Aves, mamíferos y reptiles: un estudio alerta del impacto de los gatos sobre la fauna silvestre
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Los gatos son uno de los animales de compañía más populares del mundo. Su carácter independiente lleva a muchos propietarios a pensar que dejarlos salir libremente al exterior mejora su bienestar. Pero un nuevo trabajo científico vuelve a poner sobre la mesa un debate que lleva años ocupando a veterinarios, ecólogos y conservacionistas: el impacto que los gatos domésticos tienen sobre la biodiversidad cuando pueden cazar fuera del hogar.
El estudio, publicado en la revista BioScience, constituye una de las revisiones más completas realizadas hasta la fecha. El trabajo ha sido liderado por Christopher A. Lepczyk, profesor de Biología de Vida Silvestre y Conservación de Auburn University, junto con Daniel Rubinoff, profesor de Entomología de la University of Hawaii, y la investigadora Jean E. Fantle-Lepczyk, del College of Forestry.
Durante más de dos décadas, el equipo recopiló y analizó más de 500 investigaciones científicas sobre la alimentación de los gatos domésticos con acceso al exterior para llegar a estas nuevas conclusiones.
Los gatos no solo cazan aves y ratones: su dieta incluye más de 2.000 especies
La principal conclusión del trabajo es contundente. Los investigadores documentaron que los gatos domésticos consumen más de 2.000 especies animales en todo el mundo. Entre ellas aparecen aves, mamíferos, reptiles, anfibios e invertebrados, incluidos numerosos animales amenazados o endémicos de determinadas regiones.
Los autores señalan que los gatos constituyen un depredador extraordinariamente adaptable. Su éxito no depende únicamente de la necesidad de alimentarse, sino también de un comportamiento de caza muy desarrollado que mantienen incluso cuando reciben comida suficiente en casa.
El análisis también pone de relieve que el problema adquiere una dimensión especialmente grave en las islas, donde muchas especies evolucionaron sin grandes depredadores terrestres y carecen de mecanismos eficaces para defenderse. En estos ecosistemas, la llegada de gatos domésticos ha contribuido al declive o incluso a la desaparición de numerosas poblaciones animales.
Los investigadores destacan que la dieta de estos felinos es mucho más amplia de lo que se pensaba anteriormente y que su impacto alcanza prácticamente todos los continentes. Normalmente, se relaciona a los gatos con la caza de aves y pequeños mamíferos, pero su dieta es mucho más variada: al menos un 7% de las especies identificadas corresponden a insectos y otros invertebrados, como escarabajos, arañas, crustáceos, caracoles, babosas, ciempiés y milpiés.
Los investigadores advierten de que este aspecto suele estar infravalorado, ya que muchos trabajos no cuantifican estas capturas. Y señalan que los invertebrados representan más del 70% de las especies animales terrestres y desempeñan funciones esenciales en los ecosistemas, como la polinización o el control natural de plagas.
Atropellos, peleas e intoxicaciones: los peligros de dejar que un gato salga sin supervisión
Aunque el debate suele centrarse en la conservación de la fauna silvestre, los veterinarios suelen remarcar que permitir que un gato deambule libremente también incrementa considerablemente los riesgos para el propio animal.
Los gatos que salen sin supervisión tienen más probabilidades de sufrir atropellos, peleas con otros animales, intoxicaciones, caídas, ataques de perros, contagio de enfermedades infecciosas o infestaciones por parásitos. También aumenta el riesgo de pérdida, robo o envenenamiento accidental, especialmente en zonas urbanas y periurbanas.
Cada vez más especialistas recomiendan ofrecer a los gatos un entorno interior enriquecido con rascadores, plataformas elevadas, escondites, juguetes interactivos y sesiones diarias de juego que estimulen sus conductas naturales de caza sin necesidad de salir al exterior.
Otra alternativa que gana adeptos es el uso de patios o balcones protegidos mediante redes de seguridad, así como los llamados catios, espacios exteriores cerrados que permiten disfrutar del aire libre sin poner en peligro ni al animal ni a la fauna silvestre.
El problema no son los gatos: esto es lo que está dañando realmente la biodiversidad en España
El debate resulta especialmente relevante en España, donde conviven millones de gatos domésticos con una extraordinaria riqueza de aves, reptiles y pequeños mamíferos.
Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han advertido en distintas publicaciones que la depredación por gatos puede afectar de forma significativa a determinadas poblaciones locales, especialmente cuando se suma a otros factores como la pérdida de hábitat, los incendios o el cambio climático.
Pero también indican que la solución no pasa por demonizar a los gatos, sino por una tenencia responsable. El verdadero origen del problema es la acción humana: el abandono de animales, la reproducción descontrolada y la falta de medidas para impedir que los gatos domésticos cacen libremente.
En este sentido, los programas de identificación mediante microchip, esterilización y control de colonias felinas constituyen herramientas fundamentales para reducir el impacto sobre la biodiversidad.
Más de 20 años de estudios respaldan esta medida para proteger a tu gato y a la fauna silvestre
Los propios autores del estudio insisten en que su objetivo no es culpabilizar a los gatos, sino aportar información científica que permita tomar mejores decisiones de conservación.
Mantener a los gatos dentro de casa o permitir únicamente salidas controladas puede reducir de forma muy importante el número de animales silvestres capturados cada año. Al mismo tiempo, esta medida incrementa la esperanza de vida de los propios felinos al disminuir los accidentes y enfermedades asociadas a la vida en el exterior.
Un gato puede disfrutar de una excelente calidad de vida sin necesidad de vagar libremente por calles, parques o zonas naturales. Con enriquecimiento ambiental, juego diario y espacios seguros al aire libre cuando sea posible, es posible compatibilizar el bienestar de estos animales con la protección de la biodiversidad.
Este nuevo trabajo, que reúne más de veinte años de investigación y cientos de estudios científicos, aporta una de las evidencias más sólidas hasta la fecha sobre una realidad conocida desde hace décadas: los gatos son excelentes cazadores. La responsabilidad de minimizar ese impacto, concluyen los especialistas, recae en las personas que conviven con ellos.
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