“Los resultados prometen, pero el ‘Ozempic felino’ no es para todos los gatos”: así funciona el nuevo tratamiento para el sobrepeso
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Una parte importante de los gatos domésticos presenta sobrepeso, una condición que puede afectar seriamente a su salud. Actualmente se están investigando tratamientos inspirados en fármacos utilizados en personas, como los análogos de GLP-1 (por ejemplo, Ozempic), que podrían ayudar en el futuro a controlar el peso en gatos. Sin embargo, estas opciones aún están en fase de estudio y no deben considerarse el tratamiento principal.
La base del control del peso sigue siendo una pérdida progresiva y controlada, basada en una dieta adecuada y un aumento de la actividad física. En este contexto, la investigación veterinaria busca nuevas herramientas que puedan complementar estas estrategias tradicionales en casos concretos. Se trata de un campo en desarrollo que podría cambiar el abordaje de la obesidad felina en los próximos años.
El sobrepeso en gatos: un problema mucho más frecuente de lo que parece
El sobrepeso y la obesidad felina son problemas muy extendidos entre los gatos de hogar, ya que se estima que entre el 30 y el 60 % de los gatos que viven en casa presentan exceso de peso. Entre los principales factores de riesgo se encuentran la esterilización —que reduce las necesidades energéticas pero puede aumentar el apetito—, la falta de actividad física o sedentarismo, el exceso de premios y una alimentación poco controlada.
El exceso de peso en los gatos puede tener graves consecuencias para su salud y bienestar, ya que favorece el desarrollo de enfermedades como la diabetes mellitus, problemas urinarios, articulares y hepáticos. Además, los gatos con sobrepeso presentan intolerancia al ejercicio, dificultades respiratorias, problemas para acicalarse, mayor riesgo en cirugías y anestesias y, en general, una menor esperanza de vida en comparación con un gato con peso ideal.
Los tratamientos tipo “Ozempic” no son adecuados para todos los gatos
Los gatos presentan unas características metabólicas muy particulares, y una pérdida de peso demasiado rápida puede ser peligrosa, ya que puede predisponer a la aparición de lipidosis hepática, una condición potencialmente grave que se produce cuando el gato —especialmente si tiene sobrepeso— pasa uno o dos días sin comer. Por este motivo, se recomienda que la pérdida de peso sea progresiva y controlada, evitando ayunos o reducciones bruscas de la ingesta.
Aunque la mayoría de gatos se benefician de programas de adelgazamiento supervisados junto con el aumento de la actividad física, existen algunos casos en los que, por factores hormonales, genéticos o metabólicos, la pérdida de peso resulta mucho más difícil. En estos animales, este tipo de tratamientos farmacológicos en investigación podrían llegar a ser beneficiosos o ser de ayuda.
En este contexto, se están estudiando nuevos tratamientos inspirados en los principios activos análogos de GLP-1, como el Ozempic utilizado en humanos. Estos fármacos actúan sobre hormonas implicadas en la regulación del apetito, la sensación de saciedad y el control de la glucosa en sangre.
Así funciona el “Ozempic felino”: el implante que reduce el apetito en gatos
Uno de los avances más destacados es el medicamento experimental OKV-119, desarrollado por OKAVA Pharmaceuticals. Se trata de un pequeño implante subcutáneo que libera de forma gradual exenatida, una sustancia con una función similar a los fármacos GLP-1. Mientras que el Ozempic en humanos requiere inyecciones periódicas, este dispositivo está diseñado para actuar durante meses, reduciendo el apetito y favoreciendo una pérdida de peso progresiva, además de mejorar aspectos como la resistencia a la insulina.
Los primeros estudios en grupos reducidos de gatos han mostrado resultados prometedores, con pérdidas superiores al 5 % del peso corporal sin efectos adversos relevantes. Actualmente, se está llevando a cabo el ensayo clínico MEOW-1, que evalúa su seguridad y eficacia en un número mayor de animales para determinar si podría convertirse en una herramienta futura para el manejo del sobrepeso felino.
La prevención sigue siendo más importante que cualquier tratamiento para la obesidad felina
A pesar de la expectación que generan estos fármacos, todavía es necesario confirmar su seguridad a largo plazo, establecer las dosis adecuadas y valorar su coste. Además, aunque podrían convertirse en una ayuda importante frente a la obesidad felina, en ningún caso deben sustituir a la prevención, que incluye una alimentación equilibrada ajustada a las necesidades energéticas del gato, ejercicio, juegos que fomenten la actividad diaria y revisiones veterinarias periódicas.
Sin lugar a duda, la reducción del peso en los gatos disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas al sobrepeso y la obesidad, como la diabetes, los problemas articulares (como la artrosis), enfermedades urinarias, respiratorias o cardiovasculares. Además, el exceso de peso también afecta a la movilidad, dificulta el acicalamiento, favorece problemas cutáneos, reduce la respuesta inmunitaria y aumenta el riesgo anestésico.
Por este motivo, es fundamental mantener a los gatos en un peso adecuado, algo que actualmente se consigue mediante una dieta correcta, ejercicio frecuente y control veterinario. A futuro, algunos casos concretos podrían beneficiarse de tratamientos farmacológicos, siempre bajo supervisión profesional y nunca como sustituto de los hábitos de prevención.
Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.
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