Más de 10 perros abandonados encontraron un hogar en un templo budista de Tailandia y ahora acompañan a un monje por el río cada mañana

 
Por Alejandro Lingenti, Periodista. 14 mayo 2026
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Imagen: Un monje budista y sus perros del templo pidiendo limosna en un bote / X (@Reuters)

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Cada mañana, antes de que el calor domine la provincia tailandesa de Pathum Thani, una pequeña embarcación comienza a avanzar lentamente por uno de los canales de la región. En ella viaja un monje budista vestido con la clásica túnica naranja y acompañado por varios perros del templo que observan el paisaje con absoluta tranquilidad.

La escena, registrada por la agencia Reuters y difundida en vídeo en redes sociales y plataformas internacionales, terminó convirtiéndose en una de esas historias capaces de atravesar idiomas y fronteras: los animales suben naturalmente al bote y acompañan al monje durante el recorrido matutino destinado a recoger limosnas de vecinos y fieles budistas.

Así es la rutina del monje budista y sus perros por el río Chao Phraya

El monje protagonista de la historia es Luang Por Chamnan, abad del templo budista Wat Chin Wararam, ubicado en la provincia de Pathum Thani, una zona atravesada por canales y brazos del río Chao Phraya al norte de Bangkok.

El religioso realiza esta rutina de manera habitual y no como una actividad excepcional preparada para turistas o redes sociales. Cada mañana, alrededor de las seis, desciende hacia el embarcadero del templo acompañado por parte de los perros que viven allí y comienza un recorrido diario de unos 30 minutos para recoger limosnas de las comunidades ribereñas.

El templo alberga unos 20 perros, aunque normalmente son 12 los que acompañan al abad durante la travesía, mientras los más viejos permanecen descansando en Wat Chin Wararam. El trayecto se realiza sobre el río Chao Phraya, el principal curso fluvial de Tailandia y uno de los grandes ejes históricos, económicos y culturales del país.

Este río, que atraviesa Bangkok y desemboca en el golfo de Tailandia, fue durante siglos una vía central para el comercio y el transporte, razón por la cual muchas comunidades religiosas y mercados tradicionales se desarrollaron a sus orillas.

En Pathum Thani todavía conserva parte de ese paisaje de canales tranquilos y viviendas ribereñas que aparecen en el vídeo de Reuters. La agencia de noticias mostró cómo vecinos esperan el paso del bote para entregar alimentos y ofrendas al monje, mientras los perros permanecen inmóviles observando el entorno.

Lo que comenzó hace años con un único perro abandonado que llegó al templo terminó convirtiéndose, según explicó el propio Luang Por Chamnan, en una pequeña comunidad de animales cuidados por los asistentes y religiosos de Wat Chin Wararam.

La tradición budista detrás de la emotiva travesía del monje y sus perros

Aunque para buena parte del público internacional la escena parezca extraordinaria, el recorrido tiene profundas raíces culturales y religiosas. En Tailandia, donde más del 90% de la población practica alguna forma de budismo theravada, los monjes realizan diariamente ceremonias de recolección de ofrendas conocidas como tak bat. Durante estas prácticas, los fieles entregan alimentos y otros productos básicos a los religiosos, quienes tradicionalmente dependen de esas donaciones para subsistir.

La tradición forma parte de una concepción espiritual basada en la compasión y la interdependencia entre los seres vivos. Muchos principios budistas relacionados con la no violencia y el respeto hacia la vida derivan de la idea de "ahimsa", una práctica ética asociada a evitar el daño a otros seres.

En distintos templos de Tailandia, esa visión espiritual se traduce también en el cuidado informal de animales abandonados. Los perros callejeros son habituales en ciudades y pueblos tailandeses, y muchos monasterios terminan funcionando como refugios improvisados. La organización internacional Soi Dog Foundation, dedicada al rescate y esterilización de perros y gatos en el sudeste asiático, explica parte de este fenómeno en su web oficial.

Imagen: Un monje budista y sus perros del templo recorriendo el río Chao Phraya / X (@Reuters)

La combinación de espiritualidad, calma y perros rescatados hizo viral la rutina del monje

La viralización del video tuvo mucho que ver con la serenidad de los animales. Lejos de mostrarse nerviosos o inquietos, los perros permanecen quietos junto al monje mientras el bote avanza por el canal. Para muchos usuarios de redes sociales, la escena pareció transmitir una calma difícil de encontrar en el flujo cotidiano de noticias dominadas por conflictos políticos, guerras o crisis económicas.

Especialistas en comportamiento animal sostienen que las rutinas previsibles y las relaciones positivas con humanos pueden ayudar a disminuir el estrés en perros socializados. La American Veterinary Medical Association, una de las organizaciones veterinarias más importantes del mundo, destaca que el vínculo humano-animal tiene efectos positivos tanto para las personas como para los animales domésticos.

Además de la dimensión espiritual y emocional, el vídeo ofrece una imagen muy ligada a la historia del centro de Tailandia. Durante siglos, los canales fueron esenciales para la vida cotidiana en Bangkok y sus alrededores.

Antes de la expansión masiva de carreteras modernas, gran parte del transporte y del comercio local se realizaba por vías fluviales. De hecho, Bangkok llegó a ser conocida como “la Venecia de Oriente” por la enorme red de canales que atravesaba la ciudad. El recorrido del monje representa una continuidad de prácticas tradicionales que sobreviven en distintas regiones tailandesas pese al crecimiento urbano y turístico del país.

Imagen: La travesía del monje budista y sus perros rescatados / X (@Reuters)

La relación entre religión y animales que también existe en otros países

La relación entre espacios religiosos y animales tampoco es exclusiva de Tailandia. En Japón existen templos asociados al cuidado de gatos; en India, vacas y monos suelen convivir con comunidades religiosas hindúes; y en varios monasterios ortodoxos del Mediterráneo, los gatos forman parte estable de la vida cotidiana.

Sin embargo, el caso tailandés llamó especialmente la atención por el impacto visual del pequeño bote avanzando con una “tripulación” de perros perfectamente acomodados alrededor del monje.

Reuters difundió la historia dentro de su cobertura internacional de temas culturales y humanos, un tipo de contenido que suele encontrar gran repercusión en redes sociales. Y aunque el episodio pueda parecer menor frente a otras noticias globales, terminó funcionando como una postal inesperada sobre convivencia, rutina y empatía hacia los animales.

En tiempos donde las imágenes virales suelen estar asociadas a polémicas o escándalos, la historia del monje y sus perros mostró algo mucho más simple: una escena cotidiana capaz de generar curiosidad, ternura y hasta cierta sensación de calma en millones de personas que la valoraron en distintos lugares del mundo.

Imagen: Los perros se mantienen tranquilos durante todo el trayecto junto al monje / X (@Reuters)

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Bibliografía

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