Pitbull, rottweiler o american staffordshire: crece el abandono de perros potencialmente peligrosos y las protectoras piden actuar

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 1 julio 2026

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El abandono animal sigue siendo muy común en España. El último estudio "Él nunca lo haría" de la Fundación Affinity analiza la situación española a partir de los datos aportados por protectoras y centros de acogida del país. Esa aclaración es importante porque sus cifras describen el panorama nacional y permiten medir con más precisión la evolución del abandono y la adopción de perros y gatos en España.

Según la edición 2025 del informe, las protectoras españolas recogieron en 2024 más de 292.000 mascotas abandonadas. De ellos, más de 173.000 fueron perros y más de 118.000 fueron gatos. La cifra es la más alta desde 2020 y confirma que el problema no responde a una emergencia puntual, sino a una realidad sostenida en el tiempo. El abandono, junto con la pérdida de animales, continúa siendo uno de los principales retos para las entidades de protección animal.

En ese contexto, también se ha registrado un aumento del 15% en el abandono de perros de razas consideradas potencialmente peligrosas, como pitbull, american staffordshire terrier o rottweiler. El dato resulta especialmente sensible porque estos animales suelen tener más dificultades para ser adoptados y permanecen más tiempo en refugios.

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Licencia, bozal y prejuicios: la doble barrera que sufren los perros PPP abandonados

El problema no es solo numérico. Las protectoras alertan de que los perros catalogados como potencialmente peligrosos arrastran una doble dificultad: por un lado, necesitan tutores formados, responsables y capaces de cubrir sus necesidades físicas y emocionales; por otro, pesan sobre ellos prejuicios sociales que complican su adopción incluso cuando son animales equilibrados y sociables.

En España, la normativa estatal sobre perros potencialmente peligrosos está regulada por la Ley 50/1999 y el Real Decreto 287/2002. La lista incluye razas como pit bull terrier, staffordshire bull terrier, american staffordshire terrier, rottweiler, dogo argentino, fila brasileiro, tosa inu y akita inu. También pueden entrar en esta categoría perros que cumplan determinadas características físicas o que hayan protagonizado episodios de agresividad.

Tener uno de estos perros exige licencia administrativa, seguro de responsabilidad civil, identificación y medidas específicas en espacios públicos, como correa corta y bozal. Para muchas familias, esas obligaciones se descubren tarde, cuando el animal ya está en casa y aparecen los primeros problemas de manejo, convivencia o coste económico.

El error que puede acabar en abandono: elegir un perro por moda sin conocer sus necesidades

Las protectoras insisten en que buena parte del abandono nace antes de la adopción o la compra. Muchas personas eligen un perro por moda, apariencia o impulso, sin valorar su tamaño adulto, su energía, sus necesidades de socialización, los gastos veterinarios o el tiempo que requiere su educación. Cuando ese cálculo falla, el animal acaba pagando las consecuencias.

En el caso de los perros fuertes o de gran tamaño, la falta de educación canina puede agravar situaciones cotidianas: tirones de correa, reactividad frente a otros perros, miedo, estrés o conductas destructivas. No son problemas exclusivos de estas razas, pero sí pueden resultar más difíciles de gestionar si el tutor no tiene experiencia.

La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales refuerza la idea de tenencia responsable, identificación, prevención del abandono y formación de los propietarios. Sin embargo, las entidades reclaman que estas medidas se traduzcan en recursos reales, campañas públicas y apoyo a quienes trabajan a diario con animales abandonados.

La etiqueta que condena a muchos perros abandonados: por qué los PPP tienen menos oportunidades

El informe de Fundación Affinity también muestra que la adopción ayuda, pero no alcanza para absorber todos los animales que llegan a los refugios. Más de la mitad de los perros recogidos consigue un nuevo hogar, pero muchos otros permanecen durante meses o años en centros saturados.

Los perros de razas consideradas peligrosas suelen esperar más. No todos los adoptantes tienen licencia, vivienda adecuada, experiencia o disposición para asumir las exigencias legales y sociales asociadas a estos animales. Además, algunos propietarios de pisos de alquiler ponen restricciones y muchas familias descartan estas razas por miedo o desconocimiento.

Por eso, las protectoras piden mirar el problema con más profundidad. No se trata de reforzar el estigma sobre determinadas razas, sino de evitar abandonos mediante información, control de la cría, educación canina y acompañamiento a los tutores. Un perro bien socializado, cuidado y gestionado no debería quedar condenado por su etiqueta legal.

La identificación mediante microchip sigue siendo otra herramienta clave. Cuando un animal recogido no está identificado, resulta mucho más difícil devolverlo a su familia o exigir responsabilidades si fue abandonado. La Fundación Affinity recuerda cada año que la identificación, la esterilización y la adopción responsable son piezas centrales para reducir estas cifras.

España cuenta hoy con más sensibilidad social hacia los animales que hace una década, pero los números demuestran que esa conciencia todavía no alcanza. El abandono de perros, y especialmente de aquellos que lo tienen más difícil para encontrar un nuevo hogar, exige algo más que campañas puntuales: necesita prevención, formación, inversión pública y una responsabilidad real antes de llevar cualquier animal a casa

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