La Policía interviene 29 ajolotes mexicanos en Granada que eran vendidos ilegalmente

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 20 agosto 2026
Imagen: EFE/ Policía Nacional Adscrita Junta de Andalucía

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El ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum) parece diseñado para llamar la atención. Sus branquias externas, que sobresalen a ambos lados de la cabeza, sus pequeños ojos y la forma de su boca, semejante a una sonrisa permanente, han contribuido a convertirlo en uno de los animales exóticos más reconocibles y demandados.

Esa popularidad también obliga a controlar su comercio. La Unidad de Policía Nacional Adscrita a Andalucía ha intervenido en Granada 29 ajolotes mexicanos que estaban siendo comercializados ilegalmente. Una persona de nacionalidad mexicana está siendo investigada por su presunta participación en un delito relativo a la protección de la fauna silvestre.

Según la investigación, no disponía de la documentación necesaria para acreditar el origen legal y la trazabilidad de los animales ni de los documentos exigidos para comerciar con especies protegidas. Los ejemplares fueron trasladados al Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico de Jerez, donde permanecen bajo supervisión especializada.

Qué tiene de especial el ajolote, el anfibio mexicano que nunca completa su metamorfosis

El ajolote es un anfibio endémico de México. En estado silvestre, su presencia está actualmente restringida fundamentalmente al sistema de canales de Xochimilco, en Ciudad de México. Su situación resulta especialmente delicada por la degradación del hábitat, la contaminación, la expansión urbana y la introducción de especies como carpas y tilapias.

Una de sus peculiaridades biológicas es la neotenia: alcanza la madurez sexual conservando características propias de su etapa larvaria, incluidas sus características branquias externas. A diferencia de otros anfibios, permanece ligado por completo al medio acuático durante toda su vida.

También posee una sorprendente capacidad para regenerar extremidades y otros tejidos, motivo por el cual se ha convertido en un importante organismo modelo para la investigación científica.

Su situación ofrece una paradoja. Existen numerosos ejemplares criados en cautividad alrededor del mundo, mientras que la población silvestre se encuentra gravemente amenazada.

El ajolote mexicano está incluido desde 1975 en el Apéndice II de CITES, el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. Su comercio internacional, por tanto, está controlado y debe respetar los requisitos establecidos para demostrar el origen legal de los ejemplares.

¿Es legal tener ajolotes en España? La diferencia entre tenerlos como mascota y venderlos ilegalmente

Aquí es importante distinguir entre la especie y la operación descubierta en Granada. La tenencia de un ajolote no convierte automáticamente a su propietario en autor de una actividad ilegal.

La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales introdujo en España un listado positivo que determinará qué especies silvestres pueden mantenerse como animales de compañía. El artículo 35 contempla expresamente la creación, entre otros, de un listado para anfibios.

Mientras se desarrolla ese sistema, la disposición transitoria quinta establece que las especies silvestres en cautividad que ya se mantenían, criaban o comercializaban como animales de compañía y que no estén afectadas por las prohibiciones de la disposición transitoria segunda continúan rigiéndose por las disposiciones relativas a los animales de compañía hasta que se apruebe el listado que les corresponda.

Esto no elimina las restantes normas aplicables. En el caso del ajolote resulta especialmente importante la regulación internacional derivada de CITES.

Por eso, el problema de Granada no fue simplemente que alguien tuviera 29 ajolotes. Durante la investigación policial se comprobó que la persona investigada no podía acreditar documentalmente su origen legal ni su trazabilidad.

Imagen: EFE/ Policía Nacional Adscrita Junta de Andalucía

Por qué el ajolote se ha convertido en una mascota tan popular y cuánto puede costar

El extraordinario aspecto del ajolote explica buena parte de su popularidad. A ello se suma la existencia de ejemplares criados en cautividad con diferentes coloraciones, desde animales oscuros próximos al aspecto silvestre hasta variedades leucísticas de cuerpo claro y branquias rosadas.

Las redes sociales y la cultura popular han multiplicado además su visibilidad. El resultado es un animal inmediatamente reconocible y atractivo para el mercado de mascotas exóticas.

Eso no significa que todos los ajolotes que se venden procedan de capturas ilegales en Xochimilco. Existe cría en cautividad desde hace décadas y buena parte de los ejemplares disponibles en el mercado de mascotas procede de ella. Precisamente por eso resulta fundamental conservar documentos que permitan demostrar el origen de cada animal.

El precio tampoco es uniforme. Depende de factores como la edad, el tamaño, la coloración y el criador. En el mercado europeo pueden encontrarse ejemplares por varias decenas de euros, mientras que determinadas coloraciones o ejemplares seleccionados pueden alcanzar precios superiores.

No resulta riguroso, en cambio, multiplicar un supuesto precio medio por los 29 animales de Granada para calcular el valor de la intervención: las autoridades no han comunicado una tasación oficial de los ejemplares recuperados.

La demanda comercial puede convertirse en un problema cuando los animales se introducen en el mercado sin documentación, cuando se realizan movimientos internacionales sin los permisos necesarios o cuando resulta imposible conocer si realmente proceden de cría en cautividad.

Imagen: EFE/ Policía Nacional Adscrita Junta de Andalucía

La gran paradoja del ajolote: es una mascota popular, pero está al borde de desaparecer en la naturaleza

La intervención de Granada tampoco parece un hecho completamente aislado. Las autoridades andaluzas la han presentado como la segunda operación de estas características desarrollada en España, aunque la información oficial difundida no aporta suficientes detalles sobre el primer caso como para establecer una comparación directa.

El episodio se integra además en un problema mucho mayor: el tráfico ilegal de fauna silvestre. CITES regula actualmente el comercio internacional de decenas de miles de especies de animales y plantas precisamente para impedir que su explotación comercial amenace su supervivencia.

En España, además del régimen CITES, determinadas conductas pueden llegar al ámbito penal. El Código Penal español contempla delitos relacionados con especies protegidas de fauna silvestre, aunque la aplicación de cada artículo depende de las circunstancias concretas, la especie, su protección jurídica y los hechos acreditados.

En Granada, por el momento, se habla de una persona investigada, no condenada. Será el procedimiento correspondiente el que determine finalmente si existe responsabilidad penal.

Los 29 animales se encuentran ahora en el Zoobotánico de Jerez porque mantener un ajolote tampoco es tan sencillo como puede sugerir su aspecto. Es una especie totalmente acuática y particularmente sensible a factores como la temperatura y la calidad del agua, por lo que necesita unas condiciones ambientales controladas.

Su historia resume una de las contradicciones del comercio de fauna exótica: un animal puede ser extraordinariamente popular y relativamente abundante en cautividad y, simultáneamente, encontrarse al borde de desaparecer de su ecosistema original.

En el caso del ajolote, comprobar la procedencia y la documentación no es únicamente una cuestión administrativa: también constituye una herramienta para impedir que la demanda de mascotas agrave la situación de una especie ya amenazada.

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