducta problemática, sino que la empeoran.

Para poder educar adecuadamente a un perro, no basta con castigar todo lo que no nos gusta que haga. Es importante conocer cómo se comunica, cuál es su comportamiento natural y de qué manera aprende. Gracias a la investigación en etología hoy en día se conocen técnicas mucho más eficaces para modificar la conducta de los perros y que no requieren recurrir a la violencia física ni verbal.

Castigos y refuerzos: cómo aprende un perro y qué efecto tienen en su conducta

Dentro del reino animal, las funcionas cognitivas de los perros están muy desarrolladas y es por ello que estos animales son tan inteligentes, tienen una conducta y un lenguaje tan rico y extenso y aprenden con tanta facilidad. En este sentido, una de las principales formas de aprendizaje de los perros es la asociación entre estímulos, respuestas y resultados, la cual les permite predecir acontecimientos y actuar en consecuencia. Esta es la base del famoso condicionamiento clásico y también del condicionamiento operante.

A la hora de educar a un perro, el tutor debe tener muy clara la definición tanto de castigo como de refuerzo. Un castigo es toda aquella acción que reduce las probabilidades de que el animal repita una conducta, mientras que un refuerzo aumenta dichas probabilidades. Por ejemplo, gritar la palabra "NO" a un perro cuando este coge algo del suelo puede asustarle y hacerle experimentar una emoción negativa, disminuyendo así la probabilidad de que la próxima vez vuelva a intentar coger dicho objeto. Por otra parte, tirarle una pelota u ofrecerle alimento tras sentarse a la orden, son acciones que aumentan las probabilidades de que vuelva a obedecer en el futuro.

Aunque estos conceptos son muy sencillos de entender, si no se emplean adecuadamente pueden dar lugar a problemas de bienestar y alteraciones importantes de la conducta. En el caso concreto del castigo, no todo vale y, por supuesto, cualquier acción que produzca un daño físico o emocional resulta contraproducente a la hora de educar al perro, pues solo consigue provocar estrés al animal, sin enseñarle nada útil.

Durante años se recomendó castigar al perro cuando hacía algo mal: lo que sabemos ahora sobre cómo aprende realmente - Castigos y refuerzos: cómo aprende un perro y qué efecto tienen en su conducta

Un castigo a destiempo no enseña al perro y puede generarle miedo y estrés

Por definición, un castigo, si se aplica de manera coherente y adecuada, sirve para reducir las probabilidades de aparición de una conducta. El problema es que muchos tutores aplican correctivos que no funcionan como castigo, abusan de ellos y los emplean en situaciones incorrectas.

Uno de los ejemplos más claros de un castigo mal empleado y que no resulta, en ningún caso, eficaz es aquel que se utiliza en un momento inadecuado. Los perros crean asociaciones mentales entre estímulos cuando estos aparecen a la vez o con muy poco tiempo de diferencia, pero no son capaces de asociar dos eventos que se producen con minutos u horas de distancia. En este sentido, reprender al perro en el preciso instante en el que vemos que está llevando a cabo un comportamiento inadecuado como, por ejemplo, orinar en la alfombra puede resultar útil, pues el animal puede asociar esa acción a ese castigo. Sin embargo, en caso de que el tutor llegue a casa y se percate de que su perro, tras pasar unas horas solo, ha estado mordiendo el sofá, el castigo que pueda aplicarle resultará totalmente inútil y solo conseguirá asustar y estresar al perro. Esto es así porque, al haberse dado la conducta destructiva minutos u horas atrás, el can no puede asociar el castigo con esa acción y, en consecuencia, no puede aprender.

Además de esto, no todo castigo resulta eficaz en sí mismo, pues solo actúan como tal aquellas correcciones que resulten relevantes para el animal y que realmente logren reducir las probabilidades de que la conducta se repita en el futuro. Asustar, maltratar o golpear al perro no solo es cruel, sino también contraproducente.

No basta con corregir una conducta, también hay que enseñarle qué hacer en su lugar

Cuando un tutor trata de enseñar a su peludo a reducir, evitar o eliminar un comportamiento inapropiado, como ladrar cuando llaman al timbre o morder las zapatillas, no solo basta con castigar esta conducta, sino que también se debe reforzar un comportamiento alternativo y más apropiado.

Es decir, un perro no dejará de comportarse mal si no le enseñamos cómo comportarse bien. En el momento de educar a un can, se debe combinar la eliminación de conductas inadecuadas con el refuerzo de conductas deseables. Por ejemplo, para que el animal no ladre cuando llegan visitas, tenemos que enseñarle a realizar otro comportamiento en esa misma situación, como por ejemplo irse a su cama o coger un juguete con la boca. Esta acción positiva debe ser recompensada mediante atención, caricias, comida o cualquier otro tipo de reforzador que resulte agradable para el perro.

Un animal que solo se castiga y nunca se refuerza termina desarrollando un cuadro de indefensión aprendida, se vuelve más neurótico y apático y desarrolla alteraciones importantes de comportamiento, reduciendo así su calidad de vida y su bienestar emocional.

Durante años se recomendó castigar al perro cuando hacía algo mal: lo que sabemos ahora sobre cómo aprende realmente - No basta con corregir una conducta, también hay que enseñarle qué hacer en su lugar

Si deseas leer más artículos parecidos a Durante años se recomendó castigar al perro cuando hacía algo mal: lo que sabemos ahora sobre cómo aprende realmente, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades del mundo animal.

Artículos relacionados
Escribir comentario
Añade una imagen
Haz clic para adjuntar una foto relacionada con tu comentario
¿Qué te ha parecido el artículo?
1 de 3
Durante años se recomendó castigar al perro cuando hacía algo mal: lo que sabemos ahora sobre cómo aprende realmente