El gato esfinge no es para todo el mundo: lo que debes saber antes de adoptarlo
Ficha del animal: Gato sphynx o esfinge
Los llamados gatos esfinge o sphynx son muy conocidos por una particularidad que los hace especiales: carecen de pelo a consecuencia de una mutación genética natural. Este rasgo, amado por algunos y odiado por otros, además de proporcionarles un aspecto característico, también impone una serie de requerimientos que van a ser diferentes a los que suelen tener la mayoría de los gatos con pelo. Si estás pensando en adoptar un gato esfinge, ten en cuenta que no es para todo el mundo, conviene que te informes bien para poder darle todo lo que necesita.
Es imprescindible aprender a cuidar la delicada piel del gato esfinge
No es que los gatos esfinge sean completamente calvos. ¡Son mamíferos! Pero tienen una fina capa de pelo muy corto, tanto que no se aprecia ni les va a conferir la misma protección con la que cuentan los demás gatos con pelo. Sería similar al pelillo de los melocotones.
Así, su piel no está protegida por el pelo, sino por las secreciones de sus aceites, que, al no tener pelo que los absorba, quedan sobre la piel como una capa de grasa, de textura aceitosa, que notaremos al acariciar al gato. Esta grasa puede llegar a acumularse, sobre todo en los pliegues que se le forman en la piel, por lo que debemos higienizar con regularidad al gato.
Por ejemplo, podemos pasarle toallitas específicas para gatos, pero también tendremos que bañarlo, aproximadamente una vez cada 15-30 días, por supuesto, mejor con un champú formulado para esta raza felina. Encontrarás varias opciones a la venta.
La frecuencia de los baños variará en función de las necesidades de cada ejemplar. Con una higiene insuficiente la grasa será excesiva y podremos ensuciarnos las manos al tocar al animal y ver manchas rojizas en los lugares sobre los que descansa. También desprenderá mal olor.
Los ojos y las orejas del sphynx son un punto de alerta
Además de los cuidados básicos de la piel, en los gatos esfinge tanto los ojos como las orejas constituyen puntos de atención, más que en los gatos con pelo. Empezando por los ojos, los gatos de esta raza carecen de pestañas y lagrimean más, lo que, junto al gran tamaño de sus ojos, aumenta su exposición a cualquier agente externo potencialmente dañino. Por este motivo, conviene que los vigilemos y procedamos a su limpieza, con una gasa limpia para cada ojo, cada vez que sea necesario. Podemos utilizar suero fisiológico.
Respecto a las orejas, bastante grandes, los gatos esfinge acumulan una mayor cantidad de cera y grasa en los conductos auditivos, pudiendo favorecer la aparición de patologías como las otitis. Al igual que con los ojos, debemos observar el interior de las orejas con frecuencia y limpiarlas con productos específicos, siguiendo los consejos del veterinario.
La alimentación del esfinge no es igual que la de los demás gatos
Por sus características únicas, los gatos esfinge no son exactamente iguales que el resto de los gatos. En concreto, su temperatura corporal es más elevada y cuentan con un metabolismo más rápido, lo que implica que su alimentación debe estar adaptada a esto.
Así, como todos los gatos, los esfinge van a necesitar una dieta equilibrada y de calidad basada en la proteína de origen animal, ya sea procedente de la carne o del pescado. Sin embargo, su contenido tanto en proteínas como en grasas debe ser superior al de una dieta felina habitual. Alrededor de un 5 % más en ambos casos.
Las temperaturas pueden perjudicar al gato esfinge
Estar desprovisto de pelo puede causar algunos problemas de salud. Tanto el frío como el calor deben combatirse si convivimos con un gato esfinge. Al no contar con una capa de pelo protectora, son gatos a los que les puede costar más mantener su temperatura corporal, por eso hay que evitarles ambientes fríos y, al contrario, proporcionarles un hogar a una temperatura ambiente confortable, entre unos 20-25 ºC. Una buena cama mullida y caliente e incluso ropa para gatos son otras de las opciones para mantenerlos a gusto. También podríamos ofrecerles la comida un poco caliente, si es húmeda o fresca.
Por otra parte, el calor excesivo puede resultar igualmente perjudicial. La exposición directa a los rayos del sol podría provocar quemaduras de gravedad en una piel tan delicada. Debemos evitarla todo lo posible e incluso utilizar protectores solares específicos para gatos. No son animales que deban vivir fuera del hogar.
Los gatos sin pelo también pueden dar alergia
Por último, hay personas que escogen los esfinge porque, al no tener pelo, creen que no podrán desencadenar alergias. Pero esto es falso. Las personas con alergia a los gatos pueden serlo a una proteína que estos tendrán en su piel, saliva, orina, etc. Por este motivo, las reacciones alérgicas podrían presentarse exactamente igual que ante cualquier otro gato. Lo único distinto es que los gatos esfinge no perderán grandes cantidades de pelo en época de muda.
En resumen, el gato esfinge puede ser una muy buena opción para los amantes de los gatos, sobre todo para aquellos que busquen una raza especial, siempre que puedan hacerse cargo de los cuidados particulares que requieren para su bienestar.
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