Los perros no saltan sobre las personas al saludar por falta de educación: la razón detrás de este comportamiento

 
Por Marta Sarasúa, ATV y etóloga. 6 septiembre 2026

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Muchos perros acostumbran a saludar de manera excesivamente efusiva, saltando insistentemente sobre todo aquel que se encuentran y pudiendo llegar a resultar algo invasivos. Hay quienes consideran que este comportamiento es producto de una mala educación, pero lo cierto es que la manera en la que se educa al animal no es el único factor determinante de la conducta.

Los canes tienen su propio lenguaje y es fundamental aprender a observarlo e interpretarlo para así conocer qué es lo que el animal nos está queriendo transmitir, qué es lo que siente y, sobre todo, cómo podemos responder nosotros para mejorar su calidad de vida.

Los perros no saltan para molestarnos: es una conducta natural que conservan de sus antepasados

No todos los perros tienen tendencia a saltar sobre las personas a modo de saludo, pero muchos sí que lo hacen y no es casualidad. Los canes llevan miles de años conviviendo con los seres humanos pero todavía conservan una serie de conductas naturales que provienen de sus antepasados y que se han ido propagando generación tras generación.

Uno de estos comportamientos es, precisamente, el hecho de saludar a otros individuos, especialmente si mantiene con ellos una relación afectiva, a través de un contacto directo con su rostro. Los perros que se conocen y que se alegran de verse, lo demuestran olfateándose y lamiéndose el hocico mutuamente y lo mismo hacen con nosotros, tratando de alcanzar nuestra cara a través de saltos. Es por este motivo que, cuando nos agachamos para saludar a nuestro perro, este estira su cuello para poder acceder más fácilmente a nuestra cara y comienza a lamerla y a darle pequeños mordisquitos.

Además, la sobreexcitación que sienten muchos perros cuando una persona les saluda por la calle o cuando su tutor llega a casa favorece todavía más que se produzca una conducta “explosiva”, pues el animal experimenta una emoción tan intensa que puede perder de manera momentánea la capacidad de autocontrol, por muy educado que esté.

Según el antrozoológo John Bradshaw, algunos comportamientos que los tutores de perros consideran problemáticos son, en realidad, adaptaciones evolutivas que han perdido su función original al trasladarse a un entorno más humanizado. En este contexto, el salto no constituye un acto de rebeldía, sino una conducta perfectamente lógica desde un punto de vista evolutivo.

Aunque saltar es una conducta innata, los perros pueden aprender a saludar de otra manera

Este comportamiento es innato en todo perro, incluso en aquellos que han sido firmemente educados desde que son cachorros. Sin embargo, como toda conducta, sí que es posible moldearla y modificarla a través del aprendizaje y teniendo en cuenta las experiencias previas que haya tenido el animal.

Cuando un perro recibe caricias y atenciones tras saltar sobre una persona, el animal asocia este comportamiento con un reforzador muy potente, por lo que lo considera algo positivo y continuará repitiendo la conducta en un futuro, intensificándola y generalizándola a todo tipo de personas.

En cambio, si su experiencia tras saltar es negativa, por ejemplo, si recibe un castigo por ello, es probable que la conducta se reduzca en frecuencia, pero con el inconveniente de que el perro no habrá aprendido qué comportamiento sí es adecuado. En consecuencia, buscará otra manera de calmar la sobreexcitación emocional que siente, por ejemplo, mordisqueando objetos, orinándose o vocalizando en exceso.

Como los perros aprenden mediante asociaciones mentales entre comportamientos y consecuencias, es muy importante procurar que sus experiencias siempre sean positivas pero que, a la vez, se asocien con conductas apropiadas que no resulten lesivas o incómodas para sus tutores.

Para que tu perro deje de saltar sobre las personas, los expertos recomiendan enseñarle una alternativa

Tratar de reprimir a un perro únicamente a través de castigos verbales o físicos cuando salta sobre una persona puede resultar contraproducente, pues el animal quedará confuso, asustado y, desde luego, nunca aprenderá cómo debe comportarse a la hora de saludar a una persona. Un animal frustrado que se educa a base de castigos suele desarrollar problemas comportamentales serios que incluso pueden llegar a afectar a su salud.

Por este motivo, para enseñar a un perro a no saltar sobre las personas, es fundamental, al mismo tiempo que mostramos desaprobación, ofrecerle un comportamiento alternativo y reforzarlo. Así el animal comprenderá cuál es la manera más adecuada de actuar. En este sentido, cuando el peludo levante las patas del suelo, lo ideal sería evitar saludarle efusivamente para no sobreexcitarle más y, en lugar de ello, emitir un suave pero firme “NO”, acompañarle en el movimiento hasta que vuelva a tener las cuatro patas en el suelo y, a continuación, pedirle realizar una acción conocida como “siéntate” o “coge un juguete”. Será está última acción la que reforcemos a través de elogios y caricias para que el comportamiento de saltar se extinga mientras que el comportamiento escogido se repita.

Si te cuesta controlar la impulsividad de tu peludo o no consigues que deje de saltar sobre la gente, lo mejor es buscar asesoramiento de parte de un etólogo canino que te ayude con el proceso de modificación de conducta.

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Bibliografía
  • Bradshaw, J. W. S. (2011). Dog Sense: How the New Science of Dog Behavior Can Make You A Better Friend to Your Pet. Basic Books.
  • Ziv, G. (2017). The effects of using aversive training methods in dogs—A review. Journal of Veterinary Behavior, 19, 50–60. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2017.02.004
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