Manuel Manzano, veterinario: “Los gatos se tapan la cara al dormir para proteger sus ojos y sentirse más seguros”

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 20 julio 2026

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Si convives con un gato, probablemente hayas visto la escena decenas de veces. Después de dar varias vueltas sobre sí mismo, el animal se acurruca, recoge las patas delanteras y termina cubriéndose parte del rostro mientras duerme. A simple vista parece una postura simpática, casi humana, pero para los especialistas responde a mecanismos mucho más complejos relacionados con la protección, el descanso y la forma en que los felinos perciben el mundo.

El veterinario Manuel Manzano, responsable del canal Veterinario Gratis, tranquiliza a quienes se preocupan al observar este comportamiento. “Esto es un gesto cien por cien normal. No pasa nada. Lo hacen el 99 % de los gatos”, explica en su vídeo.

Según el especialista, ese movimiento responde principalmente a dos motivos: proteger la parte más sensible de su cuerpo mientras duerme y aislar los ojos de la luz para descansar mejor.

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La razón principal por la que muchos gatos se tapan la cara al dormir: “Así se siente más seguro”

Aunque hoy compartan sofá y cama con las personas, los gatos domésticos conservan buena parte de los comportamientos que desarrollaron sus antepasados salvajes.

Manzano recuerda que “el gato, cuando duerme, se siente muy desprotegido. Antiguamente era un depredador salvaje y necesitaba dormir en sitios protegidos”.

Esa es la razón por la que muchos felinos buscan cajas de cartón, rincones elevados o lugares donde pasar desapercibidos antes de quedarse dormidos. No se trata únicamente de comodidad: es una estrategia heredada para reducir riesgos mientras permanecen varias horas inconscientes.

El veterinario aclara además una idea curiosa. El gato no se tapa la cara porque crea que así nadie puede verlo. El motivo es mucho más sofisticado: “Los bigotes, las zonas de los folículos pilosos y todos esos pelitos son terriblemente sensibles para el gato. Cuando entra en fase REM, cualquier roce le alteraría mucho”, explica Manzano.

Las vibrisas —nombre científico de los bigotes— funcionan como auténticos órganos sensoriales capaces de detectar cambios mínimos en el entorno. Según International Cat Care, estos pelos especializados ayudan a orientarse, calcular distancias y percibir movimientos del aire incluso en completa oscuridad. Por eso, cubrirse la cara con las propias patas genera una sensación de seguridad. “Es como un acto de decir: soy yo el que me estoy tocando. El cerebro interpreta que son sus propias patas las que están cubriendo la cara y eso al gato le tranquiliza muchísimo”, resume Manzano.

El especialista añade incluso una observación clínica muy llamativa: “Gatos que han perdido alguna extremidad, o incluso las dos extremidades anteriores, luego vemos que tienen muchos problemas para conciliar el sueño por esta falta de seguridad a la hora de dormir”.

No es solo seguridad: también se tapan la cara para proteger sus ojos de la luz

La segunda explicación está relacionada con uno de los sentidos más desarrollados del gato: la visión. Aunque distinguen menos colores que los humanos, poseen una enorme capacidad para ver con muy poca luz gracias al tapetum lucidum, una estructura situada detrás de la retina que refleja la luz y mejora la visión nocturna.

El Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Complutense explica que esta adaptación convierte al gato en un excelente cazador crepuscular, precisamente cuando muchas de sus presas están más activas.

Sin embargo, esa ventaja tiene una consecuencia. “El ojo del gato es terriblemente sensible. Incluso teniendo un tercer párpado muy desarrollado, cuando están con los ojos cerrados les molesta la luz”, informa Manzano.

Por ese motivo, cubrirse el rostro funciona como una especie de antifaz natural. “Es como tener un propio antifaz que algunas personas necesitan también para dormir”, sintetiza el especialista, que también recomienda favorecer el descanso permitiendo que el animal duerma en ambientes tranquilos y con poca iluminación. “No hace falta que sea una habitación completamente oscura, pero sí en penumbra. El gato dormirá mucho mejor”.

Lo que la postura al dormir puede revelar sobre el bienestar de tu gato

Taparse la cara es solo una de las muchas posiciones que adoptan los gatos durante el sueño. Cuando se enrollan formando una bola conservan mejor el calor corporal y protegen órganos vitales. Si descansan en la conocida posición de “pan”, con las patas escondidas bajo el cuerpo, permanecen relajados pero preparados para reaccionar rápidamente.

Cuando aparecen completamente estirados o incluso boca arriba mostrando el abdomen, el mensaje suele ser otro muy distinto: se sienten totalmente seguros en el entorno.

La Fundación Affinity explica que observar estos comportamientos ayuda a comprender mejor el estado emocional del animal y a detectar cambios que podrían indicar dolor, estrés o enfermedad.

Los gatos adultos duermen entre 12 y 16 horas al día, alternando fases de sueño ligero con periodos de sueño profundo. Durante esas horas, su cuerpo continúa reaccionando a los estímulos del entorno, de ahí la importancia de disponer de un lugar tranquilo donde descansar.

Ese pequeño gesto de cubrirse la cara con las patas, que tantos vídeos protagoniza en redes sociales, no es una simple costumbre. Es el resultado de millones de años de evolución, de un sistema sensorial extraordinariamente desarrollado y de un instinto de supervivencia que sigue acompañando incluso al gato más doméstico mientras duerme.

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