Parece ciencia ficción pero es real: estas serpientes “vuelan” sin tener alas (y así lo hacen)

 
Por María L. Thomann, Bióloga y Máster en Biología y Conservación de la Biodiversidad. 28 marzo 2026
Compartir en:
Imagen: Serpiente voladora planeando / YouTube (@TheBiologistApprentice)

Entre los mitos y verdades sobre las serpientes hay uno especialmente llamativo: ¿pueden “volar” las serpientes? Aunque no vuelan como aves o murciélagos, algunas especies han desarrollado una de las adaptaciones más sorprendentes del reino animal: la capacidad de desplazarse por el aire planeando.

Existen serpientes voladoras pero, cómo logran “volar”? Sin duda, este es uno de los mayores misterios de la naturaleza.

También te puede interesar: ¿Los gansos vuelan?

Existen las serpientes voladoras, pero no son como crees

La idea de una serpiente surcando el aire puede sonar como parte de una película de ciencia ficción o una leyenda oriental, pero sí existe un grupo de serpientes que pueden desplazarse por el aire, aunque no vuelan en el sentido estricto de la palabra. Las llamadas “serpientes voladoras” son en realidad serpientes planeadoras: usan la gravedad y su cuerpo para desplazarse desde puntos altos hacia el suelo o hacia otros árboles sin tocar el suelo directamente.

El término “volar” no se aplica técnicamente aquí porque las serpientes no generan sustentación con alas ni baten apéndices como un ave o un insecto. No tienen vuelo activo, sino un tipo de deslizamiento controlado que científicamente se denomina gliding (planeo). Este fenómeno es real y está bien documentado en varias especies de serpientes del sudeste asiático.

Estas serpientes planeadoras pertenecen al género Chrysopelea, un pequeño grupo dentro de la familia Colubridae. Su distribución geográfica abarca selvas tropicales de India, el sudeste asiático, Indonesia y Filipinas, lugares con abundante vegetación arbórea y una elevada competencia ecológica por recursos y refugio.

En condiciones adecuadas, estas serpientes se “lanzan” desde alturas considerables, extendiendo su cuerpo en forma de S o de C, y recorren distancias horizontales de varios metros antes de tocar tierra o una rama. Este comportamiento no es anecdótico, es una forma de locomoción adaptada para escapar de depredadores, desplazarse entre árboles y explorar territorios sin descender al suelo, donde serían más vulnerables.

El secreto de estas serpientes: no vuelan, planean

Las serpientes voladoras no se limitan a caer desde los árboles, su desplazamiento aéreo es el resultado de una combinación precisa entre anatomía especializada y control activo del movimiento. Cuando una serpiente del género Chrysopelea se lanza desde una rama elevada, modifica de forma notable la forma de su cuerpo. Mediante la expansión lateral de sus costillas, aplana el cuerpo hasta adquirir una sección transversal curva, similar a una C, lo que incrementa la superficie expuesta al aire y permite generar sustentación aerodinámica.

Durante el planeo, la serpiente mantiene el cuerpo rígido, pero realiza ondulaciones continuas en el aire, parecidas a las que produce al desplazarse por el suelo, aunque adaptadas al medio aéreo. Estos movimientos no sirven para impulsarse como lo haría un ala, sino para estabilizar el cuerpo, regular la velocidad de descenso y ajustar la dirección del desplazamiento. Gracias a este control tan fino, la serpiente puede orientarse hacia una rama específica y maximizar la distancia horizontal recorrida antes de aterrizar.

El resultado es un planeo controlado, con trayectorias sorprendentemente precisas para un animal sin extremidades. Sin embargo, este “vuelo” siempre depende de la gravedad: las serpientes no pueden ganar altura ni mantenerse en el aire de forma prolongada. Aun así, esta adaptación les permite desplazarse eficientemente entre árboles, escapar de depredadores y evitar el suelo, donde los riesgos son mayores. En el contexto de las selvas tropicales, esta capacidad representa una ventaja evolutiva notable.

Imagen: Serpiente planeando / Naturaleza Insólita (insolitanaturaleza.blogspot.com)

No todas pueden hacerlo: estas son las serpientes que “vuelan”

Las verdaderas serpientes voladoras pertenecen al género Chrysopelea, un pequeño grupo de serpientes arbóreas asiáticas especializadas en el planeo. Aunque todas comparten la capacidad de desplazarse por el aire, presentan diferencias en tamaño, coloración y distribución geográfica. A continuación nombramos algunas de ellas:

  • Chrysopelea paradisi: comúnmente llamada serpiente voladora del paraíso. Habita selvas del sudeste asiático, Indonesia y Filipinas, y es la más estudiada desde el punto de vista biomecánico. Presenta una coloración llamativa, con tonos verdes, amarillos y negros y puede alcanzar planeos de más de 20 metros de distancia horizontal. Su comportamiento arbóreo y su eficiencia en el deslizamiento la convierten en el modelo clásico para entender cómo “vuelan” estas serpientes.
  • Chrysopelea ornata: conocida como serpiente arbórea dorada. Se distribuye principalmente en India y Sri Lanka. Es algo más robusta que C. paradisi y presenta patrones de color más oscuros y moteados. Aunque planea distancias algo menores, comparte la misma estrategia de aplanamiento corporal y control ondulatorio durante el vuelo.
  • Chrysopelea taprobanica: también de Sri Lanka y de hábitos estrictamente arbóreos. Su biología es menos conocida, pero se ha confirmado su capacidad de planeo entre árboles, lo que sugiere una adaptación convergente muy similar al resto del género.
  • Chrysopelea pelias: distribuida en regiones del sudeste asiático continental, presenta un patrón de color más discreto y una longitud moderada. Aunque menos visible y menos estudiada, también utiliza el planeo como estrategia de desplazamiento y escape.

En conjunto, estas especies representan uno de los ejemplos más sorprendentes de locomoción aérea sin alas en vertebrados. Todas las serpientes voladoras son no venenosas para el ser humano, diurnas y altamente dependientes de ecosistemas forestales bien conservados, lo que las convierte además en buenos indicadores de la salud de las selvas tropicales.

Imagen: Serpiente Chrysopelea ornata

Si deseas leer más artículos parecidos a Parece ciencia ficción pero es real: estas serpientes “vuelan” sin tener alas (y así lo hacen), te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades del mundo animal.

Bibliografía

Holden, D., Socha, J. J., Cardwell, N. D., & Vlachos, P. P. (2014). Aerodynamics of the flying snake Chrysopelea paradisi: how a bluff body cross-sectional shape contributes to gliding performance. Journal of Experimental Biology, 217(3), 382-394.

Socha, J. J. (2002). Gliding flight in the paradise tree snake. Nature, 418(6898), 603-604.

Socha, J. J. (2011). Gliding flight in Chrysopelea: turning a snake into a wing. Integrative and Comparative Biology, 51(6), 969-982.

Socha, J. J., O'Dempsey, T., & LaBarbera, M. (2005). A 3-D kinematic analysis of gliding in a flying snake, Chrysopelea paradisi. Journal of Experimental Biology, 208(10), 1817-1833.

Compartir en:
Artículos relacionados
Volver arriba ↑