La psicología explica por qué algunas personas prefieren la compañía de su perro o gato a la de otros seres humanos: “El vínculo es mucho más estable”

 
Por Marta Sarasúa, ATV y etóloga. 30 octubre 2026

Para muchos, la compañía silenciosa que ofrece un perro o un gato puede llegar a resultar mucho más reconfortante que una reunión con amigos, una conversación con un familiar o, simplemente, compartir tiempo con otra persona. Sin duda, pasar una tarde paseando por el campo con el perro o disfrutar de un día de descanso en el sofá junto al gato son planes muy tentadores pero, ¿cómo explica la psicología esta preferencia social?

La respuesta no se basa exclusivamente en la personalidad del tutor. Desear pasar más tiempo con sus animales que con otros seres humanos no implica, necesariamente, que una persona tenga dificultades para relacionarse o sea alguien solitario, independiente o introvertido. Más allá de esto, la investigación científica se apoya en los estudios sobre el vínculo humano-animal para explicar cómo los perros y gatos son capaces de proporcionar tantos beneficios emocionales, apoyo social, seguridad, confianza y compañía como las personas más cercanas.

El apoyo emocional que ofrecen los animales y que no siempre se encuentra en otras personas

Quienes nunca han convivido con un animal o no sienten especial predilección por los perros y los gatos es probable que no sean capaces de comprender cómo la compañía de una mascota puede llegar a ejercer un efecto tan positivo en la vida de sus tutores, hasta el punto de que algunos de ellos prefieren compartir tiempo con sus animales antes que con muchas personas de su entorno.

Una de las principales explicaciones a esto la encontramos en la percepción de apoyo emocional que ofrecen los animales de compañía. Las relaciones humanas son complejas y, en ocasiones, implican conflictos, decepciones, expectativas poco realistas, temor al rechazo, etc. Sin embargo, y a pesar de las dificultades que puedan surgir, el vínculo que se genera con un animal tiende a ser más estable y la relación basada en el cuidado, la empatía y la interacción afectiva favorecen una sensación de apoyo incondicional que no siempre se llega a experimentar con otra persona.

Esta teoría está ampliamente apoyada por la psicología. Una investigación realizada en el año 2011 demostró que las mascotas satisfacen un gran número de necesidades sociales y que son capaces de amortiguar algunas de las emociones negativas asociadas a la soledad o el rechazo. A su vez, otro estudio publicado en el 2009 observó que muchos de sus participantes tendían a recurrir a sus animales en busca de consuelo emocional con mayor frecuencia que a determinados familiares o amistades, debido a la relación de apego que habían establecido con sus mascotas.

No todas las personas desarrollan el mismo vínculo con sus animales

Aunque la convivencia con perros y gatos suponga, en la gran mayoría de los casos, una serie de beneficios a nivel emocional y social, no todas las personas experimentan la misma sensación de apoyo ni tienen una marcada preferencia por pasar tiempo junto a sus animales, en lugar de interactuar con otras personas.

Esta tendencia a priorizar la compañía de una mascota depende en gran medida de la relación de apego que exista entre animal y tutor, así como de la estabilidad y profundidad del vínculo emocional que compartan. Sin embargo, hay que tener en cuenta que mantener un vínculo fuerte con un animal no implica necesariamente una dificultad para establecer relaciones humanas sanas. En la mayoría de los casos, ambas formas de relación se complementan.

Así pues, para algunas personas, compartir tiempo con su perro o su gato constituye una experiencia especialmente cómoda y gratificante. El simple hecho de acariciarla, jugar con ella o descansar a su lado puede ayudarles a sentirse seguras, acompañadas y a desconectar de las preocupaciones diarias.

Preferir la compañía de los animales no implica rechazar las relaciones humanas

Es importante distinguir entre el hecho de disfrutar de la compañía animal y el de evitar de manera sistemática las relaciones sociales por miedo, malestar o inseguridad.

Para la mayoría de tutores, sus animales de compañía forman parte de una red afectiva que, además, incluye ciertos familiares, amistades u otras personas significativas. Por otra parte, para otros tutores que cuentan con un menor apoyo social, sus mascotas pueden llegar a representar su principal fuente de compañía y consuelo. Ambas situaciones requieren interpretaciones diferentes.

La cuestión no radica en cuánto se quiere a un animal, sino en qué lugar ocupa esa relación en la vida del tutor. Si compartir tiempo con un perro o un gato aporta un bienestar extra, a la vez que la persona posee otras relaciones satisfactorias, no hay ningún motivo para considerar la preferencia por los animales como problema. Ahora bien, si el tutor evita cualquier contacto humano o experimenta un aislamiento que le causa sufrimiento, es importante explorar qué está ocurriendo y buscar ayuda profesional cuando sea necesario.

En definitiva, la ciencia y, en concreto, la psicología nos ayuda a comprender cómo el vínculo con los animales responde a necesidades emocionales complejas. Mientras que para algunas personas, su perro o su gato representa una compañía reconfortante; para otras, constituye un apoyo fundamental en momentos difíciles. Preferir a los animales sobre los seres humanos no es algo que defina, en sí mismo, la personalidad ni la salud mental de nadie: para comprender esta decisión, hay que mirar más allá y conocer las circunstancias de cada individuo.

Bibliografía
  • Kurdek, L. A. (2009). Pet dogs as attachment figures for adult owners. Journal of Family Psychology, 23(4), 439–446. https://doi.org/10.1037/a0014979
  • McConnell, A. R., Brown, C. M., Shoda, T. M., Stayton, L. E., & Martin, C. E. (2011). Friends with benefits: On the positive consequences of pet ownership. Journal of Personality and Social Psychology, 101(6), 1239–1252. https://doi.org/10.1037/a0024506
  • Northrope, K., Ruby, M. B., & Howell, T. J. (2024). How attachment to dogs and to other humans relate to mental health. Animals, 14(19), Article 2773. https://doi.org/10.3390/ani14192773
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