“Nunca dejes que tu perro coma nada del suelo”: el cierre de un parque de Sevilla tras encontrar salchichas con agujas reaviva esta advertencia

 
Por Eva López, Editora Sénior. 27 julio 2026

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Es habitual ver a diario a cientos de personas paseando con sus perros por los parques urbanos. Esos paseos forman parte de su rutina, pero hay algo que muchos desconocen: conviene prestar especial atención a lo que el animal se lleva a la boca. Lo ocurrido este pasado domingo 26 de julio en Sevilla ha vuelto a poner el foco en un riesgo sobre el que tanto veterinarios como educadores caninos llevan años advirtiendo: dejar que un perro coma cualquier alimento u objeto que encuentre en la calle puede tener consecuencias muy graves.

El Ayuntamiento de Sevilla ha decidido cerrar temporalmente el Parque de la Rosaleda, ubicado en el distrito de San Pablo-Santa Justa, después de encontrar salchichas con agujas en su interior. Según ha informado mediante sus propias redes sociales, este hallazgo suponía un peligro tanto para los perros como para las personas que frecuentan el recinto. De hecho, fuentes municipales han confirmado que dos perros resultados afectados tras ingerir estos alimentos.

Lo ocurrido en el Parque de la Rosaleda no ha sido un caso aislado: Sevilla ya había cerrado otro parque

En el comunicado emitido por el Ayuntamiento de Sevilla se explica que “se ha procedido al cierre del Parque de la Rosaleda” porque aparecieron “salchichas con agujas, poniendo en peligro a los perros y usuarios”. Además, añade que los hechos ya han sido denunciados y que “se está procediendo al análisis e investigación de la situación”.

Pero este no es el único incidente registrado en la ciudad durante las últimas semanas. A comienzos de julio, el Ayuntamiento ya tuvo que cerrar de forma preventiva otro parque infantil y canino situado entre las calles Manuel Olivencia y Faustino Gutiérrez, en Sevilla Este, después de encontrar sustancias peligrosas. En aquella ocasión se localizó veneno ajeno al plan municipal de desratización, además de bombones alterados, lo que obligó a restringir el acceso a todo el recinto por motivos de seguridad.

Casos como estos han aumentado la preocupación entre los tutores de perros, ya que muchos animales tienen la costumbre de intentar comer los restos de comida que encuentran durante el paseo. Aunque la aparición de estos cebos manipulados no suele ser frecuente, los veterinarios insisten en una recomendación: evitar que los perros ingieran alimentos encontrados en la vía pública.

Imagen: Parque de la Rosaleda / Ayuntamiento de Sevilla

Los veterinarios son claros: no dejes que tu perro coma comida del suelo, aunque parezca inofensiva

Los expertos recomiendan impedir que los perros coman cualquier alimento encontrado durante los paseos porque resulta imposible saber qué contiene realmente, cuánto tiempo lleva expuesto al calor, la humedad y la suciedad, o si ha sido manipulado de forma intencionada, como se está investigando en el caso ocurrido en Sevilla.

Los restos en mal estado pueden provocar trastornos digestivos, mientras que determinados alimentos son tóxicos para los perros o pueden contener medicamentos, productos químicos o fragmentos de objetos capaces de causar lesiones internas al ser ingeridos.

Los cebos manipulados con agujas, anzuelos u otros elementos punzantes, así como los que esconden sustancias tóxicas, representan uno de los escenarios más peligrosos. Si el animal los ingiere, los objetos pueden quedarse clavados en la boca, el esófago, el estómago o el intestino, provocando graves perforaciones, hemorragias internas o infecciones que requieren atención veterinaria urgente. En el caso de algunos venenos, la intoxicación puede evolucionar con rapidez y poner en riesgo la vida del perro si no recibe el tratamiento a tiempo.

Si tu perro ha comido algo de la calle, no cometas este error

En caso de sospechar que el perro ha comido un alimento manipulado o cualquier objeto potencialmente peligroso, la recomendación es clara: actuar con rapidez y acudir inmediatamente a un centro veterinario.

Los expertos desaconsejan intentar provocar el vómito por cuenta propia, sobre todo cuando existe la posibilidad de que el animal haya tragado un objeto punzante, como una aguja. En estas situaciones, hacer que el perro vomite podría empeorar las lesiones, ya que el objeto volvería a pasar por el esófago.

Si es posible y puede hacerse sin ponerse en peligro, es conveniente recoger una muestra del alimento que ha ingerido el perro o fotografiarlo. Esta información puede ayudar tanto al veterinario a valorar el caso como a las autoridades si fuera necesario investigar el origen del cebo. Así mismo, mientras se acude a la clínica, lo mejor es intentar mantener la calma para no estresar más al animal.

También es importante observar al perro en todo momento y vigilar la aparición de síntomas como vómitos, dolor, dificultad para tragar, sangrado o decaimiento. Sin embargo, los expertos recuerdan que la ausencia de signos inmediatos no garantiza que no exista una lesión interna. Por ello, siempre que haya sospecha de que el animal ha comido un alimento manipulado o un objeto peligroso de la calle, lo más prudente es visitar al veterinario para que lo examine.

El caso del Parque de la Rosaleda sirve como recordatorio de que, durante un paseo, la prevención sigue siendo la mejor herramienta para proteger a los perros. Dejar que olfateen es muy positivo para ellos, pero siempre debemos permanecer atentos a lo que olfatean o intentan llevarse a la boca para evitar que recojan algo que no deben.

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