El secreto oculto en la trompa del elefante: un estudio revela por qué es tan precisa
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¿Alguna vez te has preguntado cómo un órgano tan grande como la trompa de un elefante puede recoger con tanta delicadeza una fruta o una rama? La respuesta, según un reciente estudio publicado en Science, es que el secreto está en los bigotes que cubren la trompa, y no en la fuerza de los músculos.
El estudio, titulado Functional gradients facilitate tactile sensing in elephant whiskers, analiza la trompa de los elefantes asiáticos (Elephas maximus) y revela que estos bigotes no son simples pelos. Como explican los autores, "los bigotes de la trompa están geométrica y mecánicamente diseñados para facilitar la percepción táctil al codificar la ubicación del contacto con la señal vibrotáctil sentida en la base del bigote". Es decir, la trompa tiene la capacidad de sentir qué y dónde toca, permitiéndole realizar movimientos con una precisión sorprendente.
La verdadera razón por la que la trompa del elefante es tan precisa: sus bigotes
Según el estudio, liderado por un equipo de investigadores del Max Planck Institute for Intelligent Systems, cada trompa está cubierta por unos 1.000 bigotes sensoriales, llamados 'vibrisas' y repartidos de forma estratégica. Los autores explican que "los bigotes son varillas de queratina adjuntas a estructuras cutáneas táctiles que extienden el volumen sensorial del animal".
¿Qué quiere decir esto? Que cada bigote funciona como un sensor individual. Por tanto, lejos de ser simples pelos, estos bigotes transmiten información al cerebro del elefante relacionada con el contacto, la presión y la vibración. Esta información es la que le permite manipular objetos con tanta delicadeza.
Gracias a esta compleja red de sensores, la trompa puede sentir qué está tocando y dónde ocurre exactamente ese contacto. Por eso, los elefantes pueden realizar movimientos con una precisión increíble, desde recoger frutas pequeñas hasta extraer ramas sumamente finas.
Gradiente funcional: cómo la rigidez variable genera sensibilidad
Uno de los hallazgos más fascinantes del estudio es el concepto de gradiente funcional, porque demuestra que las vibrisas de los elefantes no son iguales a las de otros animales, como los bigotes de gatos o ratas.
Pero, ¿qué quiere decir exactamente? Muy sencillo: cada bigote cambia gradualmente de rigidez desde la base hasta la punta. Es decir, la base es más rígida y ancha, mientras que la punta se vuelve más delgada, plana y blanda. En gatos y ratas, por ejemplo, los bigotes son cilíndricos y casi iguales de punta a base.
Además, los bigotes no son iguales en toda la trompa. Como explican los autores: "En la base de la trompa, los bigotes son gruesos, circulares, porosos y rígidos, pero progresan hacia una forma delgada, ovalada, densa y suave hacia la punta, lo que contrasta con los bigotes que se encuentran en la mayoría de los demás mamíferos".
¿Y cómo descubrieron esto los científicos? Analizaron la geometría, porosidad y rigidez de los bigotes, desde la base hasta la punta, utilizando microscopia de alta resolución y pruebas mecánicas. Midieron cómo se deformaban bajo presión en diferentes secciones y observaron que no son uniformes, sino que tienen un diseño que permite que puedan doblarse y adaptarse. Estas características convierten las vibraciones y presiones que recibe la trompa en señales táctiles muy precisas que el cerebro interpreta para controlar el movimiento con extraordinaria delicadeza.
Los autores del estudio explican que las vibraciones mecánicas se transmiten a las neuronas sensoriales de tal manera que influyen en la fuerza y claridad de las señales táctiles. Por tanto, este gradiente funcional actúa como un sistema natural de codificación, haciendo que el elefante sepa exactamente dónde se produce el contacto.
El secreto está en su interior: «Túbulos huecos similares a los de un cuerno»
Pero el verdadero secreto oculto no solo está en la forma exterior de cada bigote, sino que su interior también es revelador y diferente. El estudio muestra que la porosidad de los bigotes de elefante se caracteriza por una red de túbulos huecos en la corteza interna, una microestructura que, según los investigadores, es "similar a un cuerno en la base" y que "se fusiona con una punta densa".
¿Qué significa esto? Que la base del bigote no es maciza: tiene pequeños canales internos que la hacen más ligera sin perder resistencia.
¿Por qué este diseño es tan importante? Ventajas evolutivas en la percepción táctil
El gradiente de rigidez y la disposición estratégica de los bigotes son clave para la supervivencia de los elefantes. Gracias a estos pelos sensoriales, la trompa puede detectar no solo la presencia en sí un objeto, sino también su forma y ubicación exacta.
Todo ello ayuda a estos animales a manipular alimentos delicados, como semillas o frutos pequeños. Pero las ventajas van más allá de lo evidente. Los elefantes son animales con una visión relativamente limitada y, en muchas ocasiones, se mueven por entornos densos o con poca luz. Esto se ve compensado por el sentido táctil altamente desarrollado. Gracias a estos bigotes, pueden explorar su entorno incluso cuando no ven con claridad.
Las vibrisas también juegan un papel importante en la interacción con otros elefantes. Estos animales mantienen un comportamiento social muy complejo: se tocan con la trompa para saludarse, tranquilizarse, guiar a las crías o reforzar vínculos dentro del grupo. Para que ese contacto sea efectivo, se necesita sensibilidad.
Tacto que no se reemplaza
Otro detalle sorprendente del estudio es que estos bigotes no se regenerar si se rompen. Por eso, deben ser resistentes desde la base hasta la punta. Como apuntan los investigadores, la estructura porosa y el gradiente de rigidez permiten que los bigotes soporten el desgaste diario sin comprometer su función táctil.
Así, estos bigotes son un recurso muy valioso para los elefantes. Están diseñados para ser duraderos y fiables, y son fundamentales para la percepción táctil a lo largo de toda su vida. Gracias a ellos, la trompa se convierte en una herramienta sensible e imprescindible para la realización de tareas esenciales para la alimentación, exploración e interacción social diaria.
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- Schulz, A. K., Kaufmann, L. V., Smith, L. T., Philip, D. S., David, H., Lazovic, J., Brecht, M., Richter, G., & Kuchenbecker, K. J. (2026). Functional gradients facilitate tactile sensing in elephant whiskers. Science, 391(6786), 712–718. https://www.science.org/doi/10.1126/science.adx8981
