Soy veterinaria y esto es lo que no debes hacer cuando tu gata está en celo (y qué sí)
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El celo en las gatas suele ser muy llamativo, con síntomas muy claros que pueden incluso resultar molestos a sus cuidadores y hasta a los vecinos. Además, las gatas tienen una particularidad, y es que pueden tener celos cada pocos días, siempre y cuando nos encontremos en épocas de abundantes horas de sol o todo el año en las zonas con clima más suave o tropical. Esto se debe a que las gatas tienen ovulación inducida (solo hasta el 10 % pueden presentar ovulación espontánea), por lo que la amplia mayoría requieren cruzarse con un macho para poder ovular y entrar en fase lútea o quedarse gestantes, alargando el intervalo entre celos.
Conocer las cosas que no debes hacer y las que sí debes hacer cuando tu gata esté en celo, es clave para asegurar su bienestar y salud en esta etapa.
1. No dejes que salga al exterior
Debes tener claro que pese a que las gatas en celo suelen estar desesperadas por salir al exterior para poder encontrarse con un macho, consecuencia de la acción de sus hormonas, no debes dejarla bajo ningún concepto, por lo que debes mantener las puertas, los balcones, las terrazas y las ventanas bien cerradas o colocando mosquiteras o redes de seguridad.
Esto es debido a que si lo haces, tu gata posiblemente se escape, se preñe y se pierda, especialmente, si no está acostumbrada a salir al exterior, ya que su comportamiento está fundamentalmente guiado por las hormonas y su instinto reproductor, no por la prudencia o seguridad. Además, en la calle hay muchos peligros, pudiendo tener accidentes, intoxicaciones y estar expuesta a parásitos y enfermedades infecciosas.
2. No la regañes ni castigues
Pese a que los síntomas del celo en las gatas son muy llamativos y molestos, porque maúllan repetidamente de forma intensa, se revuelcan por el suelo, muestran sus genitales, están más nerviosas, más inquietas y más irritables; debes ser consciente de que nada de esto lo hacen a posta, sino que más bien es algo que les resulta también muy estresante. Incluso de la propia agitación hormonal, pueden llegar a perder el apetito.
Por este motivo, es importante que no la castigues ni la regañes o grites, pues solo hará que sumen más estrés y se encuentren más nerviosas y ansiosas, ya que no se están "portando mal", sino siguiendo su instinto hormonal.
3. No la cruces con un macho
Algo que está muy extendido entre la población es la creencia de que una gata (o cualquier hembra animal) necesita cruzarse con un macho, al menos alguna vez en su vida, para que sea más feliz o se cumpla su función en la vida, pero esto es un completo error. Cruzar a una gata con otro gato, simplemente, puede hacer que se quede preñada y esté pocos meses sin celos, pero no le va a otorgar ningún beneficio adicional ni va a reducir los celos posteriores, pues las gatas siguen manifestando los mismos signos de celo aunque hayan tenido una camada con anterioridad.
Por esto, una gestación y una lactancia en una hembra felina, además de ser algo instintivo por naturaleza animal, no va a ofrecer ningún tipo de beneficio en lo referente al celo futuro sino que más bien es un extra de desgaste físico y emocional para nuestras pequeñas felinas.
4. No ignores sus necesidades emocionales
Las gatas en celo pueden sentirse inquietas, nerviosas, frustradas e irritables, comportándose de forma que normalmente no ocurriría en condiciones normales, como por ejemplo marcando con orina y orinando más de lo normal. Por ello, no debes provocarle más estrés ni ignorarla o dejarla sola por largos periodos de tiempo, pues esos síntomas se podrían acentuar y la gata se encontraría realmente ansiosa.
Debido a esto, es importante intentar entender a tu pequeña felina para no ignorar sus necesidades emocionales, creando una rutina y ambiente tranquilo, ayudando con feromonas o reduciendo el estrés y los ruidos que pueden inquietarla, evitando visitas en el hogar y desplazamientos. También deberías ofrecer caricias o atención si la gata lo desea e intentar jugar o distraerla en la medida de lo posible, pero sin sobreestimularla demasiado, sino más bien acompañándola y entendiéndola.
5. No la mediques
Por último, si que existen medicamentos que se pueden emplear para suprimir o retrasar el celo en la especie felina, pero no se trata de una opción muy recomendable deb ido a los potenciales efectos secundarios graves para su salud.
Estos fármacos son progestágenos, que son los más conocidos, e inhiben el ciclo hormonal de las gatas pero pueden producir pioneras y tumores mamarios. Otros fármacos son anticonceptivos hormonales inyectables u orales pero pueden producir tumor de mama, desequilibrios hormonales y trastornos uterinos. Por último, existen los sedantes o calmantes, que no eliminan los celos ni las hormonas, pero enmascaran la sintomatología y hay riesgo de sobredosificación. No debes administrárselos a tu gata sin consentimiento o indicación veterinaria.
¿Qué hacer para ayudar a mi gata cuando está en celo?
Hemos comentado las principales cosas a evitar cuando nuestra pequeña felina está en celo, pero las cosas que sí pueden ayudar o sostener a nuestra gata en celo son las siguientes:
- Distraerla con juegos o cansarla para que libere tensión y no tenga tanta energía.
- Mantener su rutina y todos sus utensilios y objetos en su sitio sin hacer cambios inesperados.
- Crear un ambiente tranquilo en el hogar, ayudándonos de feromonas sintéticas felinas y reduciendo estímulos estresantes para ella.
- Transmitirle nuestro cariño y apoyo con caricias, voz suave y contacto físico si lo necesita o respetar su espacio si es lo que prefiere.
- Evitar riesgos innecesarios no dejándola salir al exterior.
Sin embargo, la solución realmente más efectiva para la estabilidad emocional de la gata y de sus cuidadores, además de por su salud, es la esterilización. Esta cirugía consigue evitar los celos, reduce el estrés, previene las camadas no deseadas y la sobrepoblación felina, y reduce o evita el riesgo de problemas de salud como tumores de mama, pioneras, tumores uterinos u ováricos.
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