Dormir con tu perro puede decir más de lo que imaginas sobre vuestra relación
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Dormir con el perro en la cama es una práctica polémica que cuenta tanto con detractores como con defensores. Los primeros hablan de problemas de higiene, del potencial contagio de enfermedades o de la pérdida de autoridad sobre el animal. Los segundos se centran en aspectos relacionados con el apego y el cariño. Y es que compartir cama con un perro dice mucho del tipo de relación que se ha establecido entre humano y animal. Dormir juntos no solo es una idea de los cuidadores. Los perros también buscan compartir cama, pues son animales sociables acostumbrados a vivir, y dormir, en manada.
Dormir juntos significa confianza total
Cuando dormimos somos totalmente vulnerables. Este hecho implica dos aspectos. El primero es que no dormimos delante de cualquiera. El segundo, que necesitamos un ambiente seguro para "dejarnos" dormir. Por este motivo, dormir con nuestro perro indica que nuestra confianza con él es total y lo mismo percibe el perro cuando quiere dormir en nuestra cama. Con nosotros está seguro, al punto de relajarse y bajar todas sus defensas. Ambos podemos sentir tranquilidad por la proximidad física del otro durante la noche, el sonido de la respiración o el calor y el peso en la cama. Todo ello ayuda a conciliar el sueño.
Por lo tanto, que perro y humano duerman juntos implica que mantienen una relación sólida y un vínculo profundo. Este tipo de vínculo se relaciona con la secreción de oxitocina, la llamada hormona del amor, que se presenta en estos contextos de relajación. Es uno de los beneficios para las personas de la convivencia con animales de compañía. Otros incluyen la disminución de la ansiedad, del estrés y de la presión arterial.
Son razones suficientes como para que las personas quieran dormir con su perro. No es malo. Al igual que los perros, las personas somos seres sociales que necesitamos interactuar y relacionarnos con otros humanos. Los perros y otros animales pueden cubrir ese hueco cuando no hay personas cerca, pero si existen dificultades manifiestas en la comunicación con los congéneres, sería buena idea contactar con un profesional o, al menos, animarse a establecer más relaciones que la canina. En otras palabras, dormir con el perro puede ser una buena idea, mientras no se establezca una dependencia tóxica.
Los perros duermen en manada
La confianza y el cariño pueden ser los sentimientos que mueven a las personas a dormir con sus perros. Pero en los perros también juega un papel importante el instinto. Los perros son animales sociales y sociables, que vivían en manadas formadas por individuos de distintas edades y sexos. El tiempo de descanso era especialmente peligroso. Como ya hemos dicho, es un momento de vulnerabilidad máxima.
Por esta razón, es entendible que toda la manada descanse junta para sentirse más protegida ante cualquier posible peligro. El perro en el hogar no está expuesto a los mismos peligros, evidentemente, pero su instinto le hace buscar la protección y la compañía de su cuidador, al que también protegerá. Para él dormir acompañado es lo más natural. Además, era una práctica que reforzaba los vínculos en la manada y, en la época fría, mitigaba el efecto de las bajas temperaturas gracias al calor corporal.
Si quieres dormir con un perro, ten en cuenta estas precauciones
Compartir o no cama con el perro es una decisión personal que debe tomar cada cuidador según sus preferencias y circunstancias. Por ejemplo, no es lo mismo dormir con un perro mediano que con uno gigante. En cualquier caso, es interesante observar las siguientes precauciones:
- Desparasitar tanto interna como externamente al perro para prevenir la desagradable aparición de lombrices, pulgas o garrapatas. La elección de los mejores antiparasitarios, así como la frecuencia de la administración, es competencia del veterinario y deberá ajustarse a cada ejemplar.
- Mantener una buena higiene. No hace falta un baño diario, pero sí se recomiendan cepillados frecuentes para reducir la suciedad que pueda haberse quedado acumulada en el pelaje y la cantidad de pelo que se desprenda. Los baños regulares y la higienización de puntos clave, como las patas, los oídos, los ojos o los dientes, son también importantes a la hora de preservar la limpieza.
- Se debe recurrir al veterinario si se nota cualquier alteración que pudiera deberse a una patología. Habrá que tratarla cuanto antes.
- Utilizar fundas o cualquier textil fácilmente lavable en la lavadora, por ejemplo, una cama de perro, contribuye a preservar la higiene de la cama y ayuda a la limpieza.
- En determinados casos, por ejemplo, si el perro está enfermo, puede necesitarse una protección extra, como empapadores, que evitarán que los fluidos contacten con la tela, favoreciendo la higiene.
- Lavar con regularidad toda la ropa de la cama para prevenir la aparición de malos olores o manchas.
- Hay que tener en cuenta que los perros, al envejecer, pueden tener problemas para subir o bajar de la cama. Si toda la vida ha dormido allí, habrá que colocar algún mueble auxiliar que le facilite la movilidad.
- Por último, si el perro se mueve mucho, ronca, es muy grande o, por cualquier otro motivo, dificulta el sueño, habrá que barajar la posibilidad de trasladarlo a una cama, aunque sea al lado de la nuestra.
En resumen, cada cuidador tendrá que valorar si quiere o no dormir con su perro. Si el animal está bien desparasitado y limpio, no tiene por qué haber ningún problema. Al contrario, será una práctica de la que tanto la persona como el perro pueden verse beneficiados.
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