Las personas que siempre acarician perros en la calle comparten estos rasgos, según la psicología
Ver fichas de Perros
¿Eres de las personas que no pueden resistirse a acariciar a todo perro con el que se cruza por la calle? Este acto cotidiano para muchos amantes de los perros merece una reflexión. Desde la psicología, este pequeño gesto revela algunos datos sobre el carácter de las personas que saludan a los perros, según los últimos estudios.
Pero, desde la etología canina, saludar a perros que no se conocen puede causarles estrés e incluso reacciones agresivas. Hay que tener en cuenta que no todos los perros tienen la misma historia. Muchos, por desgracia, han sufrido malas experiencia con las personas. De ahí que la recomendación sea siempre preguntar antes de tocar.
Empatía, la razón principal por la que acariciamos a un perro desconocido
Son muchas las personas que, cada vez que se cruzan con un perro en la calle, no pueden evitar acercarse a tocarlo. Encontrarse con uno les supone una pequeña alegría y no quieren resistirse a la oportunidad de darle unas caricias, hablar con su cuidador o incluso ofrecerle algún premio. Es decir, lo que hace esa persona es mostrarle su cariño al animal de la mejor manera que sabe.
Desde los estudios en el ámbito de la psicología se resalta que no es un mero gesto sin importancia. Desde hace años, la ciencia ha demostrado que el contacto con perros y, en general, con los animales de compañía, tiene efectos muy beneficiosos para las personas. Reduce el estrés, mejora la autoestima, favorece la sociabilidad y el ejercicio al requerir paseos a diario o estabiliza la presión arterial, por mencionar solo algunos ejemplos.
En general, según la psicología, las personas que buscan este contacto, incluso con los perros desconocidos con los que se encuentran por la calle, acostumbran a ser más empáticas, cariñosas y sensibles y disponer de una mayor capacidad de conexión, tolerancia y paciencia, también con otras personas. Esta caracterización no sorprende, pues las personas que cuidan de un animal deben hacer gala de todas estas virtudes, fundamentales para una buena convivencia.
Acariciar a los perros en la calle influye en el bienestar emocional
Tocar a los animales tiene repercusiones positivas para las personas, sobre todo en la lucha contra el estrés. El contacto con los perros facilita la relajación, pues puede disminuir el cortisol, que es la hormona del estrés, y aumentar la oxitocina, también conocida como hormona del amor.
Los perros también son fundamentales para muchas personas que no tienen más compañía que su animal. Cuidar de un perro les ayuda a llevar una vida más estructurada y conectada a nivel social, lo que resulta muy ventajoso también para personas que están sufriendo un mal momento.
Lógicamente, la persona que se para en la calle a acariciar a un perro que no conoce no lo hace pensando en todas estas ventajas, pero sí notará que es una acción que le provoca bienestar y, precisamente, esa sensación funciona como una recompensa y es lo que explica que vea reforzada las ganas de volver a repetirla en cuanto se cruce con otro perro. Quizás por este motivo, algunas personas, sobre todo si están atravesando un momento de “bajón”, buscan este contacto con los animales. Si no los tienen en casa, interactuarán con los que vean por la calle.
El error más común al acariciar perros en la calle
Las personas que acarician perros por la calle y que la psicología describe como más empáticas, cariñosas o sensibles está claro que solo intentan demostrar su cariño hacia el animal que tocan. Para ellas pararse con el perro, aunque solo sea un momento, y dirigirle caricias y/o palabras de cariño es una demostración natural de afecto. Pero, lamentablemente, no está teniendo en cuenta la perspectiva del perro.
En la actualidad, se sabe que los perros también se benefician de las caricias de las personas, pero si estas son de sus cuidadores. Al contrario, el contacto forzado con una persona desconocida puede ser una enorme fuente de estrés para el animal, sobre todo si es un perro con un historial de mala socialización o malos tratos por parte de personas.
Un perro estresado que no puede huir podría llegar a reaccionar con violencia ante una caricia. Por este motivo, antes de tocar a un animal desconocido, es fundamental preguntarle al cuidador. Solo así podemos tener la seguridad de que no le perjudicamos ni nos exponemos a un mordisco.
En definitiva, acariciar a un perro proporciona un momento de felicidad para las personas amantes de los animales, descritas por la psicología como empáticas, cariñosas, sensibles y tolerantes. Pero hay que tener siempre presente que no todos los perros están preparados para recibir caricias de desconocidos. Por este motivo, también es muestra de empatía preguntar al cuidador antes que acariciar.
Si deseas leer más artículos parecidos a Las personas que siempre acarician perros en la calle comparten estos rasgos, según la psicología, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades del mundo animal.
- Morris, Desmond (1988): Observe a su perro. Barcelona: Plaza & Janés.
