No es mala educación: esta es la razón por la que algunos perros no saludan a cualquiera

 
Por Marta Sarasúa, ATV y etóloga. 27 junio 2026

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Todo tutor desea que su perro sea sociable, juegue con los demás e interactúe de manera amable y positiva con cualquier otro animal o persona que se encuentre por el camino. Sin embargo, los perros tienen diferentes gustos y prioridades a la hora de socializar y, mientras que algunos son muy extravertidos y se acercan a cualquiera, otros son más bien selectivos.

La etología canina, ciencia que estudia el comportamiento de los perros, explica que, al igual que las personas, los perros manifiestan tener preferencias sociales y sienten más afinidad con unos individuos que con otros. Por este motivo, no es aconsejable forzar a los animales a interactuar con otras personas, pues deben ser ellos quienes decidan si quieren aproximarse de manera voluntaria o prefieren evitar la situación.

Por qué tu perro no saluda a todo el mundo y no es por mala educación

Los perros son animales sociales por naturaleza, viven en grupos y disfrutan de la compañía de otros animales y personas. Sin embargo, esto no implica que deban, necesariamente, mostrarse amigables con los desconocidos o ir saludando por la calle a todo aquel con el que se crucen.

Si tu perro decide aproximarse a ciertas personas pero evita interactuar con otras no es porque sea un maleducado, sino que este comportamiento viene definido por el propio temperamento, el aprendizaje y las experiencias previas que haya vivido el animal.

Por un lado, hay que tener en consideración que cada perro tiene su propia personalidad y esto es algo único y que define a cada animal. El nivel de sociabilidad, curiosidad, confianza, seguridad o timidez es distinto en cada animal y es importante conocer bien el temperamento de tu peludo para poder averiguar cuáles son sus gustos y sus preferencias a la hora de conocer e interactuar con otras personas. Mientras que algunos perros disfrutan mucho saludando a los desconocidos, otros son más reservados y prefieren mantener las distancias.

Por otra parte, un factor imprescindible para comprender por qué un perro saluda a algunas personas pero no a otras es el aprendizaje y las experiencias previas del animal. Si el animal ha tenido siempre experiencias positivas y ha obtenido refuerzos por interactuar con otras personas, tendrá una mayor tendencia a hacerlo. Sin embargo, un animal que ha recibido malos tratos por parte de otros individuos, ha sido castigado por aproximarse a un desconocido o ha asociado la presencia de ciertos estímulos con una emoción negativa, como el miedo o la ansiedad, mostrará más conductas reactivas o evitativas ante el contacto social.

Como tutor, es muy importante entender que un perro no tiene, en ningún caso, la obligación de aceptar el contacto de cualquier desconocido. La capacidad de elegir con quién interactuar y con quién no hacerlo forma parte de un comportamiento social normal y adaptativo.

Estas son las señales de que tu perro no quiere interactuar

Muchas veces los perros prefieren no interactuar con personas que se encuentran fuera de su círculo de confianza, especialmente si son completos desconocidos para el animal. Cuando el perro está incómodo, rara vez pasa de manera directa a marcar o morder, sino que muestra previamente una serie de señales con el objetivo de indicarle a la persona que no desea mantener un contacto. Identificar e interpretar correctamente estas señales es imprescindible para poder actuar de la manera más apropiada, evitando un mal rato al animal.

Entre las señales de incomodidad más frecuentes se encuentran:

  • Girar la cabeza o apartar la mirada.
  • Alejarse o colocarse detrás del tutor.
  • Relamerse el hocico.
  • Bostezar repetidamente.
  • Permanecer inmóvil o muy rígido.
  • Mantener la cola baja o pegada al cuerpo.
  • Echar las orejas hacia atrás.

Estos comportamientos son algunos ejemplos del lenguaje canino que el perro utiliza para tratar de pedir distancia. Si sus deseos son respetados, el animal se relajará, sacudirá el cuerpo y la tensión se disipará sin mayores consecuencias. Sin embargo, si se ignoran las señales del animal y otras personas deciden tocar al perro o iniciar una interacción no deseada con él, el nivel de estrés puede aumentar y aparecerán respuestas más intensas como ladridos, gruñidos, marcajes o mordidas defensivas.

Los especialistas en comportamiento recomiendan permitir siempre que sea el perro quien inicie el contacto, pues darle al animal la posibilidad de elegir reduce su estrés y mejora la percepción que tiene de las interacciones sociales.

Por qué la socialización temprana es clave en el comportamiento de tu perro

Como señalan diversos estudios, para tener un perro sociable, extravertido y seguro de sí mismo resulta fundamental haberlo sometido a un adecuado proceso de socialización. Este proceso es especialmente importante durante el denominado periodo crítico o periodo sensible de socialización, que abarca desde las tres semanas hasta los tres meses de edad del cachorro.

Durante esta breve ventana temporal, los perritos están en pleno descubrimiento del mundo, aprenden muy rápido y tienen una tendencia natural a explorarlo todo, acercarse a otros individuos y curiosear cualquier estímulo que encuentren. Si se aprovecha este periodo para asociar el contacto con otras personas y animales a experiencias positivas, refuerzos y momentos divertidos, el animal probablemente desarrollará una mayor predisposición a saludar y socializar con los demás.

Sin embargo, conviene aclarar un error frecuente: socializar no significa obligar al cachorro a saludar a todo el mundo. Una buena socialización consiste en ofrecer experiencias positivas respetando siempre el ritmo del animal. Forzar el contacto cuando el cachorro muestra miedo o incomodidad puede ser contraproducente y genera experiencias negativas.

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Bibliografía
  • Jones, A. C., & Gosling, S. D. (2005). Temperament and personality in dogs (Canis familiaris): A review and evaluation of past research. Applied Animal Behaviour Science, 95(1–2), 1–53. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2005.04.008
  • Overall, K. L. (2013). Manual of Clinical Behavioral Medicine for Dogs and Cats. Elsevier.
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