Carlos Gutiérrez, veterinario: “Los gatos aprenden a manipularnos para conseguir lo que quieren si no les ponemos límites”
Ver fichas de Gatos
Los gatos son unos excelentes compañeros de vida para muchas personas que se afanan en descubrirlo todo sobre su comportamiento y necesidades básicas para poder atenderlos como se merecen. Pero pocas veces se repara en un aspecto muy importante que explica el veterinario Carlos Gutiérrez en sus redes sociales: lo que el gato aprende de sus cuidadores.
Solemos olvidarnos de que ellos nos observan, nos estudian y también intentan entendernos, anticiparse a nuestras reacciones y acoplarse a nuestras rutinas y modos de vida. De los diferentes aprendizajes que destaca Carlos en su vídeo nos centraremos en los dos primeros, que son la paciencia y la manipulación.
Los gatos observan a las personas con las que conviven y aprenden de ellas, aunque no siempre para bien
Los gatos son animales domésticos que, por mucho que tengan fama de independientes y ariscos, establecen una relación muy estrecha con las personas que los cuidan. Se convierten para ellos en auténticos referentes, parte de su familia y, por ello, los observan con atención para aprender sus comportamientos, rutinas, horarios, costumbres, etc. En otras palabras, la misma observación a la que los cuidadores suelen someter a sus gatos se produce, también, de los gatos hacia las personas.
De este estudio atento aprenderán un buen número de aspectos favorables, en el sentido de que ayudarán al entendimiento y a la convivencia. Pero también puede suceder justo lo contrario, es decir, los gatos que se fijan en nosotros pueden desarrollar y repetir comportamientos que podemos considerar negativos y que, sin darnos cuenta, hemos reforzado, de forma que el animal ha entendido que debe hacerlos.
Por ejemplo, si un gato tira un objeto y le hacemos caso, puede entender que tirar cosas es lo que tiene que hacer cuando quiere nuestra atención. Sin quererlo, hemos reforzado la conducta de tirar que pretendíamos corregir. Por esta razón, vale la pena invertir tiempo en aprender sobre el comportamiento felino y contactar con profesionales si surge algún problema.
Puede ser un malentendido y, desde luego, no debemos pensar que el gato nos manipula o se porta mal a propósito para fastidiar. Como apunta Gutiérrez, “simplemente ha descubierto que una determinada estrategia funciona”. Estudiarnos a nosotros mismos para descubrir qué podemos estar haciendo mal es también fundamental para mejorar la comunicación y, en consecuencia, la convivencia.
La paciencia, una de las claves de una buena convivencia con los gatos
Uno de los aspectos que el veterinario Carlos Gutiérrez destaca de esa observación que los gatos domésticos hacen a sus cuidadores es “el don de la paciencia”, aunque, como él mismo señala, “a veces no se lleva muy bien con el temperamento de nuestros gatos, que suelen ser animales que quieren todo ya”.
El ejemplo que pone Carlos para valorar la paciencia de nuestro gato es el momento de darle la comida. Si espera sentado y sin maullar, podemos decir que es un gato paciente y ser paciente, según él, “lo ha aprendido de ti”. Pero es posible que no nos hayamos dado cuenta de cómo se lo hemos enseñado. El veterinario explica que lo hemos conseguido no atendiendo sus demandas al momento.
Que tengan que esperar un poco para ver cumplidos sus deseos, como comer, les enseña que obtendrán lo que quieren, pero deberán mostrar, precisamente, algo de paciencia. Carlos recomienda esos momentos de espera mejor que atender de inmediato los requerimientos del gato nada más abre la boca. Si se llega a acostumbrar a que recibe todo lo que quiere ya, querrá la misma rapidez siempre, lo que no será posible en todas las ocasiones.
Ojo que “no se trata de no darle al gato lo que necesita”, prosigue Carlos, “simplemente va a tener que aprender que hay momentos en los que va a tener que esperar y no pasa absolutamente nada”. Aprender a desarrollar la paciencia puede costar, sobre todo en ejemplares más demandantes, pero es clave para una buena convivencia.
La manipulación aparece cuando los gatos aprenden que esa estrategia funciona
Si la paciencia es una de las virtudes que queremos que aprendan nuestros gatos, y la otra cara de la moneda, el aspecto negativo, es la manipulación, la estrategia que no queremos que sigan. Para Carlos la manipulación surge cuando no hemos sido capaces de ponerles límites ni de decirles que no. Así, el gato “va a aprender que puede conseguir lo que le dé la gana en el momento que quiera”, apunta.
Para comprenderlo mejor, pone el ejemplo de una persona que teletrabaja y realiza una videollamada mientras su gato comienza a maullar, a pasearse por el teclado y, en definitiva, a impedirle trabajar solo porque en ese momento quiere atención, caricias o comida. Si el cuidador, para acabar cuanto antes con la molestia, corre a cumplir la demanda, el gato “va a aprender que esa es la manera de conseguir las cosas”, concluye Carlos.
Además, es importante que los cuidadores entiendan que las peticiones de los gatos no son tan simples como comida o cariño. Pueden querer solo la atención que supone tener que detener nuestra actividad para mandarlos callar o parar. “La buena noticia es que esto es algo reversible”, puntualiza el experto.
En definitiva, aprender cómo “funcionan” los gatos es fundamental para mejorar la convivencia y, por supuesto, su bienestar, pero también debemos fijarnos en nuestro comportamiento con ellos, ya que es posible que, además de transmitirles conductas positivas, estemos reforzando otras, como la manipulación, que, claramente, nos perjudican a nosotros y a ellos.
Si deseas leer más artículos parecidos a Carlos Gutiérrez, veterinario: “Los gatos aprenden a manipularnos para conseguir lo que quieren si no les ponemos límites”, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades del mundo animal.