La Guardia Civil avisa: “Si vas a viajar con tu mascota en coche, utiliza siempre un sistema de retención homologado, puede poner en peligro a todos los ocupantes”
Viajar en coche con un perro o un gato requiere algo más que abrir la puerta y dejar que el animal encuentre su sitio. La Guardia Civil ha vuelto a poner el foco sobre una cuestión especialmente importante para quienes se desplazan con animales de compañía: una mascota suelta dentro del vehículo puede convertirse en un peligro tanto para ella misma como para el conductor y los demás pasajeros.
“Si viajas con tu mascota, utiliza sistemas de retención homologados. Un animal suelto en el vehículo puede poner en peligro a todos los ocupantes”, señala la Guardia Civil en un mensaje difundido en sus redes sociales.
La advertencia permite recordar qué establece realmente la legislación española y, sobre todo, cuál es la manera más segura de transportar perros y gatos. Porque no basta con impedir que el animal salte sobre el conductor: en una frenada brusca o una colisión, una mascota que no está correctamente retenida puede salir proyectada con enorme fuerza.
La ley no fija un único dispositivo para mascotas, pero sí obliga a evitar que interfieran con la conducción
El punto de partida está en el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación. La norma no establece un sistema de retención concreto y exclusivo para perros o gatos, pero sí determina que el conductor debe mantener su libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción.
Además, especifica que debe cuidar especialmente la adecuada colocación de los objetos o animales transportados para que no exista interferencia entre ellos y el conductor.
Esto significa que llevar al perro suelto por el habitáculo, sobre las piernas del conductor o en una posición desde la que pueda acceder a él puede incumplir las obligaciones establecidas por la normativa.
La propia Dirección General de Tráfico (DGT) indica que los animales domésticos deben ocupar un lugar específico que evite interferencias con la conducción. Si el vehículo no dispone de ese espacio, deben viajar sujetos en los asientos traseros o separados mediante un dispositivo apropiado.
Conviene hacer una precisión respecto a la expresión “sistemas de retención homologados”. A diferencia de lo que sucede con los sistemas de retención infantil, la legislación española no establece actualmente una homologación única y específica para todos los dispositivos destinados al transporte de mascotas. Lo esencial desde el punto de vista normativo es que el animal no interfiera con el conductor; desde el punto de vista de la seguridad, además, interesa que quede correctamente retenido.
Cuál es la forma más segura de llevar a un perro o gato en el coche
No todos los sistemas ofrecen la misma protección. Las recomendaciones de la DGT varían fundamentalmente según el tamaño del animal.
Para las mascotas pequeñas, una de las soluciones recomendadas es utilizar un transportín adecuado y colocarlo en el suelo del vehículo, detrás de los asientos delanteros. La DGT desaconseja colocar simplemente el transportín sobre un asiento sujeto con el cinturón de seguridad, ya que en determinadas colisiones tanto el transportín como sus puntos de sujeción pueden fallar.
En el caso de los perros de mayor tamaño, una posibilidad es utilizar un transportín situado en el maletero y colocado transversalmente respecto al sentido de la marcha. Puede complementarse con una rejilla divisoria que separe el maletero del habitáculo.
También existen arneses de seguridad. Las pruebas difundidas por la DGT muestran diferencias importantes entre ellos. Un arnés de un solo enganche puede resultar insuficiente durante una colisión, mientras que los sistemas de dos enganches limitan mejor el desplazamiento del animal. La unión debe ser corta para evitar que el perro golpee los asientos delanteros.
La correa convencional de paseo no sustituye a un sistema de retención y no debería utilizarse para sujetar al animal dentro del coche.
El peligro de llevar al perro suelto es mucho mayor de lo que parece
La física explica por qué una mascota pequeña también puede convertirse en un riesgo enorme durante un accidente.
La DGT recoge pruebas realizadas por RACE en las que se analizaron frenadas de emergencia y maniobras con animales de distintos tamaños. Según esos ensayos, un perro de apenas 5 kilos, en un accidente producido a 60 km/h, puede salir proyectado con una fuerza equivalente a aproximadamente 280 kilos.
El peligro es doble. El animal puede sufrir lesiones graves o mortales y, al mismo tiempo, impactar contra alguno de los pasajeros.
Tampoco es aconsejable que un acompañante lleve al perro o al gato en brazos. Aunque pueda parecer una posición protegida, una colisión puede hacer imposible retenerlo.
A ello se suma otro problema: un animal libre dentro del habitáculo puede distraer al conductor, introducirse en la zona de los pedales, limitar la visibilidad o reaccionar inesperadamente ante un ruido.
La DGT recuerda que también hay que controlar los descansos, el calor y las paradas
Transportar correctamente a la mascota es solo una parte de un viaje seguro. La DGT también recomienda realizar descansos aproximadamente cada dos horas, permitiendo que el perro pueda caminar, beber agua y hacer sus necesidades.
Al abrir una puerta o el portón del maletero hay que extremar las precauciones, porque un animal asustado podría escapar hacia la calzada. Antes de abrir, conviene comprobar que está controlado.
La temperatura constituye otro factor fundamental. Nunca debe dejarse a un perro o gato solo dentro de un coche cuando hace calor, ni siquiera con las ventanillas parcialmente abiertas o con el vehículo estacionado a la sombra.
En definitiva, la advertencia de la Guardia Civil recuerda una regla sencilla: una mascota no debe viajar libre por el interior del vehículo. Elegir un transportín, arnés u otro sistema adecuado a su tamaño no solo evita interferencias con la conducción, sino que puede reducir considerablemente las consecuencias de una frenada o un accidente.
Llevar a la mascota suelta puede acabar en multa, pero el riesgo va mucho más allá
Incumplir estas obligaciones también puede tener consecuencias económicas. La DGT ha explicado que llevar un animal suelto que pueda interferir con el conductor puede ser sancionable, y la cuantía dependerá de cómo se califique la conducta. Una infracción leve puede alcanzar los 100 euros, mientras que si la situación se considera conducción negligente, por ejemplo porque el animal compromete claramente el control del vehículo, la sanción puede ascender a 200 euros.
Por eso, más que pensar únicamente en evitar una multa, la prioridad debe ser impedir cualquier interferencia entre la mascota y quien conduce. El Reglamento General de Circulación obliga expresamente al conductor a garantizar la adecuada colocación de los animales transportados.
Si deseas leer más artículos parecidos a La Guardia Civil avisa: “Si vas a viajar con tu mascota en coche, utiliza siempre un sistema de retención homologado, puede poner en peligro a todos los ocupantes”, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Cuidados básicos.
- DGT / Mascotas en el coche: la familia… y uno más / https://www.dgt.es/comunicacion/noticias/como-transportar-mascotas-con-seguridad
