La ciencia lo tiene claro: acariciar a tu perro o gato no elimina el estrés al instante, aunque sí mejora tu bienestar
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Pocas afirmaciones parecen tan asentadas como la idea de que acariciar a un perro o pasar tiempo con un gato ayuda automáticamente a combatir el estrés. Una reciente investigación publicada en la revista científica Frontiers in Psychology acaba de matizar esa creencia. Los resultados muestran que convivir e interactuar con perros y gatos mejora el bienestar emocional de las personas, pero no porque actúe como una especie de "antídoto instantáneo" frente al estrés.
El estudio, liderado por investigadores de la universidad británica The Open University, analizó la vida cotidiana de 188 propietarios de perros y gatos. Durante cinco días consecutivos, los participantes recibieron diez avisos diarios en una aplicación móvil para registrar cómo se sentían en ese momento, qué estaban haciendo y si estaban interactuando con su mascota. Gracias a esta metodología, conocida como evaluación ecológica momentánea, los científicos recopilaron cerca de 8.000 registros en tiempo real.
Los resultados señalaron que las personas que interactuaban más con sus animales manifestaban emociones más positivas y mayores niveles de bienestar. Sin embargo, cuando aparecía una situación estresante, la presencia del animal no parecía amortiguar sus efectos negativos.
Los autores explican que la mejora emocional asociada a las mascotas no parece deberse a una reducción directa del estrés, sino a otros mecanismos todavía en estudio.
Las mascotas te hacen sentir mejor, pero no siempre reducen el estrés: el matiz que señala la ciencia
La principal conclusión de la investigación es que perros y gatos sí están asociados a emociones positivas. Las personas se sentían más alegres y reportaban estados emocionales más favorables cuando interactuaban con sus animales.
No obstante, cuando los investigadores analizaron específicamente las situaciones de estrés, observaron que la interacción con la mascota no reducía el impacto emocional negativo que este generaba. Dicho de otra forma: las mascotas mejoran el estado de ánimo general, pero no necesariamente actúan como un "escudo" frente a un episodio estresante concreto.
Esta conclusión puede parecer contradictoria respecto a otros estudios que durante años han relacionado la convivencia con animales con una menor ansiedad. Los autores explican que ambas observaciones pueden ser compatibles. Una cosa es experimentar un mayor bienestar emocional a largo plazo y otra muy distinta eliminar inmediatamente el estrés cuando este aparece. Se trata de matices, pero son importantes.
El verdadero beneficio emocional de tener perro o gato: compañía, vínculo y apoyo en el día a día
Los investigadores plantean que el beneficio emocional de convivir con perros y gatos podría estar relacionado con factores como la compañía, el apego y la sensación de conexión emocional.
Esta hipótesis coincide con trabajos anteriores realizados por la Fundación Affinity y la Universidad Autónoma de Barcelona, que han señalado que los animales de compañía pueden ayudar a combatir la soledad, fomentar la interacción social y mejorar la calidad de vida de personas mayores o con enfermedades crónicas.
También encaja con los hallazgos de investigaciones publicadas por PubMed Central (repositorio digital y archivo gratuito desarrollado por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos) que concluyen que la relación con los animales puede favorecer el bienestar psicológico, la percepción de apoyo social y determinados aspectos de la salud mental.
El dato inesperado sobre los gatos y el estrés que los científicos piden interpretar con cautela
Uno de los resultados más llamativos del nuevo estudio apareció entre los propietarios de gatos. Los investigadores observaron que, en determinadas situaciones, un mayor nivel de interacción con el felino se asociaba a una relación más intensa entre el estrés y las emociones negativas.
Los propios autores piden cautela a la hora de interpretar este resultado. La muestra de propietarios de gatos era menor que la de perros y el efecto no apareció de forma idéntica en todos los análisis estadísticos. Aun así, los investigadores sugieren que las interacciones con gatos suelen ser más pasivas y emocionalmente evocadoras, lo que podría influir en cómo las personas procesan determinados estados emocionales.
En ningún caso concluyen que los gatos sean peores compañeros emocionales. De hecho, los beneficios generales sobre el bienestar fueron similares a los observados en propietarios de perros.
No basta con acariciar a tu perro o gato para eliminar el estrés: el verdadero beneficio está en el vínculo
Aunque este trabajo matiza el supuesto efecto antiestrés de las mascotas, existe abundante literatura científica que vincula la convivencia con animales con efectos positivos sobre la salud emocional.
Una revisión publicada en BMC Public Health encontró asociaciones entre la tenencia de mascotas y una mayor sensación de apoyo social, especialmente entre personas que viven solas.
Estudios publicados en la web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan también que los animales de compañía pueden favorecer el ejercicio físico, reducir la sensación de aislamiento y proporcionar apoyo emocional.
Por otro lado, una revisión científica publicada en Frontiers in Veterinary Science concluyó que las intervenciones asistidas con animales pueden contribuir a mejorar el estado de ánimo y reducir síntomas relacionados con ansiedad y depresión en determinados grupos de población.
La nueva investigación, en defibitiva, no desmonta el valor emocional de las mascotas. Más bien ayuda a entender mejor cómo funciona. Los perros y los gatos siguen asociándose a emociones positivas, compañía y bienestar. Lo que los investigadores cuestionan es una idea simplificada según la cual basta con acariciar a un animal para que desaparezca el estrés.
La relación entre humanos y animales parece mucho más compleja. Quizá el verdadero beneficio no esté en eliminar una emoción negativa concreta, sino en construir a largo plazo una sensación de compañía, vínculo y apoyo emocional que mejora la calidad de vida de millones de personas.
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