María VetiCan, veterinaria, sobre el podenco: “Es un perro alegre, muy fiel y devoto de su familia si se le da afecto, pero también activo y algo desconfiado”
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Los podencos arrastran todavía algunos tópicos derivados, en buena medida, de su tradicional utilización para la caza. Su extraordinaria resistencia física, independencia y capacidad para perseguir presas pueden hacer pensar que son perros difíciles de integrar en un hogar. Sin embargo, satisfacer adecuadamente sus necesidades puede descubrir una faceta muy diferente.
Así lo explica María VetiCan, veterinaria y divulgadora sobre salud y bienestar animal, en una publicación de su cuenta de TikTok dedicada al podenco. “Muy atléticos y activos”, los define, antes de introducir una precisión importante: “Si cubres bien sus necesidades, en casa puede ser tranquilo y silencioso”.
La veterinaria destaca además su carácter alegre y afectuoso y repasa algunas particularidades que conviene conocer antes de convivir con uno.
El ejercicio no es suficiente: el podenco también necesita utilizar su olfato
Una de las primeras recomendaciones de María VetiCan es proporcionarle ejercicio diario y estimulación mental, “sobre todo con el olfato”. No resulta extraño teniendo en cuenta la función para la que históricamente han sido seleccionados estos perros.
El término podenco engloba diferentes razas y variedades, por lo que no todos presentan exactamente las mismas características. La Federación Cinológica Internacional (FCI), por ejemplo, reconoce al podenco ibicenco y al podenco canario entre los perros de tipo primitivo utilizados para la caza.
En el estándar del podenco ibicenco, la FCI señala expresamente su especial capacidad olfativa, combinada con el oído, para localizar conejos incluso entre vegetación densa. Es una pista importante para entender por qué los juegos de olfato, búsqueda y rastreo pueden constituir una buena forma de enriquecimiento ambiental para estos perros.
La veterinaria también los describe como animales “alegres, equilibrados y pacíficos”, además de cariñosos e inteligentes. Destaca también su fidelidad y el fuerte vínculo que pueden desarrollar con su familia cuando reciben afecto. Así mismo, señala que pueden mostrarse tímidos o desconfiados inicialmente hasta adquirir confianza y que, pese a cierta independencia, no necesariamente llevan bien la soledad.
Esto último recuerda que independencia no significa que un perro pueda permanecer aislado durante largos periodos. La actividad física debe complementarse con interacción social, descanso, estimulación cognitiva y oportunidades para desarrollar comportamientos propios de la especie.
El instinto de caza del podenco obliga a extremar algunas precauciones durante los paseos
Otro aspecto en el que insiste María VetiCan es su tendencia a salir corriendo ante determinados estímulos. Los describe como perros que pueden ser asustadizos ante ruidos y añade a la ecuación su potente instinto de caza y su independencia.
Por ello, recomienda trabajar especialmente bien la llamada y llega a aconsejar el uso de un dispositivo GPS como medida adicional de seguridad.
La advertencia tiene sentido si se considera el origen funcional de estas razas. El estándar oficial del podenco ibicenco describe un perro especializado en localizar y perseguir conejos y otras presas, mientras que el podenco canario también está clasificado por la FCI como perro de caza de tipo primitivo.
Esto no significa que todos los podencos vayan a escaparse ni que resulte imposible soltarlos, pero sí que la llamada debe entrenarse de manera progresiva y mediante métodos basados en el refuerzo positivo. En lugares próximos a carreteras, zonas desconocidas o espacios donde puedan aparecer animales que desencadenen una persecución, una correa larga puede proporcionar mayor seguridad.
La propia veterinaria aconseja precisamente un “adiestramiento positivo” y advierte contra los métodos violentos o aquellos que puedan deteriorar la confianza del animal.
Cepillado, desparasitación y revisiones: los cuidados que necesita el podenco
El pelaje determina parte de los cuidados. En los ejemplares de pelo corto, María VetiCan considera suficiente generalmente un cepillado semanal, aumentando la frecuencia durante la muda, y recuerda que su manto ofrece una protección limitada frente al frío intenso.
También recomienda mantener al día la desparasitación interna y externa, especialmente en perros que recorren habitualmente el campo. Después de esas salidas resulta conveniente revisar patas, piel, orejas y otras zonas donde puedan haberse introducido espigas, parásitos o pequeños cuerpos extraños, además de comprobar que no existan heridas.
Precisamente su actividad puede aumentar la exposición a traumatismos. La veterinaria menciona heridas, desgarros y lesiones musculares u óseas asociadas a perros que corren entre rocas, vegetación y terrenos irregulares.
Hay además una precisión importante en su publicación: al hablar de hipoacusia neurosensorial congénita, María VetiCan se refiere específicamente al podenco ibicenco, no a todos los podencos. Por tanto, no sería correcto extender automáticamente esta predisposición a cualquier perro denominado podenco.
La veterinaria concluye, de hecho, con una valoración bastante positiva de su salud general, definiéndolos como perros con una genética “muy rústica y saludable”.
Más allá de las particularidades de cada raza, el mensaje principal es otro: detrás del perro incansable asociado tradicionalmente a la caza puede encontrarse un excelente compañero de vida. La clave está en comprender qué necesita y ofrecerle actividad física, estimulación mental, seguridad y vínculo social.
Y esa cuestión adquiere especial importancia en España. El último estudio Él nunca lo haría de la Fundación Affinity señala que 169.268 perros llegaron a centros de acogida durante 2025. El abandono y la pérdida continúan siendo, por tanto, uno de los principales problemas de bienestar de los animales de compañía en el país. Conocer las necesidades reales de un perro antes de incorporarlo a la familia es también una forma de prevenirlo.
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