La Universidad de Cornell identifica por primera vez el síndrome de Marfan en gatos: el caso de los hermanos Gary y Shaggy

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 6 octubre 2026
Imagen: Gary (izquierda) y Shaggy (derecha) / Nicole Desmond / Universidad de Cornell

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Dos gatos domésticos atendidos e investigados por especialistas de la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York (Estados Unidos), han permitido describir por primera vez el síndrome de Marfan en esta especie desde el punto de vista clínico y molecular.

Gary y Shaggy son hermanos y comparten una alteración del gen FBN1, responsable en los seres humanos de esa patología hereditaria que afecta al tejido conjuntivo.

El descubrimiento no se limita a encontrar en los animales una mutación parecida a la humana. Los investigadores comprobaron que los gatos reunían varias de las manifestaciones consideradas características del síndrome y estudiaron qué estaba ocurriendo en sus tejidos. Los resultados, publicados en la revista científica Scientific Reports, ofrecen así una nueva referencia para reconocer casos similares en medicina veterinaria.

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Las patas largas fueron solo el comienzo: después aparecieron problemas oculares y cardiovasculares

Gary y Shaggy ya resultaban peculiares cuando eran pequeños debido a la longitud de sus extremidades. Por sí sola, esta característica no permitía diagnosticar ninguna enfermedad. Con el tiempo, sin embargo, aparecieron señales mucho más reveladoras.

Los dos desarrollaron luxación bilateral del cristalino, es decir, un desplazamiento de la lente situada en el interior del ojo, y dilatación de la raíz de la aorta. La combinación de anomalías esqueléticas, oculares y cardiovasculares recordaba notablemente al síndrome de Marfan humano.

Esta coincidencia tiene una explicación biológica. El tejido conjuntivo proporciona soporte y estructura a numerosas partes del organismo, y la fibrilina-1 es una de las proteínas fundamentales para su funcionamiento. Se encuentra en estructuras relacionadas con los vasos sanguíneos, huesos, ligamentos, piel y ojos.

El gen que contiene las instrucciones para producirla es FBN1. En las personas, determinadas variantes de este gen pueden provocar síndrome de Marfan y ocasionar desde extremidades y dedos desproporcionadamente largos hasta desplazamiento del cristalino o alteraciones potencialmente graves de la aorta.

El equipo dirigido desde la Universidad de Cornell decidió averiguar si una alteración de ese mismo gen podía explicar el extraordinario conjunto de síntomas observado en los dos gatos.

Imagen: Gary (izquierda) y Shaggy (derecha) / Nicole Desmond / Universidad de Cornell

Los dos gatos compartían una variante genética muy poco frecuente

La secuenciación del genoma proporcionó una de las evidencias más importantes del estudio. Gary y Shaggy poseían una variante de FBN1 situada en una región implicada en el correcto procesamiento de las instrucciones genéticas. Ambos tenían dos copias de esa variante, una procedente de cada progenitor.

Los científicos compararon además el hallazgo con los datos genéticos de una cohorte de más de 1.000 gatos y no encontraron la variante en ninguno de ellos. Esto reforzó la hipótesis de que no se trataba simplemente de una variación genética común de la especie.

La investigación fue todavía más lejos. Mediante secuenciación de ARN con tecnología Oxford Nanopore se comprobó que la mutación interfería con el proceso conocido como splicing, mediante el cual las células preparan la información genética antes de producir una proteína.

En aproximadamente el 73 % de los transcritos analizados se omitía el exón 22 de FBN1. Esa pérdida afecta a una región importante para el plegamiento y la estabilidad de la fibrilina-1.

Sin embargo, el defecto no anulaba completamente el funcionamiento del gen. Una parte de los transcritos continuaba procesándose normalmente y podía proporcionar fibrilina funcional. Los autores describen por ello la variante como “hipomórfica”: reduce la actividad normal, pero no la elimina.

Este detalle podría explicar un aspecto aparentemente contradictorio del caso. En humanos, una sola copia alterada de FBN1 puede bastar para desarrollar el síndrome de Marfan, mientras que Gary y Shaggy poseían la variante en las dos copias del gen y, aun así, lograron alcanzar la edad adulta.

La aorta aportó otra pista clave para confirmar el síndrome

La confirmación no procedió únicamente de la genética. Los investigadores pudieron estudiar microscópicamente tejido de la aorta ascendente de uno de los gatos afectados y observaron alteraciones en sus fibras elásticas.

El análisis reveló fibras desorganizadas y fragmentadas, compatibles con un funcionamiento deficiente de la fibrilina-1 y con la degeneración de la capa media de la aorta que también puede encontrarse en pacientes humanos con síndrome de Marfan.

La afectación cardiovascular es especialmente relevante porque la aorta soporta una elevada presión al transportar la sangre desde el corazón hacia el resto del organismo. En el síndrome de Marfan humano, su progresiva dilatación puede aumentar el riesgo de aneurisma y disección aórtica, una complicación potencialmente mortal.

El hallazgo en estos gatos demuestra además la utilidad de la medicina comparada: enfermedades producidas por mecanismos genéticos semejantes pueden ofrecer información relevante cuando aparecen espontáneamente en otras especies.

Los investigadores, sin embargo, no sostienen que el síndrome de Marfan sea una enfermedad frecuente ni hasta ahora inadvertida entre los gatos. Gary y Shaggy representan la primera caracterización fenotípica y molecular conocida de la enfermedad en gatos domésticos, una formulación más precisa que afirmar que son necesariamente los primeros felinos que la han padecido.

El trabajo abre ahora una posibilidad práctica. Conocer la variante y sus manifestaciones puede ayudar a los veterinarios a investigar futuros gatos que presenten conjuntamente extremidades desproporcionadamente largas, luxación del cristalino y dilatación de la aorta. También proporciona una base para desarrollar pruebas genéticas específicas.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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