Los expertos lo aclaran: los gatos no siempre se sienten amenazados cuando los miras fijamente a los ojos
Ver fichas de Gatos
Durante años, hemos escuchado que sostener la mirada a un gato puede interpretarse como un reto y corremos el riesgo de ser atacados. La idea ha ido calando tanto, que muchos tutores evitan el contacto visual prolongado por miedo a incomodar a su felino o provocar una reacción negativa. Sin embargo, esta creencia no es del todo cierta.
El veterinario Carlos Gutiérrez es claro: “Hay que dejar de repetir sin cuestionar eso de que no puedes mirar a tu gato a los ojos”. La realidad es mucho más compleja. La mirada sostenida puede ser una señal de amenaza en algunos casos, pero también de confianza y afecto. Todo depende del contexto, del carácter del gato y de la relación que tenga contigo.
El mito sobre mirar a los gatos a los ojos no siempre es verdad
Son muchos los mitos y leyendas urbanas que rodean a los gatos desde hace siglos. Algunas historias, como las que envuelven a las gatas tricolor, se asocian con la buena suerte, pero otras creencias son negativas y han dañado considerablemente la imagen de estos increíbles animales.
En este caso, los expertos son tajantes e insisten en basarnos únicamente en la evidencia científica. La afirmación de que mirar a un gato siempre es malo simplifica su comportamiento y lo reduce a una única verdad, que no es del todo cierta. Según el veterinario Carlos Gutiérrez, esta idea parte de una base real, pero que se ha llevado al extremo hasta convertirse en una norma general que no se sostiene.
No todos los gatos reaccionan igual: la clave está en la socialización
Uno de los factores más importante es el grado de socialización del gato. Si no está acostumbrado al contacto humano, o sus experiencias con personas han sido negativas, es lógico que no interprete la mirada humana de la misma forma que lo haría un gato que recibe el cariño de sus tutores a diario.
Tal y como señala Carlos, en los gatos que no han sido socializados, “sí se ha demostrado que puede generar cierta incomodidad que un humano les mire durante un buen rato”.
En estos casos, el gato puede percibir esa mirada fija como una amenaza o un reto. Y no lo interpreta de esta forma por casualidad: esto se explica por su naturaleza. En el reino animal, las presas tienen los ojos ubicados en los laterales de la cabeza, mientras que los depredadores en la parte frontal. Los depredadores suelen mantener el contacto visual directo para retar a otros, por ejemplo, por un territorio o alimento.
En este contexto, tanto los gatos como nosotros encajaríamos en el rol de depredador. Por eso, un gato desconocido y no socializado puede sentirse amenazado si siente que otro “depredador” le sostiene la mirada. En esa situación, no sabe cuál es nuestra intención, si somos un peligro o no, y lo más probable es que salga corriendo.
Entre gatos, también utilizan ese intercambio de mirada fija antes de una pelea para retarse, medir sus fuerzas o la distancia entre ellos. Pero, como aclara el veterinario, “los gatos no utilizan con las personas el mismo código de lenguaje a través de la mirada, sobre todo si hemos construido una buena relación con nuestro gato”. Por tanto, que tu gato te sostenga la mirada tampoco significa que quiera retarte o amenazarte.
Las señales que indican que un gato está incómodo cuando lo miras fijamente
Saber interpretar el lenguaje corporal es clave para entender qué quiere y cómo se siente tu gato. Pero también es importante para aprender a identificar cuándo un gato desconocido se siente incómodo con nuestra presencia.
Los veterinarios y expertos en comportamiento felino describen algunas señales claras que pueden manifestar incomodidad cuando miramos fijamente a un gato:
- Orejas hacia atrás.
- Cuerpo rígido o inmóvil.
- Agacharse ligeramente en posición de huida.
- Esconderse.
Si observas cualquiera de estas señales en un gato, lo más probable es que lo esté pasando mal y lo más recomendable es dejar de mirarlo.
Si el gato se siente observado, no cometas estos errores comunes
Uno de los errores más habituales es insistir cuando el gato ya ha mostrado signos claros de incomodidad. En este caso, Carlos Gutiérrez es claro: “Si estamos viendo que ese lenguaje se está dando en el gato, el hecho de aproximarnos ya es una violación de su espacio”.
Por ello, forzar la interacción puede provocar en el animal respuestas defensivas como bufidos, pelo erizado, arañazos o mordiscos. Los expertos coinciden en que la voz ligeramente aguda y pausada puede calmar a los gatos, pero si al animal no quiere establecer contacto, lo mejor es no acercarnos ni molestarlo.
Entonces, ¿cuál es la mejor forma de actuar? Sencillo: respetando su espacio y dejándolo tranquilo.
Cuando mirar a tu gato a los ojos se convierte en una señal de confianza
Aunque en algunos casos la mirada sostenida puede interpretarse como una amenaza, los expertos señalan que en la mayoría de los casos actúa más como una herramienta de comunicación valiosa y positiva.
Estudios recientes han demostrado que mirar a los ojos a seres queridos aumenta los niveles de oxitocina, la llamada “hormona del amor”. Esto no solo nos ocurre a los humanos cuando miramos a nuestros animales, también les pasa a ellos cuando nos miran a nosotros, siempre que exista un vínculo de afecto y confianza.
Además, un estudio realizado en 2020 demostró que los gatos miran a sus humanos entrecerrando los ojos lentamente para transmitirles que se sienten seguros y en confianza. En otras palabras: esta mirada con parpadeo lento es una forma de decir “te quiero”. Y tú también puedes decírselo devolviéndole el gesto.
El secreto, según los expertos: observar a tu gato y no seguir las reglas generales
No existe una normal universal que sirva para todos los gatos. Algunos interpretarán la mirada fija como un peligro, mientras que otros la verán como una señal de cariño y confianza.
Cada gato tiene su carácter, su historia y su forma de relacionarse con los humanos. Si vives con uno y has construido un vínculo sano, podrás sostenerle la mirada sin que ello suponga un problema. Más bien, lo interpretará como algo bueno, sobre todo si la acompañas de un parpadeo lento.
La clave, siempre, está en observar y respetar. Porque al final, como resume Carlos Gutiérrez, todo se reduce a lo siguiente: no se trata de seguir reglas, sino de entender a tu gato.
Si deseas leer más artículos parecidos a Los expertos lo aclaran: los gatos no siempre se sienten amenazados cuando los miras fijamente a los ojos, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades del mundo animal.