Liva, la perra que detecta dinero, recibe el premio a “Mejor perra operativa”: así trabaja una de las estrellas de la Guardia Civil
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No persigue delincuentes a toda velocidad ni aparece colgada de un helicóptero en operaciones cinematográficas. El talento de Liva es mucho más silencioso: detectar dinero oculto donde casi nadie podría encontrarlo. Entre dobles fondos, maletas, vehículos, ropa o compartimentos improvisados, esta perra de la Guardia Civil acaba de convertirse en una de las grandes protagonistas del mundo canino operativo español.
La Unidad Cinológica Central ha confirmado que Liva recibió el Premio de Servicios Distinguidos 2025 a “Mejor perra operativa”, concedido por el Centro Militar Canino de la Defensa (CEMILCANDEF), dependiente del Ministerio de Defensa. Se trata del reconocimiento más importante que puede recibir un perro de trabajo dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas españolas.
En estos premios participan unidades del Ejército de Tierra, Infantería de Marina, Ejército del Aire y del Espacio, Guardia Real, Unidad Militar de Emergencias, Policía Nacional y Guardia Civil. En otras palabras: Liva compite contra algunos de los perros más preparados del país.
Así trabaja Liva, la perra que puede encontrar dinero oculto en segundos
El trabajo de Liva pertenece a una de las áreas más llamativas de la cinología policial moderna: la detección de divisas. Estos perros están entrenados para localizar grandes cantidades de dinero escondidas en operaciones vinculadas al narcotráfico, blanqueo de capitales, fraude o redes criminales.
Aunque mucha gente asocia a los perros policiales con drogas o explosivos, los detectores de dinero son cada vez más importantes en investigaciones económicas. El papel moneda tiene un olor muy particular compuesto por tintas, algodón, fibras y residuos químicos que los perros pueden identificar incluso cuando los billetes están ocultos entre otros materiales.
La capacidad olfativa canina sigue pareciendo casi ciencia ficción. Un perro puede llegar a tener hasta 300 millones de receptores olfativos, frente a los aproximadamente seis millones del ser humano. Eso explica por qué animales como Liva pueden detectar pequeñas concentraciones odoríferas en escenarios extremadamente complejos.
Las razas de perros que más se utilizan en la detección policial y por qué son clave
Aunque la Guardia Civil no siempre detalla públicamente todas las características de sus ejemplares operativos, la gran mayoría de perros detectores de dinero y sustancias pertenecen a razas como el pastor belga malinois, el pastor alemán o el labrador retriever.
En el caso de las unidades modernas europeas, el malinois se ha convertido casi en una estrella absoluta. Ágil, obsesivo con el trabajo, resistente al estrés y muy concentrado, este perro belga domina actualmente buena parte de las unidades policiales y militares del continente.
Los labradores, en cambio, suelen destacar en detección gracias a su enorme estabilidad emocional y sociabilidad. Muchos expertos explican que tienen una capacidad extraordinaria para trabajar durante horas sin perder concentración.
Más allá de la raza, los instructores insisten en algo importante: el verdadero secreto está en el vínculo entre el perro y su guía. Las unidades cinológicas suelen funcionar como equipos inseparables donde humano y animal desarrollan rutinas, códigos y formas de comunicación extremadamente precisas.
El entrenamiento que convierte a estos perros en detectores de dinero
La formación puede durar meses e incluso años. Todo empieza como un juego. El perro aprende a asociar un olor concreto (en este caso, el del dinero) con una recompensa positiva. Cada vez que localiza el objetivo recibe un juguete, comida o felicitaciones.
Con el tiempo, los ejercicios se vuelven mucho más complejos: vehículos, habitaciones, equipajes, entornos con distracciones, ruido, calor, tránsito de personas y ocultamientos cada vez más sofisticados.
Lo más impresionante es que muchos de estos perros trabajan sin ladrar ni alterar la escena. Algunos simplemente se sientan o se quedan completamente quietos delante del lugar donde detectan el olor objetivo.
En operaciones reales, esa señal puede ser decisiva para descubrir compartimentos clandestinos o dinero escondido detrás de paneles aparentemente normales.
Los perros policía se han convertido en auténticas estrellas en redes sociales
Las unidades caninas se han convertido además en uno de los rostros más populares de las fuerzas de seguridad españolas. La Guardia Civil y la Policía Nacional acumulan millones de visualizaciones mostrando entrenamientos, rescates, exhibiciones y jubilaciones de perros operativos.
Hay una razón emocional detrás de ese fenómeno: estos animales mezclan disciplina militar con comportamientos que siguen resultando profundamente cotidianos y afectivos. Un perro capaz de detectar explosivos puede segundos después jugar con una pelota como cualquier mascota doméstica.
En España existen historias muy conocidas de perros policiales convertidos en auténticos símbolos públicos. Algunos participaron en rescates tras terremotos, otros localizaron personas desaparecidas y varios recibieron homenajes oficiales tras morir en servicio.
Más de un siglo al servicio de la seguridad: el papel clave de los perros en estos cuerpos
La relación entre perros y cuerpos de seguridad tiene más de cien años de historia moderna. A comienzos del siglo XX ya existían unidades caninas policiales organizadas en Europa, especialmente en Bélgica y Alemania.
Con el tiempo, las especialidades se multiplicaron: detección de drogas, explosivos, rescate, búsqueda de cadáveres, localización de personas desaparecidas, intervención táctica y detección de acelerantes de incendio, entre otras.
España cuenta hoy con algunas de las unidades cinológicas más reconocidas de Europa. La Guardia Civil utiliza perros en aeropuertos, puertos, fronteras, estaciones, dispositivos antiterroristas y operaciones judiciales complejas.
Otro detalle que suele despertar interés es qué ocurre cuando estos perros dejan el servicio activo. En muchos casos, permanecen viviendo con sus propios guías. Después de años de trabajo conjunto, la separación sería casi imposible.
Cada vez más asociaciones y campañas reclaman además mejores programas de retiro y adopción para perros policiales y militares, reconociendo que estos animales no son simples herramientas de trabajo, sino agentes fundamentales en muchísimas operaciones.
Por eso premios como el que acaba de recibir Liva tienen también un significado especial. Reconocen la eficacia operativa del animal y los años de entrenamiento y convivencia con su guía.
Mientras los sistemas de escaneo y la inteligencia artificial avanzan en aeropuertos y controles fronterizos, el olfato de un perro continúa siendo una de las herramientas más eficaces del mundo para detectar sustancias, personas o dinero oculto. El caso de Liva, una perra capaz de encontrar fajos escondidos donde casi nadie miraría, es una prueba contundente.
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