El lazo amarillo en la correa de un perro no es decorativo: es una señal de advertencia
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No es una moda ni un elemento decorativo, el lazo amarillo es una señal que se utiliza para transmitir un mensaje muy importante. Indica que el perro necesita espacio y que no es recomendable acercarse sin permiso. ¿Significa esto que el animal es agresivo? No necesariamente. De hecho, este método se está utilizando cada vez más para otros casos que nada tienen que ver con la agresividad.
El lazo amarillo forma parte de una iniciativa global llamada The Yellow Dog Project, fundada en Suecia, en el 2012, por Taryn Blyth, entrenadora de perros. Su objetivo era proteger a los perros que necesitaban espacio extra y, al mismo tiempo, educar a las personas para que aprendieran a no acercarse sin permiso. La idea tuvo una gran acogida y, con el tiempo, se ha ido aplicando en otros países.
Aprender a respetar la señal del lazo amarillo ayudará a mantener la estabilidad emocional del perro que lo lleva, pero también puede salvar a quienes pretendían acercarse de forma incorrecta.
El verdadero significado del lazo amarillo en la correa de un perro
El propósito del lazo amarillo es simple: comunicar que el perro necesita espacio. Verlo en la correa puede significar que ese perro tiene reacciones agresivas, pero no siempre es así. Hay muchas situaciones en las que el contacto cercano puede ser perjudicial para el bienestar del perro, sin que ello implique que sea un animal agresivo.
Por ejemplo, en algunos perros, llevar un lazo amarillo en la correa puede significar que:
- Es miedoso y se asusta si alguien se acerca de repente.
- Se está recuperando de una cirugía.
- Sufre artrosis y un golpe podría suponerle mucho dolor.
- Necesita espacio por su temperamento.
- Está en periodo de entrenamiento y una interacción inesperada puede interferir en su aprendizaje.
Aunque son muchos los significados que puede tener este lazo, todos tienen en común que no hay que acercarse al perro sin preguntar primero.
Los casos en los que es recomendable utilizar el lazo amarillo
En general, se recomienda poner un lazo amarillo en la correa de aquellos perros que necesiten espacio porque puedan tener una reacción poco previsible o inesperada. Esto incluye a los perros con ansiedad, con miedo, muy nerviosos o con problemas de socialización.
Pero estos no son los únicos casos en los que puede ser beneficioso su uso. También resulta muy útil cuando el contacto físico está contraindicado, como en los perros que se están recuperando de una cirugía o tienen algún problema de salud concreto, como artrosis o hernia discal.
Así mismo, si el perro se encuentra en pleno entrenamiento y necesita concentración, ponerle un lazo amarillo en la correa ayudará a que los demás sepan que no deben acercarse, evitando que su aprendizaje se vea alterado.
Si tu perro encaja en alguno de estos casos y ambos pasáis momentos de estrés durante los paseos por temor a que alguien se acerque, poner un lazo amarillo puede ser un gran alivio. Con este pequeño gesto, tu perro tendrá el espacio que necesita y tú podrás caminar más relajadamente. Durante el paseo, transmitimos mucho a nuestros perros sin darnos cuenta. Si entras en un estado de alerta o nervios, tu perro también lo hará, tirará de la correa o no hará caso.
Así debes actuar si ves un perro con un lazo amarillo
Si eres tú quien ve a un perro con un lazo amarillo, estos son los pasos que deberías seguir:
- Mantén la distancia. No intentes acercarte o acariciar al perro sin el consentimiento de su tutor.
- Pregunta antes de interactuar. Si quieres acercarte, habla primero con el tutor del perro para saber si realmente es una buena idea.
- No insistas. Aunque parezca amigable y tranquilo, si su tutor te dice que es mejor que no te acerques, evita el contacto. Son muchos los motivos que pueden llevar a pedir espacio y hay que respetarlos.
- Vigila a tu perro. Evita que se acerque o sigue las indicaciones de la otra persona para iniciar un acercamiento seguro.
- Educa a los niños. Si estás con niños, explícales que no deben acercarse a los perros que lleven lazos amarillos en sus correas.
Respetar las necesidades y emociones de los demás sin juzgarlas es muy importante para mantener la seguridad y el bienestar, tanto del perro como de las personas que lo rodean.
Lo que sucede si ignoras la señal del lazo amarillo
Ignorar la señal del lazo amarillo puede tener graves consecuencias. Forzar el contacto puede desarrollar estrés o ansiedad en el perro que lleva el lazo. Esto puede desencadenar una respuesta de miedo o de ataque, ya que un perro asustado o dolorido puede reaccionar instintivamente y morder a alguien, salir corriendo o hacerse daño.
Por otro lado, el perro puede asociar esa experiencia negativa con miedo y empezar a desconfiar de las personas o animales, dificultando su socialización.
Por último, cuando no se respeta la señal, aumenta la tensión durante los paseos y la preocupación por parte del tutor. Todo ello desestabiliza a perro y humano y perjudica el proceso de socialización, aprendizaje y confianza mutua.
Respetar esta señal protege al perro, evita preocupaciones en la persona, garantiza la seguridad de todos y ayuda a crear un ambiente más controlado.
Otros colores que también comunican necesidades especiales
Además del lazo amarillo, existe un código de colores global que utilizan entrenadores y tutores de todo el mundo para comunicar diferentes necesidades:
- Rojo: significa precaución o no molestar. El perro puede ser muy nervioso o tener reacciones agresivas.
- Verde: significa que es amigable. Indica que el perro es sociable y podemos acercarnos.
- Azul: para perros de servicio o asistencia, como perros policía o perros guía. Es preferible no molestarlos.
- Morado: significa que no se le debe dar comida. Suele utilizarse en perros con alergias alimentarias.
- Blanco: indica que el perro tiene alguna discapacidad. Por ejemplo, se utiliza en perros ciegos o sordos, que pueden asustarse fácilmente.
El lazo amarillo se ha convertido en la señal más popular y difundida porque, en realidad, puede utilizarse en muchos de estos casos. Un perro ciego necesitará espacio, igual que uno reactivo o un perro de asistencia. ¿Y se puede llevar más de un lazo? ¡Por supuesto! Lo importante es recordar que cada color nos está comunicando algo, y respetarlos protege al perro y a todos los que lo rodean.
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