El último tigre de circo de Portugal ya es libre: así empieza la nueva vida de Sona en Alicante tras 16 años en cautividad
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Durante toda su vida, el tigre blanco Sona solo conoció dos superficies: el suelo metálico de un remolque y la pista de un circo. Nunca había caminado sobre hierba. Nunca había explorado un entorno parecido al que necesitaría un gran felino para desarrollar un comportamiento mínimamente natural.
Eso cambió hace unos días en el centro de rescate Primadomus, en Villena (Alicante), donde el animal fue grabado mientras salía por primera vez al exterior después de completar parte de su cuarentena veterinaria. Las imágenes muestran un comportamiento cauteloso, casi desconcertado, mientras el tigre explora lentamente el terreno.
Sona tiene 16 años y hasta hace apenas semanas era considerado el último tigre que seguía vinculado a un circo en Portugal. Su rescate, coordinado por la Fundación AAP y la organización Pangea Trust, se produjo después de años de campañas contra el uso de animales salvajes en espectáculos circenses.
Una vida entera dentro de un circo: el pasado de Sona antes del rescate
Según la información difundida por AAP, Sona fue separado muy joven de un entorno adecuado para un gran felino y utilizado desde los tres meses de edad como parte de espectáculos y trucos de magia. Vivía en un pequeño remolque con una reducida jaula exterior y pasaba gran parte del tiempo confinado.
El rescate solo pudo concretarse cuando entró plenamente en vigor la legislación portuguesa que prohibió el uso de animales salvajes en circos. Portugal había aprobado esa prohibición en 2019, aunque otorgó un periodo de transición de varios años para que los propietarios entregaran voluntariamente a los animales.
El momento en que Sona sale al exterior por primera vez
Tras completar su periodo de cuarentena, Sona ha podido vivir su primer contacto con el exterior. Aunque la puerta estaba abierta, en el vídeo se observa que se muestra cautelosa, ya que ha permanecido en el interior durante cuatro horas, observando antes de dar el primer paso.
Cuando por fin se ha atrevido a cruzar la puerta, lo ha hecho con precaución, levantando las patas de forma exagerada, un gesto que evidencia que nunca antes había caminando sobre una superficie similar. Apenas se ha alejado de la zona más cercana, rodeado de estímulos completamente nuevos: olores desconocidos, un espacio abierto y un entorno mucho más abierto que la jaula en la que pasó tantos años.
Las graves secuelas físicas que arrastra Sona
Las secuelas físicas del cautiverio son evidentes. Veterinarios del refugio detectaron cataratas severas, pérdida de un colmillo, debilidad muscular en patas y caderas y lesiones en las almohadillas por haber vivido siempre sobre superficies duras. Pero uno de los daños más graves es la desungulación de sus patas delanteras.
La desungulación: una práctica prohibida por su impacto en los felinos
La desungulación consiste en amputar parcialmente los dedos de los felinos para impedir que las uñas vuelvan a crecer. La práctica fue utilizada históricamente en circos y colecciones privadas para volver “más seguros” a tigres y leones frente al contacto humano.
Sin embargo, organizaciones veterinarias y científicas la consideran una mutilación extremadamente dolorosa. La American Veterinary Medical Association explica que el procedimiento implica amputar la última falange del dedo, no simplemente retirar la uña. En grandes felinos puede provocar dolor crónico, alteraciones de movilidad y estrés permanente.
La Fundación AAP señaló además que Sona presentaba miedo incluso a caminar sobre superficies blandas como la paja, probablemente porque jamás había estado sobre un suelo natural.
El impacto del cautiverio en el comportamiento de los animales de circo
Diversos estudios científicos llevan años alertando sobre el impacto psicológico del cautiverio y los espectáculos en animales salvajes. Investigaciones publicadas en revistas como Animal Welfare y documentos de la organización Eurogroup for Animals describen que tigres, leones y elefantes utilizados en circos presentan con frecuencia comportamientos repetitivos, ansiedad y signos de zoocosis, un trastorno asociado al confinamiento prolongado.
La zoocosis incluye movimientos repetitivos, balanceos constantes, automutilación y comportamientos compulsivos derivados del estrés extremo y la falta de estímulos adecuados. En el caso de grandes felinos, el problema se agrava porque en libertad recorren enormes territorios. Según el WWF, un tigre salvaje puede desplazarse decenas de kilómetros en un solo día. Sona, en cambio, pasó prácticamente toda su vida entre un remolque y espacios mínimos de exhibición.
Sona es un tigre de Bengala blanco
Sona es un tigre de Bengala blanco, una variante genética de esta especie. Los tigres blancos no constituyen una especie diferente, sino que su coloración se debe a una mutación genética recesiva extremadamente rara en estado salvaje. Muchos ejemplares nacidos en cautividad provienen además de cruces selectivos e incluso endogamia para mantener ese rasgo físico.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) considera al tigre una especie en peligro de extinción. Quedan menos de 5.600 ejemplares salvajes en todo el mundo.
En España no existen poblaciones salvajes de tigres. Los ejemplares presentes en el país viven únicamente en zoológicos, centros de rescate o antiguos entornos circenses. Desde la aprobación de la Ley 7/2023 de Bienestar Animal, además, está prohibido el uso de animales salvajes en circos en territorio español.
El papel del centro de Villena en el rescate de grandes felinos en Europa
El centro Primadomus de AAP, situado en Villena, se transformó en uno de los principales espacios europeos para rescatar animales procedentes de circos, tráfico ilegal o colecciones privadas. Actualmente, alberga decenas de grandes felinos y primates rescatados en distintos países europeos.
El caso de Sona también refleja un cambio más amplio en Europa. Cada vez más países prohibieron total o parcialmente el uso de animales salvajes en espectáculos circenses. Grecia, Bélgica, Países Bajos y Portugal ya avanzaron en esa dirección, mientras organizaciones animalistas impulsan una prohibición común en toda la Unión Europea.
Las imágenes de Sona caminando lentamente sobre tierra pueden parecer pequeñas frente a los años de cautiverio. Pero para los veterinarios y cuidadores del refugio representan algo mucho más grande.
Después de 16 años de luces, remolques y encierro, el tigre hizo algo que cualquier animal salvaje debería poder hacer desde el comienzo: explorar el mundo exterior.
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