El pequeño cambio que puede indicar que tu gato está empezando a tener artrosis y estás pasando por alto: detectarlo pronto ayuda a evitar que el dolor vaya a más
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La artrosis es una de las patologías crónicas más frecuentes en animales de edad geriátrica, incluidos los gatos. Sin embargo, los felinos son expertos en ocultar sus dolencias y muchas veces este tipo de alteraciones degenerativas pasan completamente desapercibidas hasta que ya se encuentran en un estado muy avanzado. Es entonces cuando, en este caso la artrosis, comienza a resultar incapacitante para el animal, quien empieza a mostrar una serie de síntomas y cambios comportamentales cada vez más evidentes.
Ser capaz de identificar sutiles señales de malestar o incomodidad es fundamental para poder realizar un diagnóstico precoz y, de este modo, iniciar lo antes posible un tratamiento que frene en cierta medida el avance de la enfermedad y permita al gato tener una mayor calidad de vida.
Dejar de saltar puede ser una de las primeras señales de artrosis en gatos
La artrosis es una enfermedad articular degenerativa y, por tanto, crónica, que afecta sobre todo a animales de edad avanzada. En el desarrollo de enfermedad, el cartílago que recubre los huesos que forman parte de las articulaciones comienza, poco a poco, a retraerse y degenerarse, provocando que los huesos contacten entre sí y generando dolor y problemas de movilidad.
Estas alteraciones muchas veces no se detectan hasta que la artrosis está ya muy avanzada, momento en que el tratamiento resulta menos efectivo. Observar a diario el comportamiento del gato es fundamental para aprender a identificar pequeños cambios en su comportamiento que, aunque puedan parecer insignificantes, podrían estar indicando el inicio de un problema articular.
Un claro ejemplo de cambio conductual es que el animal deje de saltar para subirse a ciertas superficies, como podrían ser el sofá o la cama y, en cambio, trate de escalar o maúlle con insistencia para solicitar ayuda. Si tu peludo disfrutaba de subir hasta lo más alto de su rascador, brincar hasta el alfeizar de la ventana para observar las vistas o trepar por los muebles y cada vez lo hace con menos frecuencia o de manera más torpe, es posible que esté empezando a sentir dolor en sus extremidades.
La cojera, el pelo descuidado y los cambios de carácter también pueden ser señales sutiles
Uno de los principales síntomas que provoca la artrosis es la dificultad de movimiento debido al dolor en codos, rodillas, hombros o cadera, principalmente. En este sentido, además de evitar saltar, jugar o correr, es posible que el animal empiece a cojear sutilmente. Esta cojera incipiente puede ser difícil de detectar y tiende a iniciarse en la articulación más afectada por la artrosis. Lo habitual es que el felino cargue un menor peso en la pata que le duele, apoyándola menos que las demás o incluso evitando apoyarla por completo.
Por otro lado, es frecuente que un felino que está comenzando a desarrollar un problema articular deje de acicalarse ciertas zonas del cuerpo a las que no puede acceder fácilmente como consecuencia del dolor. Por ejemplo, aquellos peludos que desarrollan artrosis a nivel de la cadera o la columna tienen dificultades para rotar su torso y lamerse las extremidades posteriores, el dorso o la base de la cola. Si el pelo de tu gato mayor se ve descuidado, sucio o graso en ciertas regiones corporales, te recomendamos acudir al veterinario para descartar que exista un problema articular degenerativo.
En algunos casos, una artrosis incipiente también puede alterar el carácter del animal, que se vuelve menos receptivo y más irritable ante el contacto físico o ante estímulos que antes no le generaban ningún malestar aparente. En este sentido, coger en brazos, cepillar o acariciar con demasiada intensidad a un animal con dolor articular puede provocar una respuesta de huida o incluso de marcaje por parte del peludo.
Finalmente, es habitual observar cambios en el uso del arenero en el caso de gatos con artrosis inicial o avanzada, y no es porque exista, necesariamente, una alteración a nivel digestivo ni urinario, sino que la causa es un problema de movilidad. Si el arenero es alto o de difícil acceso, un gato con dolor articular evitará entrar al mismo y comenzará a orinar y/o defecar en otros lugares de la casa.
Detectar la artrosis a tiempo permite empezar antes el tratamiento
Si la artrosis no se detecta ni se trata adecuadamente, como consecuencia del malestar y del dolor, el gato se vuelve más apático y sedentario e incluso puede acudir menos veces al comedero o al bebedero, con el consecuente riesgo de sufrir una deshidratación o una pérdida preocupante de condición corporal. Esto, a medio plazo lleva a una inmunosupresión y a una mayor probabilidad de desarrollar otras enfermedades, además de provocar un descenso significativo en la calidad de vida del animal.
Si tienes un gato mayor de ocho o nueve años, aunque esté aparentemente sano, es recomendable comenzar a realizarle chequeos veterinarios anuales con el fin de prevenir cualquier patología y de poder comenzar a tratar de manera precoz alteraciones como la artrosis, que son tan frecuentes en animales geriátricos.
De igual modo, si tu peludo ha comenzado a desarrollar sutiles cambios de comportamiento, se queja ante el contacto físico o al realizar ciertos movimientos, o lo notas más deprimido o menos activo de lo normal, debes acudir a tu clínica u hospital de confianza para que un profesional le evalúe y emita un diagnóstico. Un tratamiento precoz es la clave para alargar la vida de tu gato y ofrecerle más años de bienestar.
En resumen, la artrosis no siempre aparece de forma evidente en los gatos. A veces comienza con pequeños cambios, como dejar de saltar, acicalarse menos o modificar su forma de caminar y usar el arenero. Detectarlos a tiempo y consultar con el veterinario permite valorar qué está ocurriendo y actuar antes de que el dolor limite su bienestar.
Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.
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