“Muchos animales consiguen escapar del fuego, pero el peligro no termina ahí”: así cambia su vida cuando se apagan las llamas

 
Por María L. Thomann, Bióloga y Máster en Biología y Conservación de la Biodiversidad. 6 agosto 2026

Cada verano, los incendios forestales dejan imágenes de montañas cubiertas por las llamas, viviendas amenazadas y extensas superficies reducidas a cenizas. Sin embargo, entre las víctimas menos visibles se encuentra la fauna silvestre. Mamíferos, aves, reptiles, anfibios, insectos e incluso los animales que habitan en ríos y arroyos sufren las consecuencias del fuego, no solo mientras el incendio está activo, sino también durante meses o años después de que las llamas se extingan.

En un contexto como el actual, marcado por numerosos incendios forestales en España, comprender qué ocurre con estos animales ayuda a dimensionar el verdadero impacto de estas catástrofes ambientales.

No todos los animales mueren durante el incendio

Aunque suele pensarse que la mayoría de los animales mueren atrapados por las llamas, la realidad es más compleja. Muchas especies detectan el incendio antes de que llegue gracias al aumento de la temperatura, el olor del humo o determinadas vibraciones, lo que les permite escapar.

Las aves y muchos mamíferos, como ciervos, jabalíes, zorros o rapaces, tienen mayores posibilidades de sobrevivir por su movilidad. En cambio, reptiles, anfibios, pequeños mamíferos, crías que permanecen en madrigueras o nidos y numerosos invertebrados suelen quedar atrapados por la rapidez del fuego.

Además, el calor extremo destruye huevos, nidos y refugios naturales, causando una elevada mortalidad incluso sin contacto directo con las llamas.

Muchos no huyen: algunos animales sobreviven escondiéndose bajo tierra

No todos los animales intentan huir. Algunas especies sobreviven refugiándose bajo tierra, donde la temperatura puede mantenerse lo suficientemente baja como para protegerlas del fuego superficial.

Algunas hormigas, pequeños mamíferos e incluso ciertos reptiles utilizan galerías subterráneas o madrigueras profundas como refugio temporal. No obstante, esta estrategia solo funciona si el incendio no alcanza temperaturas extremas o permanece demasiado tiempo sobre el mismo lugar.

Además, aunque logren sobrevivir al paso del fuego, el paisaje que encuentran al salir suele haber cambiado por completo.

El incendio termina, pero el peligro para los animales acaba de empezar

Los efectos más graves no siempre ocurren durante el incendio. Una vez extinguido el fuego comienza una etapa igualmente difícil para la fauna.

La desaparición de árboles, arbustos y vegetación elimina refugios, zonas de reproducción y fuentes de alimento. Muchas especies deben desplazarse hacia otros territorios donde ya existen poblaciones establecidas, lo que incrementa la competencia por recursos limitados.

Los animales que sobreviven también quedan mucho más expuestos a los depredadores al desaparecer la cobertura vegetal. A ello se suma la escasez de agua y alimento, especialmente durante los meses más cálidos, cuando los incendios suelen coincidir con periodos de sequía.

No todas las especies reaccionan igual: por qué algunas se recuperan rápido y otras tardan años

Cada grupo de animales responde de forma distinta según su biología y capacidad de desplazamiento. Las aves suelen recolonizar rápidamente las zonas afectadas, especialmente las adaptadas a ambientes abiertos, e incluso algunas especies pueden aprovechar temporalmente los nuevos espacios.

En cambio, anfibios y reptiles se recuperan con más lentamente debido a su dependencia de condiciones específicas de humedad, cobertura vegetal y temperatura.

Por su parte, los insectos muestran respuestas muy diversas: mientras unos desaparecen del área quemada, otros colonizan la vegetación en regeneración. Dado su papel clave en la polinización y la descomposición de materia orgánica, estos cambios repercuten en el funcionamiento de todo el ecosistema.

¿Puede un bosque volver a ser el mismo después de un gran incendio?

La respuesta es sí, aunque depende de varios factores. Muchos ecosistemas mediterráneos han evolucionado conviviendo con incendios ocasionales. Algunas plantas rebrotan rápidamente o germinan gracias al calor, y con el tiempo regresan también numerosos animales.

Sin embargo, los especialistas advierten de que la capacidad de recuperación tiene un límite. Cuando los incendios son demasiado frecuentes, muy intensos o afectan grandes extensiones, la regeneración natural puede verse comprometida.

El cambio climático, las olas de calor prolongadas y la sequía favorecen incendios cada vez más severos, reduciendo el tiempo disponible para que la vegetación y la fauna se recuperen entre un episodio y otro.

Lo que recomiendan los expertos si encuentras un animal tras un incendio

Después de un gran incendio es habitual encontrar animales desorientados, heridos o buscando alimento cerca de carreteras y zonas habitadas. Aunque la intención de ayudarlos suele ser buena, los expertos recomiendan actuar con prudencia.

Si un animal silvestre parece herido o incapaz de moverse, lo más adecuado es avisar a los agentes medioambientales o a un centro de recuperación de fauna, evitando manipularlo salvo que exista un peligro inmediato.

También es importante respetar las zonas afectadas. Acceder a áreas recién quemadas sin autorización puede dificultar las labores de recuperación y generar más estrés sobre los animales supervivientes.

A largo plazo, la mejor forma de proteger la fauna consiste en prevenir los grandes incendios mediante una adecuada gestión forestal, el mantenimiento del paisaje, la reducción del combustible vegetal y la vigilancia durante los periodos de mayor riesgo.

Un incendio no solo destruye árboles: también cambia la vida de miles de animales

Cuando un incendio forestal ocupa los titulares, la atención suele centrarse en las hectáreas arrasadas o en las pérdidas materiales. Sin embargo, detrás de esas cifras existen miles de animales que deben escapar, encontrar nuevos refugios o enfrentarse a un entorno completamente transformado.

Aunque muchos ecosistemas poseen una notable capacidad de regeneración, el aumento de la frecuencia e intensidad de los incendios está poniendo a prueba ese equilibrio natural. Proteger los bosques no significa únicamente conservar árboles: también implica preservar la enorme diversidad de especies que dependen de ellos para sobrevivir.

Comprender este impacto es un paso fundamental para impulsar medidas de prevención y gestión que permitan reducir las consecuencias de futuros incendios sobre la biodiversidad.

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Bibliografía
  • CREAF-De la impotencia a la acción: después de un incendio forestal, ¿qué?. Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), 2021. Recomendaciones sobre restauración ecológica y gestión de la fauna tras los incendios.
  • CREAF-Investigación sobre incendios forestales. Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF). Línea de investigación sobre prevención, regeneración de ecosistemas y recuperación de la fauna.
  • Yiğit, N. (2025). The Role of Forest Fires in Plant Biodiversity: Ecological Responses and Succession. SilvaWorld, 4(2), 81-87.
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