Arturo Pérez-Reverte, escritor, reflexiona sobre los perros: “Nadie que no haya convivido con perros conocerá hasta dónde llegan la generosidad, la compañía y la lealtad”
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Arturo Pérez-Reverte ha dedicado buena parte de su obra a personajes enfrentados a situaciones límite en las que aparecen conceptos como el valor, la amistad, la traición o la lealtad. Sin embargo, algunas de sus reflexiones más personales sobre esta última cualidad no tienen como protagonistas a seres humanos, sino a los perros con los que ha compartido parte de su vida.
El escritor español reunió varios de esos textos en Perros e hijos de perra, un libro publicado originalmente en 2014 que recopila artículos aparecidos durante años en prensa. Entre recuerdos, historias y observaciones sobre el comportamiento animal, Pérez-Reverte reivindica especialmente la relación que puede establecerse entre una persona y un perro después de años de convivencia.
Una de sus reflexiones vuelve ahora a circular: “Respecto a los perros, nadie que no haya convivido con ellos conocerá nunca, a fondo, hasta dónde llegan las palabras generosidad, compañía y lealtad”. Más allá de su dimensión literaria, la frase plantea una cuestión interesante: ¿eso que los humanos llamamos lealtad tiene alguna explicación científica?
Pérez-Reverte y los perros que marcaron su vida
En Perros e hijos de perra, Pérez-Reverte escribe desde una experiencia prolongada con estos animales. El autor ha contado que durante aproximadamente la mitad de su vida convivió con perros y que cinco de ellos ocuparon un lugar especialmente importante en su historia personal.
De esas experiencias surge su insistencia en tres conceptos: compañía, generosidad y lealtad. No se trata, naturalmente, de categorías científicas con las que pueda describirse de manera objetiva el comportamiento canino. Cuando hablamos de un perro “leal” estamos trasladando a un animal una palabra cargada de significados humanos.
La etología permite, sin embargo, identificar comportamientos concretos que ayudan a entender por qué interpretamos así esa relación: búsqueda de proximidad, atención hacia una persona determinada, respuesta ante la separación, preferencia por individuos conocidos y utilización del humano de referencia como fuente de seguridad.
Precisamente por eso conviene evitar uno de los errores frecuentes al hablar de perros: atribuirles sin más pensamientos y motivaciones idénticos a los nuestros. Que un perro establezca un vínculo profundo con una persona no significa que experimente la “lealtad” exactamente como la entiende un ser humano. Lo que sí sabemos es que puede formar relaciones de apego muy complejas.
La ciencia confirma que el vínculo entre perros y humanos va más allá de la convivencia
La relación entre ambas especies lleva décadas interesando a los investigadores. Un estudio publicado en Journal of Family Psychology examinó a 975 personas y encontró evidencias de que algunos tutores desarrollan con sus perros vínculos que reúnen características propias de las relaciones de apego. En determinadas circunstancias, las personas recurrían a sus animales como fuente de apoyo emocional.
El vínculo también puede observarse desde el otro lado. Diversos experimentos han mostrado que los perros buscan proximidad con sus cuidadores y pueden utilizarlos como una especie de “base segura” cuando se encuentran en situaciones desconocidas.
Otra investigación publicada en Behavioural Processes concluyó que las relaciones perro-humano presentan características compatibles con distintos componentes utilizados para estudiar el apego, como la búsqueda de proximidad, el refugio seguro o la angustia asociada a la separación.
Una investigación publicada en 2026 en GeroScience aporta además un dato interesante: al estudiar 222 perros de diferentes edades, los investigadores encontraron comportamientos de apego hacia sus responsables humanos incluso en cachorros menores de seis meses. Entre los perros sénior, el grado de apego observado aumentaba con la edad.
Todo ello ayuda a comprender por qué años de convivencia pueden construir una relación tan intensa. No es simplemente que el perro viva en la misma casa: las rutinas, los cuidados, el contacto y las experiencias compartidas participan en el desarrollo del vínculo.
La mirada entre perros y humanos activa mecanismos relacionados con el vínculo
Uno de los descubrimientos más conocidos sobre este tema fue publicado en Science en 2015. Investigadores japoneses estudiaron la interacción mediante la mirada entre perros y personas y encontraron un mecanismo relacionado con la oxitocina, una hormona que interviene en diferentes procesos de vinculación social.
Cuando perros y responsables mantenían determinados intercambios de miradas, aumentaba la concentración de oxitocina en los humanos y se producía una interacción que podía reforzar posteriormente el contacto entre ambos. Los autores propusieron que este circuito pudo tener importancia durante la larga historia de convivencia y coevolución entre perros y seres humanos.
Esto no convierte automáticamente en una afirmación científica cada descripción literaria de Pérez-Reverte. La ciencia no puede medir la “generosidad” o la “lealtad” exactamente en los términos en los que las utiliza un escritor. Pero sí muestra que detrás de esa experiencia subjetiva existen mecanismos sociales y afectivos reales.
Quizás por eso la frase de Pérez-Reverte resulta reconocible para tantas personas que han compartido muchos años con un perro. La relación se construye a través de miles de interacciones aparentemente pequeñas: una mirada, un paseo, la búsqueda de proximidad, una rutina repetida diariamente o la decisión del animal de permanecer cerca cuando algo cambia.
La lealtad es la palabra humana que utilizamos para interpretar algunos de esos comportamientos. Desde el punto de vista del perro, probablemente resulte más preciso hablar de apego, confianza, familiaridad y búsqueda de seguridad. Diferentes palabras para explicar científicamente una relación que, como recuerda Pérez-Reverte, quienes conviven con ellos suelen reconocer mucho antes de saber cómo llamarla.
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Science Direct - Dogs and their human companions: The effect of familiarity on dog–human interactions / https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0376635714000412
