De detectar explosivos en los Juegos de París a la jubilación: la emotiva despedida de Max, el labrador de la Guardia Civil que se ha vuelto viral
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La jubilación de un perro de trabajo suele pasar inadvertida para gran parte de la sociedad. Sin embargo, detrás de cada uno de estos animales hay años de entrenamiento, miles de horas de servicio y una contribución fundamental a la seguridad pública. Es el caso de Max, un labrador retriever de la Guardia Civil de Cantabria que acaba de retirarse después de una larga trayectoria como detector de explosivos.
Con 11 años de edad, Max ha pasado nueve años integrado en el Servicio Cinológico de la Guardia Civil de Cantabria. Durante ese tiempo participó en dispositivos de seguridad de gran relevancia, desde inspecciones preventivas en aeropuertos y puertos hasta eventos internacionales de máxima exigencia. Entre ellos destacan la Cumbre Europea celebrada en Cantabria y los recientes Juegos Olímpicos de París, donde trabajó junto a su guía en la revisión de hoteles y sedes deportivas para detectar posibles amenazas explosivas.
Ahora, tras finalizar su etapa operativa, ha sido adoptado y permanecerá en Cantabria disfrutando de una nueva vida alejada del uniforme y de las misiones de seguridad.
La nueva misión de Chini tras la jubilación de Max en la Guardia Civil
La despedida de Max también ha servido para presentar a su sustituta: Chini, una pastor holandés de cuatro años que ya se encuentra operativa en el Servicio Cinológico de Cantabria. Será ella quien asuma a partir de ahora las tareas de detección de explosivos que durante años desempeñó el veterano labrador.
Mientras tanto, Max afronta una etapa muy diferente. Atrás quedan las inspecciones de seguridad, los desplazamientos y las operaciones especiales. Después de años contribuyendo a proteger a miles de personas, su misión ahora es mucho más sencilla: descansar.
Su historia recuerda que los perros de servicio son mucho más que una herramienta de trabajo. Son animales que desarrollan vínculos estrechos con sus guías, aprenden tareas complejas y dedican buena parte de su vida al servicio público. Garantizarles una jubilación digna constituye una forma de reconocer una labor que, aunque muchas veces invisible, resulta fundamental para la seguridad y el bienestar de la sociedad.
Por qué los perros pueden detectar explosivos que una persona jamás percibiría
Los perros especializados en la detección de explosivos constituyen una de las herramientas más eficaces de los cuerpos policiales y militares de todo el mundo. Su extraordinaria capacidad olfativa les permite identificar cantidades mínimas de sustancias químicas asociadas a explosivos que resultarían prácticamente imposibles de detectar para una persona.
Según estudios publicados por organismos como la American Kennel Club y el National Institute of Standards and Technology, un perro puede llegar a poseer entre 200 y 300 millones de receptores olfativos, frente a los aproximadamente seis millones del ser humano.
Esta capacidad convierte a animales como Max en aliados esenciales para inspeccionar infraestructuras críticas, eventos multitudinarios, estaciones, aeropuertos o instalaciones gubernamentales.
La Guardia Civil cuenta con unidades caninas especializadas en distintas tareas, entre ellas la detección de explosivos, drogas, dinero, rescate de personas y búsqueda en grandes áreas. En Cantabria, actualmente trabajan diez perros adscritos a diferentes especialidades.
La edad a la que suelen retirarse los perros policiales y militares
No existe una edad fija para todos los perros de servicio. La retirada depende de factores como la condición física, la capacidad de trabajo, la salud articular o la pérdida progresiva de facultades sensoriales.
En líneas generales, muchos perros policiales y militares comienzan a retirarse entre los 8 y los 11 años, aunque algunos pueden prolongar su actividad si mantienen un excelente estado físico.
El envejecimiento canino afecta especialmente a funciones clave para estos animales, como la movilidad, la resistencia física o la agudeza olfativa. Diversos trabajos científicos han demostrado que, al igual que ocurre en los humanos, el envejecimiento puede provocar cambios cognitivos y sensoriales que hacen recomendable una reducción progresiva de la actividad laboral.
Por ello, los cuerpos de seguridad suelen establecer programas específicos para garantizar una retirada adecuada y evitar que los animales continúen trabajando cuando ya no pueden hacerlo con plenas garantías.
Qué pasa con los perros de la Guardia Civil cuando se jubilan
Una de las cuestiones que más interés despierta entre los ciudadanos es qué sucede con estos animales cuando finalizan su vida profesional.
En el caso de la Guardia Civil, la primera opción suele ser que el perro permanezca con el agente con el que ha trabajado durante años. La fuerte relación que se establece entre guía y animal favorece una transición más sencilla y reduce el estrés asociado al cambio de entorno.
Cuando esta posibilidad no existe, los perros pueden ser dados en adopción a través de la asociación Héroes de 4 Patas, creada en 2015 por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con el objetivo de encontrar hogares adecuados para perros jubilados de la Guardia Civil, Policía Nacional, Fuerzas Armadas y otros servicios públicos.
La organización se encarga de evaluar a los adoptantes y buscar familias capaces de cubrir las necesidades específicas de animales que, aunque estén retirados, pueden requerir cuidados propios de la edad avanzada.
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