Día tras día, un perro nadaba tres kilómetros para reunirse con su gran amor: la historia de Shiro y Marilyn que inspiró una película
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Durante años, los vecinos de una pequeña isla del archipiélago de Okinawa, en Japón, se hicieron la misma pregunta. Cada mañana, un perro desaparecía durante horas sin dejar rastro y regresaba a casa completamente mojado y agotado. Nadie entendía dónde iba ni por qué repetía ese extraño viaje casi todos los días.
La respuesta terminó convirtiéndose en una de las historias sobre perros más conocidas del país. El animal, llamado Shiro, había encontrado la forma de reunirse con Marilyn, una perra que vivía en otra isla cercana. En lugar de esperar un barco o un ferry, Shiro se lanzaba al mar y recorría varios kilómetros a nado hasta llegar a su destino. Una increíble historia de amor entre perros que inspiró una famosa película y que, décadas después, sigue viva gracias a dos estatuas que miran al horizonte desde islas opuestas.
Shiro, el perro que nadaba tres horas cada día para visitar a su amada Marilyn
Shiro vivía junto a la familia Nakamura en la isla de Aka, una pequeña población del archipiélago de Kerama, al suroeste de Japón. Antes de establecerse allí había residido en la cercana isla de Zamami, donde conoció a Marilyn. Cuando sus tutores se mudaron, ambos perros quedaron separados por el mar.
Sin embargo, la distancia no fue un impedimento para que dejara de visitarla. Con el paso de los días, empezaron a notar que el perro desaparecía durante buena parte de la mañana y regresaba empapado, visiblemente cansado y con signos de haber realizado un gran esfuerzo físico. Intrigados por aquel comportamiento, decidieron seguirlo para averiguar qué estaba ocurriendo.
Fue entonces cuando descubrieron que Shiro caminaba hasta la costa y se lanzaba al agua para comenzar una travesía de aproximadamente tres kilómetros por mar abierto en dirección a Zamami, donde se encontraba Marilyn.
Según relatan las versiones recogidas por las autoridades turísticas japonesas, el trayecto podía prolongarse durante unas tres horas. Incluso se cuenta que el perro aprovechaba una roca situada en mitad del recorrido para descansar unos minutos antes de continuar nadando hasta alcanzar la otra isla.
Lejos de tratarse de un episodio aislado, Shiro realizó este recorrido en numerosas ocasiones. Con el tiempo, los habitantes de Aka y Zamami comenzaron a conocer la historia y el perro acabó convirtiéndose en un personaje muy popular entre los vecinos de ambas islas.
Más allá de la dificultad que supone atravesar el mar, el caso de Shiro llamó la atención por la constancia con la que repetía aquel recorrido. Día tras día, encontraba el camino para reunirse con Marilyn y, después de pasar un tiempo con ella, emprendía el viaje de vuelta a casa.
La historia se hizo tan popular que acabaron haciendo una película
La historia de Shiro fue transmitiéndose de boca en boca hasta hacerse conocida en todo Japón. Lo que comenzó como una curiosidad local terminó despertando el interés de los medios de comunicación y acabó convirtiéndose en una de las historias más recordadas sobre perros del país.
Con el paso del tiempo trascendieron otros detalles sobre la relación entre ambos animales. Shiro y Marilyn llegaron a tener tres camadas de cachorros, lo que demuestra que aquellos encuentros se mantuvieron durante un largo periodo.
La popularidad alcanzó tal nivel que, en 1988, la historia inspiró la película Quiero ver a Marilyn, basada en el amor entre ambos perros.
Uno de los aspectos más curiosos del rodaje es que Shiro interpretó su propio papel delante de las cámaras. Sin embargo, Marilyn había fallecido un año antes del inicio de la producción, por lo que otra perra tuvo que sustituirla durante la grabación de la película.
Aunque con los años la historia ha adquirido algunos detalles que no son del todo fieles a la realidad, muchos guías turístios de la zona continúan recogiendo esta historia como parte del patrimonio cultural de las islas Kerama, donde todavía hoy sigue siendo uno de sus relatos más conocidos.
Dos estatuas mantienen vivo todavía hoy el recuerdo de Shiro y Marilyn
Décadas después de aquellos viajes a nado, la historia de ambos perros sigue muy presente en las islas donde vivieron.
En el puerto de Aka se levanta una estatua dedicada a Shiro. La figura mira fijamente hacia el mar, en dirección a Zamami, recordando el camino que recorría una y otra vez para reunirse con Marilyn.
Al otro lado del estrecho, en Zamami, otra escultura representa a Marilyn mirando hacia Aka. Separadas por el océano, ambas estatuas parecen mantener el mismo vínculo que hizo famosa la historia de estos dos perros hace varias décadas.
Hoy forman parte de los lugares más visitados por quienes recorren el archipiélago de Kerama. Muchos turistas se acercan para conocer una historia que ha pasado de generación en generación y que continúa despertando la curiosidad de personas de todo el mundo.
El caso de Shiro demuestra la forma en la que los perros expresan sus sentimientos. Lo que comenzó como las misteriosas desapariciones de un perro terminó convirtiéndose en un relato que forma parte de la memoria colectiva de Japón y que sigue emocionando a quienes descubren, por primera vez, la increíble travesía que emprendía para volver a encontrarse con Marilyn.
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