¿Caricias o comida? Un estudio sobre estos refuerzos revela qué prefieren los perros
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En el mundo canino, se habla mucho de los reforzadores y del valor del refuerzo positivo en el entrenamiento y la construcción de un vínculo fuerte y sano entre los perros y sus tutores. Efectivamente, el refuerzo positivo, es decir, premiar aquellas conductas que queremos que se repitan, es un método educativo muy potente para un perro que, principalmente, aprende a través de la asociación de eventos.
Pero, en este punto, es probable que te preguntes cuál es el reforzador más valioso para un perro. Aunque es habitual entrenar o interactuar con los canes a base de premios comestibles, las "chuches" no son el único reforzador eficaz y esto es algo que demuestra un reciente estudio, publicado este mismo año, que analiza cuáles son las preferencias de los perros cuando se les ofrecen comida o caricias.
Estudiando perros en libertad
Casi todos los artículos científicos publicados sobre comportamiento canino utilizan perros domésticos como modelo de estudio para llegar a ciertas conclusiones. Sin embargo, en enero de 2026, el Indian Institute of Science Education & Research Kolkata, un instituto científico de Calcuta, publicó un artículo centrado en estudiar las preferencias de un grupo de perros callejeros.
En la India, la mayoría del censo canino está constituido por animales de vida libre que no cuentan con ningún tipo de supervisión humana o con muy poca. Para la investigadora Anindita Bhadra, quien lideró este proyecto, estos animales son un modelo perfecto para estudiar el comportamiento de los canes sin que este se vea influido por su vínculo con una persona en concreto.
El objetivo de la investigación era determinar qué escogían los perros cuando se les daba a elegir libremente entre recibir comida o recibir afecto. Para ello, se seleccionó a un grupo de animales adultos, aparentemente sanos y sin lesiones y se les colocó rastreadores GPS para conocer su localización en todo momento.
Durante cinco días consecutivos, un miembro del proyecto, completamente desconocido para los perros, estuvo acercándose a los animales ofreciéndoles comida (trozos de pollo), mientras que otra persona diferente, e igualmente desconocida, se acercaba para acariciar y pasar un rato dando afecto a los canes. Tras este periodo de familiarización en el que los animales asociaron a cada humano con un reforzador concreto, se inició un periodo de prueba, durante el cual, cada día durante un total de diez jornadas, ambos investigadores acudían juntos al lugar en el que se encontraba cada perro, se colocaban a unos metros de él y le llamaban, para comprobar a quien prefería aproximarse el animal. Durante este periodo, los investigadores no reforzaron a los animales de ningún modo.
¿A qué conclusiones llegó el estudio?
Tras testar a todos los animales, se evidenció que, aquellos que decidieron acercarse a alguno de los investigadores, lo hicieron de una forma sorprendente: mientras que el primer día de prueba los perros mostraron una clara preferencia por recibir el alimento, los días posteriores esta tendencia desapareció y los perros se acercaban a ambas personas por igual, demostrando que tanto la comida como las caricias actuaban como reforzadores deseables.
Estos hallazgos podrían estar indicando que quizá los premios comestibles no son reforzadores tan potentes como pensamos, ya que, aunque se posicionan como los reforzadores de elección a corto plazo, pronto pierden valor frente a otro tipo de premio, como es la interacción social positiva.
Además de registrar la preferencia de cada perro, los investigadores evaluaron diferentes aspectos de cada animal, como el tiempo que tardaban en acercarse a una persona o el nivel de sociabilidad que mostraban.
¿Estos resultados son aplicables a los perros domésticos?
Los resultados de este estudio se obtuvieron a partir del comportamiento de perros callejeros que, a pesar de estar habituados a la presencia de seres humanos a su alrededor, no cuentan con una figura de apego como sí la pueden tener los canes domésticos. El vínculo con un tutor, el entorno en el que desenvuelven y su propia experiencia podrían hacer que los perros con los que convivimos en nuestros hogares muestren diferencias individuales en cuanto a sus preferencias, pero serían necesarios más estudios al respecto para poder llegar a una conclusión.
Lo que sí parece estar claro es que los perros son animales sociables y, para ellos, el refuerzo a través de las caricias y el afecto resulta un estímulo muy relevante en la formación y posterior mantenimiento del vínculo. Un simple snack puede motivar al animal, pero difícilmente servirá para, a largo plazo, consolidar una relación sana y estable con el perro si no existe una interacción social positiva de por medio.
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