Un estudio traza un nuevo mapa de los jaguares en América y alerta sobre la fragmentación de sus hábitats: “Sus territorios necesitan estar conectados”
El jaguar (Panthera onca), el felino más grande de América, necesita grandes extensiones de territorio para sobrevivir. Aunque suele asociarse con las selvas tropicales, también habita bosques secos, sabanas y humedales, donde recorre largas distancias en busca de alimento, pareja y nuevos territorios.
Sin embargo, muchos de los caminos naturales que utiliza están desapareciendo debido a la deforestación y al avance de las actividades humanas. Un nuevo estudio científico logró identificar las principales rutas que podrían conectar a las poblaciones de jaguares a lo largo del continente, revelando que algunas todavía se mantienen, mientras que otras se encuentran cada vez más fragmentadas.
Los jaguares necesitan conectar sus territorios para encontrar pareja y reproducirse
Para los jaguares, desplazarse es una necesidad. Estos grandes felinos pueden recorrer extensas áreas y, especialmente cuando son jóvenes, algunos individuos abandonan el territorio donde nacieron para establecerse en otro lugar. Durante esos desplazamientos pueden atravesar bosques, pastizales e incluso zonas modificadas por las personas.
Pero no todos los paisajes ofrecen las mismas posibilidades. Una carretera muy transitada, una ciudad o una extensa superficie sin vegetación pueden convertirse en obstáculos difíciles de superar. Cuando estos elementos se acumulan, las poblaciones quedan separadas, como si vivieran en islas rodeadas de ambientes poco favorables.
Aquí es donde adquieren importancia los llamados corredores ecológicos, espacios del paisaje que facilitan el movimiento de los animales entre diferentes áreas naturales. No necesariamente son franjas continuas de bosque: también pueden incluir pequeños fragmentos de vegetación y terrenos utilizados para actividades productivas, siempre que permitan el paso de los jaguares.
Mantener estas conexiones favorece que los individuos de distintas poblaciones puedan encontrarse y reproducirse. Esto contribuye al intercambio genético y ayuda a reducir algunos de los riesgos asociados al aislamiento, especialmente en poblaciones pequeñas.
Los GPS de 172 jaguares permiten trazar un nuevo mapa de sus principales rutas
Para comprender mejor cómo se conectan las poblaciones de jaguares en América, un equipo internacional de investigadores analizó información obtenida mediante collares GPS colocados a 172 individuos. Estos dispositivos permitieron registrar más de 231.000 ubicaciones de los animales durante sus desplazamientos.
Con esos datos, los científicos elaboraron mapas que identifican las zonas más importantes para el movimiento de la especie y los posibles corredores que las conectan. En total, encontraron 307 áreas principales y 176 corredores potenciales distribuidos a lo largo de su área de presencia actual.
Uno de los resultados más destacados fue la identificación de una enorme región conectada en Sudamérica, que abarca aproximadamente 6,5 millones de kilómetros cuadrados y se extiende por 11 países. Esta red incluye ambientes tan diferentes como la Amazonía, los Llanos, el Chaco y el Pantanal.
El hallazgo demuestra que todavía existen grandes paisajes capaces de facilitar los desplazamientos de estos felinos. Sin embargo, los investigadores también encontraron diferencias importantes entre regiones, especialmente en aquellos lugares donde la transformación del ambiente ha sido más intensa.
Las regiones donde las conexiones están en mayor peligro
Mientras buena parte de Sudamérica conserva una extensa red de ambientes conectados, la situación es más preocupante en México y Centroamérica. Allí, muchas poblaciones de jaguares se encuentran separadas por carreteras, zonas agrícolas, asentamientos humanos y otros cambios en el paisaje.
Uno de los lugares que requiere especial atención es el Istmo de Tehuantepec, en México, una región estratégica para la conexión entre diferentes poblaciones. También destaca el Darién, entre Panamá y Colombia, que podría desempeñar un papel fundamental en el desplazamiento de jaguares entre Centroamérica y Sudamérica.
Otro caso importante se encuentra en la frontera entre México y Estados Unidos. Aunque actualmente no existe una población establecida de jaguares en territorio estadounidense, algunos ejemplares llegan desde México. La presencia de barreras fronterizas puede dificultar estos desplazamientos y reducir las posibilidades de que la especie vuelva a establecerse naturalmente en esa región.
Qué sucede cuando las poblaciones de jaguares quedan aisladas
La pérdida de conexiones entre ambientes puede tener consecuencias importantes para la supervivencia de los jaguares. Cuando una población queda aislada, sus individuos tienen menos oportunidades de reproducirse con ejemplares procedentes de otras regiones, lo que puede reducir progresivamente su diversidad genética.
Además, el aislamiento puede dificultar que los animales encuentren nuevos territorios o que una zona vuelva a ser ocupada después de una desaparición local. Esto resulta especialmente preocupante para las poblaciones pequeñas, que pueden ser más vulnerables a enfermedades, pérdidas de hábitat y otros cambios ambientales.
El problema no afecta únicamente a los jaguares. Muchos animales necesitan desplazarse para alimentarse, reproducirse o encontrar refugio. Por eso, conservar ambientes conectados también puede beneficiar a otras especies que comparten sus hábitats, aunque cada una tenga diferentes necesidades de movimiento.
Proteger los corredores del jaguar es tan importante como conservar su hábitat
Durante mucho tiempo, la conservación de grandes animales se concentró principalmente en proteger los lugares donde viven. Sin embargo, las investigaciones actuales destacan que también es necesario prestar atención a los espacios que conectan esos territorios.
Entre las posibles soluciones se encuentran la restauración de vegetación nativa, la protección de fragmentos de bosque y la planificación de infraestructuras que reduzcan las barreras al desplazamiento. También resulta fundamental trabajar con las comunidades locales y los productores rurales para disminuir los conflictos entre los jaguares y las actividades humanas.
El nuevo mapa constituye una herramienta para identificar dónde conviene concentrar estos esfuerzos, pero todavía es necesario comprobar qué rutas funcionan realmente y cuáles necesitan ser recuperadas. Conservar al jaguar no consiste únicamente en proteger los lugares donde todavía habita, sino también en garantizar que pueda desplazarse entre ellos. Mantener esos caminos naturales puede marcar una diferencia fundamental para el futuro de una de las especies más emblemáticas de América.
- Alvarenga, G. C., Sartor, C. C., Srbek‐Araujo, A. C., Mendes‐Oliveira, A. C., Harmsen, B., De Angelo, C., ... & Cushman, S. A. (2026). Jaguar Range‐Wide Connectivity: Prioritising Core Areas and Corridors Between and Within Protected Areas and Indigenous Lands. Global Change Biology, 32(9), e71093.
