“Estuvieron a punto de colgarlo de un árbol para deshacerse de él”: la historia de Winnie, el perro teckel abandonado a las puertas de un refugio
Winnie es un teckel que hoy está a salvo, pero estuvo muy cerca de no estarlo. Claudia Cañellas, fundadora del refugio Patitas&Rescue, ha publicado un vídeo en sus redes sociales alertando tanto de la forma en la que lo dejaron en la puerta como de lo que suele ocurrir cuando una raza se pone de moda.
“A Winnie estuvieron a punto de colgarlo de un árbol para deshacerse de él”, dice nada más empezar, con la indignación de quien no da crédito a que alguien trate a un perro como algo desechable, sin ningún tipo de reparo ni empatía, como si de un objeto se tratara y no de un ser vivo. Para entender de dónde viene esa indignación, hay que volver al día en que Winnie apareció en el refugio.
Winnie llegó al refugio después de que amenazaran con colgarlo de un árbol
Hay frases que se quedan clavadas, y la que recibió Claudia Cañellas en la puerta de su refugio es una de ellas. Según explica, un hombre mayor se presentó sin avisar con un perro teckel, dijo que ya no lo quería y que ahí lo dejaba. Desde Patitas&Rescue le contestaron lo que respondería cualquier protectora responsable. Según relata Cañellas, le explicaron que “eso no se hace”: antes hay que ver si tienen hueco y firmar un contrato que tiene un coste “por motivos obvios”. Un animal no puede dejarse sin más y seguir con la vida como si nada. Detrás de un refugio hay plazas limitadas, cuidados y un proceso pensado, sobre todo, para proteger a los animales.
Pero lo que vino después es lo que dejó al equipo sin palabras. Según cuenta Cañellas, el hombre respondió con una amenaza: si se ponían “especialitos”, se lo llevaba él mismo y lo colgaba de un árbol “como había hecho él toda la vida”.
El equipo no lo dudó y acogió a Winnie inmediatamente porque, en palabras de Cañellas, “lo decía en serio”. Y así fue como Winnie dejó de estar en manos de alguien que, por lo que ella cuenta, lo veía como un problema, y pasó a un lugar donde por fin puede recibir el cariño que se merece.
La protectora alerta del abandono de perros cuando una raza se pone de moda
Cañellas deja claro que su vídeo no tiene el objetivo habitual de buscar adopción a un perro abandonado. De hecho, según cuenta, incluso sin haberlo enseñado, Winnie ya ha recibido muchos formularios de personas interesadas. Lo que busca la fundadora del refugio compartiendo esta historia es otra cosa: advertir de un patrón que, asegura, se repite una y otra vez.
Según explica, cuando una raza se pone de moda, “al poco tiempo las protectoras empiezan a llenarse de perros de esa raza”. La razón, según ella, s tan sencilla como dura: hay mucha gente que no compra un perro “porque quiera un compañero de vida, sino porque estaba de moda”. Es decir, el animal llega a casa como quien se hace con la última tendencia en accesorios, sin pensar en lo que implica convivir con perro durante años: su carácter, sus necesidades, el tiempo y la paciencia que exige. Y cuando el cachorro crece, la novedad se acaba y los problemas empiezan.
Su advertencia encaja con una realidad que las cifras llevan años demostrando. El último estudio Él nunca lo haría de la Fundación Affinity recoge que en 2025 ingresaron en los centros de acogida de España 285.720 animales, de los cuales 169.268 fueron perros y 116.452 gatos.
El estudio no mide el efecto de las modas ni analiza razas concretas, pero sí recoge los motivos que declaran las entidades cuando alguien entrega a su animal. Las camadas no deseadas siguen siendo la principal causa, seguidas de la pérdida de interés por el animal, los cambios de domicilio, el final de la temporada de caza y los problemas de comportamiento. Esa “pérdida de interés” no prueba lo que denuncia Cañellas, pero se parece mucho a lo que describe: el perro que deja de interesar cuando crece, pasa la novedad o aparecen problemas de conducta.
Un perro no es una moda: adoptar implica un compromiso para toda la vida
Cuando decidimos adoptar a un perro debemos tener muy claro lo que realmente implica. Por eso, historias como la de Winnie invitan a reflexionar y ver lo importante que es preguntarse antes: “¿Qué esperamos de un perro cuando decidimos traerlo a casa?”.
La adopción responsable no busca un animal que encaje con una moda, sino ofrecer un hogar a uno que lo necesita, sabiendo que es para siempre. Y esa responsabilidad empieza mucho antes de la adopción. En palabras de Cañellas, “no es un bolso de moda, es un perro”.
Cada perro que llega a un refugio lo hace con una historia detrás, y la de Winnie, por incomprensible que suene, tiene al menos un final en el que un refugio decidió saltarse los protocolos para priorizar su bienestar. Y adoptar es, en el fondo, tomar esa misma decisión cada día: quedarse.