Los perros de rescate también se jubilan: la emotiva despedida de India tras casi una década salvando vidas
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Durante años, cada vez que sonaba un aviso para localizar a una persona desaparecida, India estaba preparada para salir junto a su guía. La perra de la Unidad Canina de la Agrupación de Protección Civil de Vinaròs (Castellón) participó en numerosos entrenamientos y operativos de búsqueda, convirtiéndose en una pieza habitual de los dispositivos de emergencia de la comarca.
Ahora ha llegado el momento de dejar atrás esa intensa actividad. La agrupación quiso despedirla con un homenaje en el que compañeros, voluntarios y vecinos reconocieron la labor desarrollada durante casi una década. El acto no fue únicamente un agradecimiento a un animal muy querido dentro del equipo; también sirvió para poner en valor el trabajo que realizan los perros especializados en rescate, capaces de localizar personas desaparecidas allí donde los medios tecnológicos o las búsquedas convencionales encuentran mayores dificultades.
India se jubila junto a su guía tras años de servicio en Protección Civil de Vinaròs
Según explicó Protección Civil de Vinaròs, India cierra una etapa marcada por la constancia, el entrenamiento y la estrecha compenetración con su guía, un vínculo imprescindible para que un perro de rescate pueda desarrollar su trabajo con eficacia.
Tras años de servicio, comenzará ahora una jubilación tranquila junto a la persona con la que ha compartido cientos de horas de formación y actuaciones.
El olfato que salva vidas: cómo trabajan los perros de rescate en una emergencia
Los perros de rescate forman parte de los equipos de emergencia especializados en la búsqueda de personas desaparecidas, sepultadas bajo escombros o perdidas en grandes superficies naturales.
Su principal herramienta es el olfato. Mientras una persona dispone de alrededor de seis millones de receptores olfativos, un perro puede superar los 200 millones -e incluso los 300 millones en determinadas razas-, lo que les permite detectar partículas olorosas prácticamente imperceptibles para los humanos.
En función del tipo de misión existen distintas especialidades. Algunos perros trabajan siguiendo el rastro concreto dejado por una persona, mientras que otros realizan búsquedas de "venteo", detectando el olor transportado por el viento en grandes áreas abiertas. También existen unidades especializadas en estructuras colapsadas tras terremotos o explosiones y equipos entrenados para localizar restos humanos.
La International Rescue Dog Organisation (IRO), una de las principales organizaciones internacionales dedicadas a esta disciplina, establece estándares de entrenamiento y certificación utilizados por numerosos equipos europeos.
Los perros de rescate no trabajan por obligación: aprenden a salvar vidas jugando
Aunque pueda parecer lo contrario, un perro de rescate no trabaja por obligación ni porque comprenda la gravedad de una emergencia.
Su entrenamiento comienza cuando todavía es un cachorro y se basa casi exclusivamente en el juego. El animal aprende a asociar la localización de una persona con una recompensa inmediata: un juguete, una pelota o una sesión de juego con su guía.
Con el paso de los meses, esos ejercicios se vuelven progresivamente más complejos. El perro aprende a trabajar en bosques, montañas, edificios abandonados o grandes superficies, siempre manteniendo la motivación mediante el refuerzo positivo.
La Federación Cinológica Internacional (FCI) recoge reglamentos específicos para las pruebas de perros de rescate que evalúan tanto las capacidades del animal como la coordinación con su guía.
Entre los ocho y los diez años: cuándo suele llegar la jubilación de los perros de rescate
No existe una edad obligatoria para dejar el servicio activo. La decisión depende del estado físico del animal, de las revisiones veterinarias y de la valoración realizada por su guía y por la organización a la que pertenece.
En muchos casos, la jubilación llega entre los ocho y los diez años, aunque algunos perros continúan colaborando algo más si mantienen una excelente condición física.
El objetivo no es apurar al máximo sus capacidades, sino garantizar su bienestar. El trabajo de búsqueda implica recorrer largas distancias, superar obstáculos, mantener una elevada concentración y soportar condiciones ambientales que pueden resultar muy exigentes.
Cuando termina su carrera, la inmensa mayoría de estos perros permanece con el mismo guía con el que ha trabajado durante años. La relación entre ambos suele ser tan estrecha que resulta impensable una separación.
Pastor belga malinois, labrador o border collie: las razas más usadas como perros de rescate
Aunque prácticamente cualquier perro con las aptitudes adecuadas puede llegar a convertirse en un buen rescatador, algunas razas destacan por reunir cualidades especialmente apreciadas.
Entre las más utilizadas por los equipos españoles figuran el pastor belga malinois, muy valorado por su energía y resistencia; el pastor alemán, tradicional en labores de rescate y seguridad; el labrador retriever, conocido por su excelente capacidad olfativa y carácter equilibrado; el border collie, extremadamente inteligente, y el golden retriever, que combina una gran predisposición al aprendizaje con un temperamento muy sociable.
Más que la raza, sin embargo, los especialistas destacan aspectos como la motivación por el juego, la estabilidad emocional, la capacidad de concentración y la buena relación con el guía.
El trabajo silencioso de los perros de rescate en España: entrenan todo el año para cuando cada minuto cuenta
La participación de unidades caninas está contemplada dentro del sistema español de emergencias. La Ley 17/2015, del Sistema Nacional de Protección Civil, establece el marco general de coordinación entre administraciones para responder a situaciones de emergencia, en las que los equipos especializados de búsqueda desempeñan un papel fundamental.
En España, además de Protección Civil, intervienen habitualmente unidades caninas de bomberos, Guardia Civil, policías autonómicas y organizaciones de voluntariado especializadas, que entrenan durante todo el año para mantener operativas tanto a las personas como a los perros.
La jubilación de India marca el final de una etapa, pero no el fin del vínculo construido con su guía. Como sucede con la mayoría de perros de rescate, seguirá viviendo con la persona con la que compartió años de entrenamiento, desplazamientos y búsquedas.
Su historia recuerda que detrás de cada operativo hay animales que dedican buena parte de su vida a ayudar a encontrar personas en situaciones críticas. Un trabajo silencioso que rara vez ocupa titulares, pero que puede resultar decisivo cuando cada minuto cuenta.
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