“El agua fría para perros y gatos sí, pero cuidado con darles cubitos de hielo”: el error que muchos cometen en verano

 
Por Laura García, Veterinaria en medicina felina. 31 julio 2026

El agua es un nutriente indispensable para perros y gatos, ya que una hidratación adecuada es esencial para que el organismo funcione correctamente. De ella dependen procesos tan importantes como la regulación de la temperatura corporal, la eliminación de desechos, el transporte de nutrientes o el correcto funcionamiento de los órganos.

Por ello, es fundamental que nuestros perros y gatos siempre tengan agua limpia y fresca a su disposición. Sin embargo, especialmente durante los meses más calurosos del año, muchos cuidadores se preguntan si pueden ofrecerles agua fría. La respuesta es sí, aunque conviene tener en cuenta algunos aspectos importantes.

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Los perros y gatos suelen preferir el agua fresca cuando hace calor

Tanto los perros como los gatos pueden beber agua fría. De hecho, cuando hace calor suelen preferir el agua fresca frente a la que está a temperatura ambiente, ya que les ayuda a refrescarse. Esto es especialmente importante en los gatos, que, por herencia de sus antepasados, los gatos salvajes del desierto, tienden a beber menos agua de la que necesitan. En la naturaleza obtenían gran parte de su hidratación de las presas que cazaban, por lo que el gato doméstico también presenta una baja sensación de sed y es más propenso a una ligera deshidratación.

Ofrecerles agua fresca puede favorecer que beban más. En el caso de los gatos, además, el agua en movimiento —como la de las fuentes para gatos— suele resultarles especialmente atractiva. Los perros también agradecen disponer de agua algo más fresca durante los días de calor, lo que contribuye a mantener una buena hidratación y a reducir el riesgo de deshidratación en los meses más cálidos.

Si te preguntas cuál es la temperatura ideal del agua para perros y gatos, lo cierto es que no existe una cifra exacta. El agua que se ha mantenido en la nevera suele estar entre los 4 y los 8 °C, una temperatura que la mayoría de perros y gatos toleran sin problemas, aunque algunos animales pueden percibirla como demasiado fría, especialmente si la beben muy deprisa.

Más hidratación y menos riesgo de problemas urinarios: las ventajas del agua fresca en verano

Durante los meses más calurosos del año, el principal beneficio de ofrecer agua fresca a perros y gatos es que favorece un mayor consumo, lo que ayuda a prevenir la deshidratación y los problemas de salud asociados a ella. Mantener una buena hidratación es especialmente importante en verano, cuando las pérdidas de agua aumentan como consecuencia de las altas temperaturas.

Además, al beber más agua, la orina se vuelve más diluida, un aspecto fundamental para mantener una buena salud urinaria. Esto contribuye a reducir el riesgo de enfermedades del tracto urinario inferior, como la formación de cristales o urolitos (cálculos urinarios) y, en el caso de los gatos, puede ayudar a prevenir episodios de cistitis idiopática felina (CIF), ya que una orina menos concentrada disminuye la irritación e inflamación de la vejiga.

Por último, el consumo de agua fresca también contribuye a regular la temperatura corporal y proporciona una agradable sensación de alivio frente al calor, favoreciendo el bienestar de perros y gatos durante los días de temperaturas más elevadas.

Cuándo conviene evitar que perros y gatos beban agua demasiado fría

Por lo general, ofrecer agua de la nevera a un perro o a un gato no es peligroso, aunque conviene tener en cuenta algunas circunstancias. Si el animal bebe una gran cantidad de agua muy fría de forma rápida o con ansiedad —algo que ocurre con frecuencia en los perros después de un paseo o de hacer ejercicio en verano— pueden aparecer pequeñas molestias digestivas, como espasmos estomacales, algún vómito o malestar abdominal. Por ello, es recomendable dejar que el animal descanse unos minutos antes de ofrecerle agua y evitar que la ingiera de forma compulsiva.

Además, en perros y gatos con problemas digestivos, como gastritis o sensibilidad gastrointestinal, suele ser preferible ofrecer agua fresca, pero no excesivamente fría, para reducir el riesgo de molestias.

Por último, existe el mito de que el agua fría puede provocar una torsión de estómago en los perros. Sin embargo, no hay evidencia científica de que la temperatura del agua sea la causa de esta grave patología. Los factores de riesgo conocidos están relacionados principalmente con la anatomía, la predisposición genética, el tamaño del perro y la ingesta de grandes cantidades de comida o agua antes o después de realizar ejercicio intenso, pero no con que el agua esté fría.

Los cubitos de hielo también son una opción, pero con precaución

Sí, se puede ofrecer agua con hielo a un perro o a un gato, siempre que se haga con moderación. Lo recomendable es partir de agua a temperatura ambiente y añadir uno o dos cubitos de hielo, de forma que el agua se enfríe de manera progresiva sin alcanzar una temperatura excesivamente baja. De este modo, se consigue un agua fresca que puede favorecer el consumo y ayudar a mantener una buena hidratación durante los días de más calor.

No obstante, no es recomendable dejar los cubitos dentro del recipiente si el animal puede intentar morderlos, especialmente en el caso de los gatos, los perros de tamaño pequeño o aquellos con problemas bucodentales, ya que podrían causar molestias o lesiones dentales. En estos casos, es preferible ofrecer simplemente agua fresca, sin hielo.

En definitiva, ofrecer agua fresca a perros y gatos durante el verano es una forma sencilla de favorecer su hidratación y ayudarles a sobrellevar mejor las altas temperaturas. Lo importante es que siempre tengan agua limpia a su disposición y evitar los cambios bruscos de temperatura o que la beban de forma compulsiva tras un esfuerzo intenso. De este modo, contribuirás a cuidar su bienestar y reducir el riesgo de problemas asociados al calor.

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