Veterinarios y educadores caninos coinciden: nunca dejes que tu perro beba grandes cantidades de agua justo después de correr
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Cuando un perro regresa de correr, jugar o hacer ejercicio intenso en verano, lo normal es que busque desesperadamente el cuenco de agua. La escena se repite cada día en parques, playas y hogares de toda España. Hay que tener cuidado: varios veterinarios y educadores caninos alertan de que permitir que el animal beba grandes cantidades de agua de forma compulsiva e inmediata puede resultar contraproducente e incluso peligroso en determinadas circunstancias.
Lo mejor es que el animal se tranquilice en una zona fresca y sombreada antes de hidratarse de forma abundante. El motivo principal tiene que ver con una de las emergencias veterinarias más graves que pueden afectar a los perros: la dilatación-torsión gástrica.
Según explican los especialistas, cuando un perro bebe agua de manera ansiosa después de un esfuerzo intenso no solo ingiere líquido. También traga grandes cantidades de aire, un fenómeno conocido como aerofagia. La combinación de agua, gases y jadeo intenso puede favorecer la dilatación del estómago y, en determinados animales predispuestos, desencadenar una torsión que requiere cirugía urgente.
Aunque esta patología puede aparecer en cualquier perro, el riesgo es especialmente elevado en razas grandes y de pecho profundo como el Gran Danés, el Pastor Alemán, el Weimaraner o el Setter Irlandés. Los veterinarios llevan años recomendando evitar tanto las comidas copiosas como la ingesta masiva de agua inmediatamente después del ejercicio intenso.
Por qué no debes dejar que tu perro beba mucha agua de golpe al volver del paseo en verano
La preocupación por la hidratación de los perros es lógica. Los perros apenas sudan y regulan gran parte de su temperatura corporal mediante el jadeo. Cuando las temperaturas aumentan, el riesgo de deshidratación y golpe de calor también se incrementa.
Los especialistas insisten en que la solución no consiste en dejar que el animal vacíe el cuenco de golpe nada más llegar a casa. Lo recomendable es conducirlo primero a un lugar fresco, permitir que reduzca progresivamente el jadeo y ofrecer pequeñas cantidades de agua de forma gradual.
Algunos educadores caninos aconsejan poner solo una pequeña cantidad de agua en el recipiente, dejar que el perro la beba y esperar unos minutos antes de volver a rellenarlo. De esta manera se evita que el animal ingiera grandes volúmenes en muy poco tiempo mientras todavía mantiene una frecuencia respiratoria elevada. La hidratación debe ser progresiva, especialmente cuando el perro acaba de realizar ejercicio físico intenso o presenta signos de sobrecalentamiento.
El error que muchos dueños cometen al intentar enfriar a su perro en pleno golpe de calor
Otro error frecuente consiste en utilizar agua helada para enfriar rápidamente al animal. Los veterinarios recomiendan evitar los cambios bruscos de temperatura y optar por agua fresca o templada. En caso de sospecha de golpe de calor, la prioridad es trasladar al perro a una zona sombreada, mojar progresivamente determinadas partes del cuerpo y contactar con un veterinario.
Las zonas más eficaces para ayudar a disipar el calor son el abdomen, las ingles, las axilas y las almohadillas. Por el contrario, empapar completamente algunas razas de pelo muy denso puede dificultar la evaporación y empeorar el proceso de enfriamiento.
La veterinaria María José Delgado, del Colegio de Veterinarios de Córdoba, recuerda además que el golpe de calor puede desarrollarse en cuestión de minutos y convertirse en una emergencia vital. Los síntomas más frecuentes incluyen jadeo excesivo, dificultad respiratoria, apatía, debilidad, salivación abundante, vómitos y pérdida de coordinación.
El aviso de los veterinarios para pasear a tu perro en verano sin ponerlo en riesgo
Los golpes de calor representan una de las principales urgencias veterinarias durante los meses de verano. Algunas estimaciones citadas por especialistas indican que los casos más graves presentan tasas de mortalidad muy elevadas si no reciben atención inmediata.
Los cachorros, los perros ancianos, los animales con sobrepeso, las hembras gestantes y las razas braquicéfalas como el Bulldog Francés, el Pug o el Bulldog Inglés figuran entre los grupos más vulnerables.
Los veterinarios recomiendan planificar los paseos a primera hora de la mañana o al anochecer, evitar el ejercicio intenso durante las horas centrales del día y garantizar siempre acceso a sombra y agua fresca. La hidratación sigue siendo fundamental, pero debe realizarse con sentido común. Después de una carrera o una sesión intensa de juego, unos minutos de calma pueden marcar una diferencia importante para la salud del animal.
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