La trampa silenciosa de la primavera: por qué una simple espiga puede llevar a tu perro al quirófano
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Con la llegada del calor y los paseos más largos al aire libre, muchos perros en España vuelven a enfrentarse a uno de los peligros más frecuentes y subestimados de la primavera y el verano: las espigas.
Estas pequeñas plantas están presentes en campos, parques y descampados y pueden parecer inofensivas, pero los veterinarios advierten de que son capaces de provocar infecciones severas, perforaciones internas e incluso intervenciones quirúrgicas de urgencia.
Clínicas veterinarias y hospitales especializados advierten sobre el aumento de casos relacionados con espigas, especialmente en perros que pasean por zonas con hierba seca. El problema se intensifica a finales de mayo y durante todo el verano, cuando estas semillas se endurecen, se desprenden fácilmente y actúan como auténticos "proyectiles".
La clave está en la forma. Las espigas tienen pequeñas púas microscópicas orientadas hacia un solo sentido, algo que les permite avanzar dentro del tejido, pero dificulta enormemente que retrocedan. Los especialistas explican que funcionan prácticamente como un arpón natural. Cada movimiento del perro (caminar, respirar, rascarse o sacudir la cabeza) puede hacer que la espiga se introduzca todavía más.
Los gestos que parecen normales y pueden revelar que tu perro tiene una espiga clavada
Uno de los grandes problemas es que los primeros signos suelen parecer menores. Un perro que se lame mucho una pata, estornuda repetidamente o sacude la cabeza después de un paseo puede estar intentando expulsar una espiga.
La veterinaria Ana Ramírez, explicó recientemente que muchos síntomas "pueden pasar desapercibidos y empeorar en pocas horas".
Ella y muchos otros especialistas recomiendan prestar especial atención a síntomas como cojera repentina, lamido compulsivo, estornudos continuos, sangrado nasal, sacudidas violentas de cabeza, inclinación del cuello, olor fuerte en los oídos y ojos llorosos o semicerrados. En ocasiones, el perro apenas manifiesta molestias visibles hasta que la infección ya está avanzada.
Oídos, nariz y otras zonas donde una espiga puede causar más daño
Centros veterinarios como AniCura y el Hospital Veterinario Puchol informan que las zonas más afectadas suelen ser las patas (y los espacios entre los dedos), los oídos, la nariz, los ojos, la boca y la zona genital. En los casos más graves, las espigas pueden migrar hacia pulmones, bronquios o cavidad torácica.
Los oídos representan una de las entradas más habituales. Las razas con orejas largas y caídas, como los cocker spaniel o los basset hound, tienen más predisposición porque el pelo y la forma del pabellón auricular favorecen que las espigas queden atrapadas.
Cuando la espiga entra en el conducto auditivo puede producir otitis muy dolorosas e incluso perforaciones del tímpano. Muchos perros necesitan sedación para que el veterinario pueda extraer el cuerpo extraño sin provocar más lesiones.
La nariz es otro punto crítico. Los perros exploran el mundo utilizando el olfato y pueden aspirar espigas mientras olfatean hierba seca. Los estornudos violentos y el sangrado nasal suelen ser señales de alarma importantes.
Del paseo al quirófano: el caso que demuestra hasta dónde puede llegar una espiga
Aunque parezca exagerado, existen casos clínicos documentados donde las espigas terminaron perforando órganos internos. Uno de los ejemplos más impactantes fue difundido por el Hospital Veterinario Puchol: un perro bretón tuvo que pasar por una cirugía de urgencia después de que una espiga que se le clavó migrara hasta el pulmón y provocara una perforación severa.
Los veterinarios explican que estas semillas pueden desplazarse lentamente a través de tejidos blandos y generar abscesos internos difíciles de detectar. Por eso insisten en no esperar "a ver si se pasa solo". Es mejor actuar lo antes posible, aunque se tengan dudas y sea por si a caso.
Las clínicas veterinarias españolas recomiendan varias medidas sencillas durante primavera y verano: evitar descampados con hierba seca alta, revisar patas, orejas y pelaje después de cada paseo, mantener el pelo corto entre almohadillas y orejas, cepillar bien a perros de pelo largo y consultar rápidamente ante síntomas extraños.
Los perros con pelaje largo o rizado tienen más riesgo porque las espigas quedan atrapadas con facilidad y pueden pasar inadvertidas durante horas o días.
El error que muchos tutores cometen al intentar quitar una espiga en casa
Muchos tutores intentan retirar las espigas con pinzas o manipular la zona afectada sin asistencia veterinaria. Los especialistas advierten que eso puede empeorar el problema si la espiga se rompe o se introduce más profundamente.
Solo en casos donde la espiga esté completamente visible y superficial puede intentarse una extracción sencilla. Si hay inflamación, secreción, dolor intenso o si el cuerpo extraño está en nariz, oído u ojo, la recomendación es acudir inmediatamente al veterinario.
Port otra parte, es necesario remarcar que España reúne condiciones que propician este tipo de accidentes. El clima seco de finales de primavera y verano favorece la proliferación de gramíneas y plantas silvestres que generan espigas duras y afiladas.
Por eso, veterinarios españoles recuerdan cada año que el peligro no está únicamente en el calor o los parásitos, sino también en algo aparentemente tan banal como una hierba seca. Justamente ahí reside el problema: muchos tutores no perciben el riesgo hasta que el animal empieza a sufrir dolor intenso o necesita cirugía. Estar atentos es crucial para evitar males mayores.
Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.
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